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Foto: Agencias. Cifra de niños migrantes a EUA podría crecer en 2016

Cifra de niños migrantes a EUA podría crecer en 2016

23 de febrero, 2016

admin/La Voz de Michoacán

El Instituto de Políticas Migratorias de Washington (MPI, en inglés) publicó el jueves pasado un estudio sobre la situación de niños migrantes indocumentados sin compañía provenientes, en su mayoría, del Triángulo Norte de Centroamérica, en el que concluye que de seguir las tendencias actuales, la cifra récord de 69,000 menores en 2014 podría romperse.

 

“Si el ritmo actual de aprehensiones continúa y asemeja los patrones de años recientes, los totales proyectados para este año podrían ser significativamente superiores al récord de 69,000 menores y 68,000 familias que arribaron a la frontera en el año fiscal 2014, (lo que) provocó una crisis para la administración Obama debido a los retos (que supone) procesar y dar resguardo a los recién llegados”: concluye el MPI en el informe titulado “La creciente migración de centroamericanos a Estados Unidos podría convertirse en un fenómeno duradero”.

 

MPI es uno de los tanques de pensamiento especializados en fenómenos migratorios más respetados en Washington; los datos y conclusiones han sido retomados en los últimos días por los principales medios de comunicación estadounidenses así como por asistentes legislativos en el congreso.

 

El análisis estadístico de MPI, elaborado a partir de las cifras publicadas por la Patrulla Fronteriza y la Agencia de Migración y Aduanas, se ocupa de las tendencias marcadas entre octubre de 2015 y enero de 2016, que corresponden al primer cuarto del año fiscal 2016 (por razones presupuestarias el año fiscal se cuenta de octubre de un año a septiembre del otro).

 

MPI desmitifica, por primera vez, dos lugares comunes en los que han caído funcionarios y políticos de EUA y C. A. al abordar el fenómeno de los niños migrantes: por un lado, que era una tendencia pasajera, y por otro, que las cifras iban en franca disminución.

 

Cuando en 2014 Estados Unidos inició un diálogo con Honduras, Guatemala y El Salvador, los principales países emisores, para instarles a tomar medidas que redujeran los flujos en el corto plazo, los gobiernos insistieron en que la aplicación de políticas como la publicación de campañas para alentar a los padres a no enviar a sus hijos indocumentados hacia el norte dieron resultado y las cifras empezaron a bajar.

 

En marzo de 2015, por ejemplo, los cancilleres de El Salvador, Hugo Martínez, y de Honduras, Arturo Corrales, defendían la baja de las cifras durante un evento realizado en Washington en el marco de las negociaciones para la Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte. Esta alianza es el plan de asistencia financiera elaborado por Estados Unidos y el Triángulo Norte para atender el problema.

 

Las cifras, en efecto, bajaron casi a la mitad al final del año fiscal 2015, pero durante los últimos meses de ese año se volvieron a disparar, a pesar de que, también por presión de Washington, México había reforzado la detención y deportación de niños de C. A.

 

Solo en diciembre de 2015 (ver gráfico) cerca de 9,000 menores indocumentados llegaron a la frontera entre México y Estados Unidos; poco más de la mitad de la cifra registrada en junio de 2014, el peor mes de la crisis, y tres veces más de lo de diciembre 2014.

 

Causas de migración están intactas

 

La conclusión más importante de MPI es que mientras las condiciones que generan la migración, como la violencia, la pobreza y la ineficiencia de los estados nacionales para aliviarlas permanezcan inalteradas, los flujos permanecerán altos o se elevarán.

 

“Los complejos factores que provocan la migración desde Centroamérica han cambiado muy poco desde 2014. La violencia perpetrada por pandillas sigue devastando al Triángulo Norte, en el que están tres de los cinco países con índices de homicidios más altos en el mundo. La pobreza y la falta de oportunidades económicas, desde hace mucho tiempo causa clave de la emigración, persisten”, dice el estudio.

 

El reporte también destaca que en el caso de El Salvador la situación de violencia ha empeorado. “Algunas causantes se han exacerbado. La tasa de homicidios en El Salvador, por ejemplo, aumentó considerablemente en 2015, hasta llegar a 104 asesinatos por cada 100,000 habitantes”, señala el estudio.

 

Por primera vez, además, un estudio de esta magnitud e influencia abunda en las causas que, en Estados Unidos, están incentivando la llegada de menores migrantes indocumentados desde Centroamérica, así como las políticas públicas que, en suelo estadounidense, siguen complicando el asunto.

 

Señala, por ejemplo, las complejidades del sistema legal estadounidense, que provee con avenidas a algunos centroamericanos que quieren reunirse con sus familias ya establecidas en estados de la Unión, o la incapacidad de las cortes migratorias para procesar ágilmente las solicitudes de asilo.

 

“Las leyes y políticas de Estados Unidos proveen un tratamiento único a los niños indocumentados y sus familias… permitiendo que muchos sean entregados a sus familiares y se queden en el país por largos periodos”, dice MPI. Los vacíos en el sistema judicial y las fallas de procesamiento de parte de la Agencia de Migración y Aduanas, señalado por auditorías del Gobierno, juegan un papel.

 

Al final, MPI advierte que el tema entrará en un territorio sumamente tóxico en los próximos meses: con la primavera y el verano, periodos en que los flujos suelen aumentar. También lo más movido de la campaña presidencial, en la que ya el tema ha empezado a adquirir matices polémicos.

 

“Si los flujos continúan altos, estas migraciones ciertamente se convertirán en un tema de campaña. Aunque, en general las aprehensiones están en bajos históricos, los candidatos republicanos querrán revivir su argumento de que la frontera está fuera de control. Para los demócratas, cualquier aumento en las deportaciones o detenciones por la administración Obama encontrará fuertes críticas entre comunidades migrantes”, concluye MPI.

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