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Morelia, Michoacán a 27 de marzo de 2017
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Foto: Wendy Rufino. Paco Medina es un moreliano que, antes de ser empresario, es un ciudadano que busca el bienestar de la población.

Paco, pasado común y presente extraordinario

8 de abril, 2016

admin/La Voz de Michoacán

TEXTO: NEFTALÍ CORIA

Francisco Medina Chávez es un hombre de continuas ocupaciones. Su actividad empresarial es diversa y para sus tareas el día es breve. Aún así se mostró paciente, relajado y dispuesto a hablar de su vida cuando platicamos en sus oficinas de la ciudad de Morelia; pude ver que –como a todos los hombres de negocios– no les resulta fácil hablar de sí mismos y entiendo que protejan su vida privada, como todos aquellos hombres que la vida los llevó a ser personajes centrales de la historia reciente.

La espera a mis preguntas era precavida y concentrada, atenta, como quien espera una pregunta que preferiría no contestar. Sin embargo, durante la conversación, fue desvaneciendo el cálculo y pudo mostrarse confiado en el diálogo y por momentos, lo vi emocionarse en sus respuestas. Por ejemplo, cuando le pregunté sobre temas que bien conoce, porque Francisco es un hombre –a decir de compañeros suyos de la Universidad– brillante en su profesión. Un estudiante de excelencia que por decreto de su padre, fue a estudiar a la universidad pública (UMSNH). Pudo verse la alegría al recordar cuál fue el primer auto que compró con sus propios recursos.

–Un Volkswagen 1968 – responde y veo alegría en su rostro por el recuerdo–, ¿Sabes que yo trabajo desde preparatoria? Porque yo no pensaba trabajar con mi papá, ni con la familia; entonces yo desde muy chico decido ver cómo le iba a hacer. Y fui vendedor de seguros desde que empecé la prepa y hasta que terminé la carrera, fui vendedor de seguros… y me fue muy bien, muy, muy bien; porque los seguros son una gran actividad económica; me iba muy bien, entonces me compre mi Volkswagen 1968…

Un Volkswagen color beige que sin duda le trae importantes recuerdos; más aún cuando una de sus actividades empresariales, tiene que ver con los autos. Alcanzo a ver en la evocación que hace de aquellos días de juventud, una radiante remembranza.

Sagaz en los negocios y como todos los empresarios exitosos, cuenta con una mirada segura,una mirada en la que tiene identificado el sitio donde ha de dar el siguiente paso y sin duda alguna, lo da. La barba ligeramente crecida, vistiendo sencillo y sentado en la pequeña sala de su oficina, Francisco tiene un dominio de la oralidad que coincide con lo que en su mirada vigilante puede verse. Es una oficina decorada con el cuidado y el gusto que la refinación otorga.En uno de los muros principales, luce un retrato al óleo de su padre y en otro, a nuestra derecha, hay un cuadro de la autoría de un pintor oaxaqueño –al que él patrocina– puede advertirse su gusto por las artes.

Conocer la realidad

Morelia era una ciudad tranquila cuando Francisco Medina Chávez era niño y adolescente. Era aún la ciudad segura y donde la traza urbana, podía verse sin la invasión comercial que ha poblado actualmente al centro histórico. Una ciudad de otro tiempo, sobre la que mucha nostalgia se ha derramado. Como muchos otros, él iba en una bicicleta a todos lados sin ningún problema y sin pendiente alguno; era –según recuerda– una ciudad amable y en paz, una ciudad provincial como muchos la vivimos en esa época. Yo puedo recordarla y fui testigo –como los de esta generación en la que se inscribe Francisco– de la expansión de la ciudad que se transformó sin remedio.

Y entre sus recuerdos, por los que le pregunto, me cuenta que se iba en bicicleta desde el centro de la ciudad hasta el Colegio Motolinía, donde cursaba la primaria y que está al final del primer cuadro de la ciudad. En la secundaria, recuerda que se iba caminando, porque estaba muy cerca de su casa. Paco, como es conocido, fue a la escuela pública y asegura estar orgulloso de ello. Desde la secundaria, hasta el final de la licenciatura (contabilidad y administración, por cierto) la cursó con excelencia en la Universidad Michoacana. Y lo dice con orgullo, porque en la universidad pública pudo conocer la realidad y él cree que es el conocimiento de la realidad a lo que debe su éxito como empresario.

Paco Medina no es ajeno al presente de la ciudad que lo vio nacer y dado que se ha dedicado también –entre otras actividades empresariales al ramo inmobiliario–, conoce más de cincuenta ciudades del país, de las que eligió quince para asentar negocios; de manera que conoce el mundo urbano y puede asegurar que en Morelia, no estamos precisamente a la vanguardia en desarrollo, pues anota que no se han hecho las cosas bien.

–Ya existe a partir de hace dos años afortunadamente o un año y medio –dice–, ya existe una cosa que se llama IMPLAN que es el Instituto Municipal de Planeación; yo creo que va a ser la gran cosa para el futuro de Morelia, porque ya se planea a veinte, treinta, cuarenta años…

El crecimiento urbano ha hecho fallar distintos puntos que retrasan el desarrollo  social y al respecto habla de la verticalidad de las ciudades; por ejemplo el alejamiento del centro de la ciudad por la expansión, logra hacer que un trabajador quien durante toda la semana trabaja y enfrenta una cruenta batalla en transportarse de su casa al trabajo, gastando más del veinte por ciento de su salario, ya no le quedan ganas, ni recursos de visitar el centro de la ciudad. Y advierte que la extensión territorial de Morelia, es la misma que la de Los Ángeles; sin embargo hay diferencias sociales importantes.

Una de las soluciones que advierte para Michoacán, además de construir historias reales de éxito, es que los gobernantes deberían ser extremadamente austeros, porque asegura que el nuestro, es un gobierno con dificultades muy serias y pide que sean congruentes con la falta de dinero que tiene el Estado. Hay –a su decir – cientos de rezagos en el Estado y  deben tratarse los problemas por partes y en una escala de valoración y con mucho cuidado.

–Lo más importante -dice–, es que haya credibilidad en todo el sector público y la sociedad civil.

Y asegura que se debe específicamente a los tantos problemas políticos que hemos tenido, como gobernadores interinos, etc., etc. Y en general, asegura que el desorden en nuestra ciudad, se debe a la falta de planeación.

Él cree que la gran tragedia de Michoacán, se debe al egoísmo que ocurre en evitar que nos vaya bien a todos, porque si le va bien a uno y a los demás no, no es real que le vaya bien a uno solo, pues si las cosas no están bien, algo inevitablemente saldrá mal tarde o temprano. Está convencido que el bienestar es una cadena.

–Yo creo que todos debemos aspirar a que nos vaya muy bien –afirma Francisco–, pero como consecuencia que le vaya bien al entorno. Los bienestares globales te rebotan y los malestares globales también…

 

El espíritu de arraigo

El recuerdo de su padre se ve en su mirada clara y se advierte en sus palabras la nostalgia que dejan los que se han ido. Recuerda  a su padre como una persona propositiva y un verdadero amante de Michoacán. Un hombre que enseñó a sus hijos a conocer su tierra; Paco recuerda que su padre les motivó a recorrer el Estado, por eso el cariño a esta tierra ha sido sólido.

–Mira, mi papá era tan michoacano –dice con resolución–, que él prohibió que nuestro grupo empresarial pudiera invertir, mientras él viviera, fuera de Michoacán, y fue hasta que él murió que la familia decidió seguir creciendo…

Con eso puede verse desde su relato, el espíritu de arraigo a la tierra donde su padre pudo educar a la familia en la que él creció y bajo la filosofía que su padre practicaba. Paco reconoce que su padre le enseñó a cumplir con la palabra y “a ser derecho”. Le enseñó que para crear un prestigio cuesta toda la vida, pero para destruirlo, cuesta un error. Eso lo repetía con mucha frecuencia en las juntas de la empresa y ordenaba que si se equivocaban debían responder y si hacían algo malo, había que arreglarlo.

–El prestigio vale más que el balance en los negocios –asegura, mirándome directo como muestra de su sabiduría.

Luego, cuando ha ido más allá de la espontaneidad y está claro con lo que responde, me asombra escucharlo decir que él no quiere llamarse a sí mismo “empresario”. Y entiendo por qué lo dice y estoy de acuerdo totalmente. Lo escucho hablar:

–Yo creo que el tema de este país y del mundo de hoy se llama “ciudadano” –dice con una convicción en la que puede verse la fuerza de su afirmación–, entonces yo, y aprovecho esta entrevista para públicamente dejar muy claro que yo soy un ciudadano, no un empresario, porque un empresario, es una actividad en la vida de un ciudadano, pero un ciudadano puede ser un escultor, un pintor, un contador, lo que sea, yo creo que es más importante, el ser ciudadano, que tenemos una actividad, que hacer una actividad y como que ser ciudadano sería secundario… ¡No es cierto! Hay que ser ciudadanos primero, porque si somos ciudadanos nos vamos a dar cuenta que si no ayudamos en cosas ajenas a las nuestras, aquello que está mal nos va a venir a rebotar después, porque todo está interconectado, todo…

Y eso aplica para los gobernantes, eso aplica para que todos sean, primero, ciudadanos y después serán lo que tengan que ser. Esa es una opinión suya, en la que puede verse la madurez de quien ha vuelto desde los límites del comportamiento empresarial en los círculos más altos de México. Una opinión resolutiva que cuando la emite, puede notarse una convicción humanista y auténtica.

Lograr un mejor país

Paco Medina mira al futuro, porque como los hombres de negocios, deben advertir el futuro de manera preponderante, con su mirada calculadora que escruta esa región del tiempo; aunque a diferencia de otros, Francisco Medina, está convencido que debe quitarse “la careta de empresario”, porque la solución es sumar desde el ámbito del ciudadano y reuniendo fuerzas como tales.

Ante la pregunta sobre si le interesaba la política de manera directa, responde que en alguna otra etapa de su vida, sí lo consideró, pero fue mejor que no sucediera. Y muy al contrario, hoy tiene aspiraciones de trabajar muy fuerte en pro de los temas ciudadanos. Y me comparte la decisión que bajo consenso ha tomado con su familia a partir del próximo año: el treinta y tres por ciento de su tiempo y algo de sus recursos, serán destinados para que haya una mejor ciudadanía. Y para lograrlo, piensa reunirse con un grupo de intelectuales y ciudadanos destacados, para comenzar a disertar y a reunir opiniones de cómo podría lograrse que México sea un mejor país. Asegura que le va a apostar fuerte a esa labor. Sumamente convencido y con mucho entusiasmo  está seguro que lo hará para servir desde ahí, como lo ha imaginado.

Paco quiere ser desde el fondo, primero un ciudadano, antes que otra cosa y es partidario de buscar darle fluidez y oxigenar las relaciones sociales,asegurando que cuando se reúnen hombres del mismo gremio, tienen una visión –no equivocada–, pero sí parcial y quizás en ello está el error, la dificultad para que la sociedad pueda construir organismos con hombres de todos los orígenes y sea la diversidad, aquello que logre desarrollar desde la raíz, una sociedad que tiene urgencia y necesidad de hacerlo.

68 voces paco medina

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