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Morelia, Michoacán a 10 de diciembre de 2016
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Foto Agencias. Cuando llegaron a EU en el 2005 contrataron a un tramitador y perdieron el caso. Cuando intentaron recuperarlo, otro gestor no supo cómo apelar y complicaron sus futuros en el país.

A punto de ser deportado, migrante que hace 11 años pidió asilo 

1 de noviembre, 2016

Redacción web/La Voz de Michoacán

Agencias.- Los Morales están desesperados. Llegaron a Estados Unidos procedentes de Colombia hace poco más de 11 años en busca de asilo y ahora el jefe de la familia, Leonardo, está a punto de ser deportado. “Fue saliendo de la casa, hace un mes y medio, cuando lo arrestaron ”, cuenta Yaneth Mejía, la esposa. “Lo esposaron delante de mis hijos como si fuera un criminal”, agrega.

 “Nosotros hemos sido muy entregados a los demás, a Dios y a todo lo bueno”, continúa. “Le pregunté a los agentes de ICE (Oficina de Inmigración y Aduanas) por qué se lo estaban llevando y ellos me respondieron que tenía una orden de deportación, que necesitaban que cuadrara cuentas”.

 Casos como el de Morales se repiten a diario en todo el país. El gobierno de Obama deporta un promedio de 640 inmigrantes indocumentados al día.

 “Nosotros huimos de Colombia por amenazas de muerte”, cuenta Mejía. “La guerrilla de las FARC amenazó a mi esposo y a la familia. Lastimósamente dejamos todo. No estuvimos de acuerdo con lo que estaban pidiéndonos. Nos vaciaron. ¿Y qué hace uno cuando le ponen la metralleta en la cabeza? Pues prefiere la vida a lo material”, relata.

 El matrimonio huyó con sus dos hijos, Valeria y Juan, en aquel entonces de 5 y 3 años de edad. “Los dos son dreamers y están protegidos por DACA”, dice Janeth. DACA son las siglas del Programa Acción Diferida para los Llegados en la Infancia, que anunció el gobierno de Barack Obama en junio de 2012 y que cancela de la deportación a miles de jóvenes indocumentados que entraron al país siendo niños antes del 15 de junio de 2007.

 El asilo

Mejía explicó que al poco tiempo de llegar a EEUU pidieron asilo. “ Los papeles los llenó un supuesto abogado que no era abogado. Él nos llamó un día y nos dijo que teníamos que presentar la solicitud. Cuando fuimos a la entrevista nos enteramos que puso una historia que no era cierta, que nosotros no le habíamos dicho. Imagínese, nos negaron la solicitud”, dijo.

El gestor les cobró en ese tiempo 1,500 dólares por llenar el formulario y presentarlo. Mejía dice que el documento “llevaba la firma nuestra” y que el nombre del gestor “ no estaba por ninguna parte”.

Al negarles el caso, los Morales preguntaron a sus amigos y conocidos si había manera de enmendar el error cometido por el tramitador. “Apareció una señora que también nos dijo que era abogado de inmigración. Nos cobró 3,000 dólares para apelar. Y otra vez fuimos a la corte. Pero ahí asomaron contradicciones en las explicaciones” que resultaron en una segunda decisión adversa.

 “Lo intentamos con otra abogada a la que le pagamos 5,000 dólares pero nunca respondió nuestras llamadas”, dice Mejía.

 “Nos cansamos de batallar y nos quedamos esperando la reforma migratoria, pero nunca vino. Y ahora, mire usted, llegamos en busca de asilo y 11 años más tarde quieren expulsar a mi marido. Les dijimos a las autoridades que nos mintieron, que nos engañaron, que nos estafaron, pero no nos escucharon. Estamos en las manos de Dios”.

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