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Morelia, Michoacán a 18 de enero de 2017
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Foto: La Voz de Michoacán. El periódico, se sigue leyendo en el papel y de eso también depende su permanencia incuestionable, expresó José Luis León.

José Luis León, voceador ejemplar que ‘da vida’ a los periódicos

2 de enero, 2016

admin/La Voz de Michoacán

Por Neftalí Coria

Un personaje de la vida pública, que durante el siglo pasado fue un eje importante en la información y un eslabón para la comunicación de los medios impresos, ha sido el Voceador. Y aunque hoy que los periódicos transitan por la red, la figura del voceador en la ciudad, permanece y sigue siendo necesaria.

El periódico, se sigue leyendo en el papel y de eso también depende su permanencia incuestionable. Podemos ver hoy día, como en los semáforos, y en ciertas esquinas, los voceadores siguen siendo parte dinámica del paisaje urbano. José Luis León, desde hace más de cuarenta años, es voceador. Un hombre vivaz, trabajador y carismático, inteligente y de permanente buen humor. El trabajo que ha venido haciendo desde entonces, fue producto del destino que suele alcanzar a los hombres constructores de sus empresas humanas que determinan el oficio al que su vida se ha de ceñir.

José Luis cada día que ha vendido La Voz de Michoacán y otros diarios locales y nacionales, lo ha hecho con el gusto de saber que el trabajo es un bien y un privilegio que los hombres construyen para recibir beneficios que nos hacen permanecer activos y de pie sobre el mundo.

Le gustaron las matemáticas

El padre de José Luis, murió cuandoél tenía 4 años. Dos años después, vino con su mamá y su hermano de Queréndaro, donde nació en 1946 a vivir a la ciudad de Morelia. Corría el año de 1952. Llegaron su madre, su hermano y él a vivir por el barrio del Carmen;su hermana se quedaría en el pueblo. Su niñez –sin escuela– fue difícil, pero una etapa bonita en sus recuerdos. Vendía semillas e hizo trabajos que le pudieron dar para ayudar a sostenerse con su mamá y su hermano.

Evita contarme los detalles y me repite que fue bonita la vida, de niño. A José Luis le habría gustado estudiar para construir casas. Y por otro lado, hubiera querido estudiar algo relacionado con el comercio, pero también le habría gustado ser político y no para empeorar las cosas, sino para mejorarlas, como señala entre risas.

No se arrepiente de que su vida hubiera tomado los cauces que lo llevaron a vender periódicos; ya después que hubo trabajado en muy diversas labores que desempeñó por la necesidad que siempre ha estado presente a lo largo de los 69 años que bordean su vida y de los que tampoco se lamenta. Aprendió a leer ya casado, en la escuela nocturna y tampoco es una afrenta para él.

Su maestro –que era muy joven–, lo alentaba a seguir adelante y en sus estudios, descubrió que le gustaron las matemáticas. Confiesa que cuando trabajó en la albañilería, le costaba mucho trabajo memorizar las medidas, pero sobre todo, sufría por no saber los números y con mucho esfuerzo –a pura memoria– tenía que medir aquello que construía.

Por eso fue que aprender matemáticas, fue para José Luis una alegre revelación que le hizo entender, que la construcción de casas, hubiera sido su vocación. Descubrió también que aquello que aprendía también le iba a servir para el comercio, y en resumen, para el oficio de voceador que tomaría en su futuro.

 

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