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Foto: Wendy Rufino. El interés de Atlántida Raya Rivera hoy, es no dejar por ningún momento su espectro de investigaciones.

Siembra su amor en la medicina

6 de noviembre, 2015

admin/La Voz de Michoacán

Neftali Coria / La Voz de Michoacán.
La curiosidad es uno de los impulsos más poderosos para buscar saber la verdad y esa inquietud que la curiosidad provoca, siembra semillas para una búsqueda que puede durar toda la vida. La curiosidad en Atlántida Margarita Raya Rivera, fue un motor que la impulsó a donde el destino la trajo.
Con intenciones cumplidas y logradas, ella siempre supo con certeza, que iba a ser médico. Tal vez desde los cinco años de edad estaba claro para ella que su vida sería la medicina, aunque estando en la preparatoria, titubeó entre la ingeniería y la medicina por su inclinación hacia las matemáticas.
Hija de maestros, Atlántida recuerda que aprendió a leer a los cuatro años en libros de poesía de Sor Juana y Rubén Darío. Y aunque no sabía la razón por la que quería ser médico, tiene presente que cuando cumplió diez años, su hermana menor fue llevada al hospital, producto de un cuadro de apendicitis. A esa edad, no podía creer que un día después de estar jugando con ella, fuera llevada al hospital. Después vendría el largo tiempo de recuperación y cuidados; a Atlántida le inquietaba saber qué le había pasado al cuerpo de su hermana. Aquella sería una curiosidad y una necesidad de explicarse algo que a su hermana le había ocurrido, un misterio original por descifrar. Y allí se quedaron los hilos sueltos que permanecerían en ella, como las semillas que un día iban a ser fruto, y en Atlántida Raya, lo fueron con importantes florecimientos para la medicina mexicana.
La escuela a una edad muy temprana

En su vida, la figura presente de su padre fue determinante porque él quiso que sus hijos fueran universitarios y apoyó totalmente las intenciones por desarrollarse que cada uno de ellos tuvo. Atlántida Rivera recuerda que a los 10 años estaba ingresando a la Secundaria Federal número uno “José María Morelos y Pavón” de la ciudad de Morelia, donde nació en 1966. Y dado que desde los cuatro años había comenzado la primaria, a los trece ingresaba al Colegio de San Nicolás, sede de la preparatoria número uno de la Universidad Michoacana. Un día se vio vestida como niña entre jóvenes y fue hasta entonces que percibiría la diferencia de edad que la separaba de los de su generación.

Lo que tampoco significó ningún problema para su desempeño académico, porque así, a los quince años ingresaba a la Facultad de Medicina Ignacio Chávez, donde en segundo año, ganaría notoriedad en la clase de Fisiología Humana, gracias a un examen departamental en el que obtuviera el primer lugar de toda la Facultad. Tenía dieciséis años y mucha claridad en su camino.
La poesía y sus efectos

He sido testigo de muchos médicos que han estado cerca de la poesía siendo sus lectores y no en pocos casos, sus amanuenses. Atlántida durante toda su vida se ha mantenido cercana a este género literario como lectora, pues cree que la poesía da un significado amplio de lo que somos como seres humanos; la poesía logra darle conceptos a los sentimientos y al espíritu, porque en ella se lee lo que no es posible encontrar con facilidad en la vida diaria. Como médicos que están en contacto constante con el dolor de la vida y la cercanía con la muerte, la poesía amortigua las emociones en estados críticos de su vida profesional. Da consuelo y ayuda a enfrentar momentos vividos en su labor. A Atlántida le causa gran alegría por ejemplo, que su hijo adolescente, haya escrito un poema sobre la amistad en el que no dice algo común.

Atlántida Raya reconoce que a través de la historia, los médicos han enfrentado una lucha contra esas maneras en que los hombres se han aferrado a la religión y a la creencia de soluciones divinas o milagrosas; pese a los avances científicos en cada una de las épocas. Lamenta saber que hoy sucede algo así, aunque pareciera increíble. Sabe bien que ha sido complicado desterrar esta rudimentaria visión y está consciente que la ciencia nos ha ayudado a avanzar en todos los campos, pero también está en claro, que en la ciencia como en todo, las verdades de hoy, serán mentiras mañana; porque el manejo y la comprensión de las enfermedades cambian día a día.
Sus maestros fueron fundamentales

Atlántida Raya Rivera es pionera en México en medicina regenerativa al realizar uretras y vaginas. Un hallazgo importante en el avance de la ciencia médica. Su paso por Harvard, rindió frutos tangibles en nuestro país, gracias también a quienes creyeron en ella y al trabajo que asesorara el Doctor peruano Anthony Atala, reconocido investigador en el campo de la Ingeniería de tejidos.

Atlántida Raya menciona en primer lugar, que sin el aprendizaje que obtuvo de sus maestros de la Facultad de Medicina de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), su desarrollo como mujer de ciencia, no hubiera sido posible y agradece sus enseñanzas igual que a los docentes de Guadalajara, León, Boston así como del Hospital Infantil de México.
Recuerda que en Morelia, tuvo maestros que para ella fueron fundamentales porque le enseñaron que un médico completo, es aquel que hace medicina pública, privada, investiga y enseña a otros médicos. Con mucha gratitud, recuerda un Cardiólogo con quien trabajó en León durante su internado.
Medicina regenerativa; un campo con mucho futuro

Atlántida Raya creyó que se podría desarrollar en el campo de la medicina regenerativa y las cosas se conjuntaron. Ya siendo parte, como médico adscrito al Hospital Infantil de México, fue posible ir a Harvard para trabajar con Anthony Atala, quien en ese entonces estaba liderando los estudios en la Ingeniería de tejidos. Atlántida como hábil visionaria, pudo ver las diversas posibilidades de trabajo que había en ese campo desde su especialidad, con el fin de llevar a otros niveles el tratamiento con pacientes que habían sido desahuciados. Ella siempre ha creído que todo paciente llega al médico buscando que se resuelva su problema y el médico, debe buscar a fondo cómo resolverlo hasta donde sea posible. Cree con firmeza, que la esperanza de los pacientes, obliga al médico a pensar en soluciones.

Las investigaciones en el campo apenas comenzaban. En los Estados Unidos llevaban diez años de avance y ya se podían ver los primeros adelantos tangibles. Con los seis años de estudio en Urología, aquella experiencia la fue llevando a organizar su pensamiento y a investigar con entrega en la compleja conjunción de conocimientos.
Para cuando volvió a México, ella pensó que había que hacer algo con nuestros propios recursos y no esperar los “refritos” que siempre nos dejan otros países. Junto con su asesor el doctor Anthony Atala pudieron “clonar” en México el laboratorio que tenían en Boston. De esta manera, ya no empezaba de cero, sino continuaría con sus investigaciones. Las autoridades del Hospital apoyaron dichas investigaciones para “fabricar una uretra”, aquello –para asombro de propios y extraños– sería realidad y el resultado de la investigación, se había convertido en un hecho tangible: la construcción de una uretra y una vagina.
Regenerar funciones, expandir el campo de investigación

Desde entonces Atlántida, ha venido trabajando atenta a los logros de otros científicos, sin dejar de explorar nuevos continentes del conocimiento y la investigación. Ella ha sido testigo que se pueden regenerar partes del riñón, cuando esto era impensable, hoy es asombroso ver que de sólo tener una célula, se llene el plato de cultivo de células iguales y algunas diferenciadas, mientras más se trabajé en ese aprendizaje, se aprenderá a regenerar funciones; el hecho de reconstruir tejido, como en la piel es algo que se hacía; pero que se forme un órgano sólido, era uno de los tantos imposibles de la ciencia. Aunque reconoce, que son los primeros avances en un basto campo. Atlántida ahora trabaja en proyectos de hueso y cartílago (que ya se hacían en la regeneración de articulaciones animales), en páncreas, en riñón, en sistema nervioso y en células troncales en grasa, para a través de ellas, estimular el manejo de la impotencia sexual. También ha comenzado un proyecto de manera multidisciplinaria con oftalmólogos, pues asegura que la ceguera es una enfermedad mucho más frecuente de lo que se ha creído. Su investigación incluye especialistas de otras ramas, como la Ingeniería eléctrica, Ingeniería en biomateriales, entre otros, que de manera colegiada nutren tales investigaciones.

El interés de Atlántida Raya Rivera hoy, es no dejar por ningún momento su espectro de investigaciones y su radio de trabajo de indagación científica; por el contrario, mientras se mantenga activa, en ello apuesta su vida y la incesante curiosidad por encontrar verdades, es una flama permanente y profunda.

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