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Morelia, Michoacán a 28 de marzo de 2017
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Foto: Notimex. Los tamales y atole se sirvieron en uno de los restaurantes mexicanos del centro de Toronto, como parte de la tradición del Día de la Candelaria.

Crece en Canadá el gusto por los tamales mexicanos

4 de febrero, 2016

admin/La Voz de Michoacán

Mexicanos de varias partes del país, incluyendo menonitas, preparan en Canadá tamales que se venden como “pan caliente”, abasteciendo el creciente mercado.

Este fin de semana algunos restauranteros atendieron pedidos de entre 50 y 120 tamales para seguir, a kilómetros de distancia, con la tradición del Día de la Candelaria.

Los entrevistados coincidieron en que crece cada vez más el gusto por los tamales entre mexicanos, centroamericanos y canadienses. El secreto de estos envoltorios de hoja de maíz o plátano está en las recetas de familia de la cocina tradicional mexicana.

Tamales verdes, rojos, de rajas, de pavo y los tradicionales de dulce se venden en los restaurantes mexicanos de Toronto y sus alrededores no sólo en estas fechas sino todo el año, aunque la tradición pagana ayuda a promover esta venta.

Los restaurantes mexicanos promueven sus tamales en las redes sociales para aquellos que les tocó el “muñequito” en la rosca de Reyes. “No te hagas, si te tocó el muñeco nosotros te hacemos los tamales”, anuncia el restaurante Pancho y Emiliano en su página de Facebook.

La menonita María Martens, propietaria de la tienda Mennomex, en una localidad a dos horas de Toronto llamada Aylmer, dijo que todo el año venden tamales.

Nacida cerca de Tampico, en Tamaulipas, emigró a la comunidad de menonitas de Ontario en 1996 y al año siguiente comenzó a vender los tamales de su suegra doña Catarina, que son de pavo con chile guajillo envueltos en hoja de maíz, siguiendo una receta del pueblo del norte de México.

“El tamal no forma parte de la dieta de los menonitas, pero aquí vienen, los prueban, les gustan y los compran. La semana pasada vendimos tres mil 200 tamales”, añadió Martens, cuya tienda abastece a los restaurantes de la localidad y también a los de Leamington, un pueblo de suroeste de Ontario, donde viven cientos de trabajadores agrícolas mexicanos.

La acapulqueña Fabiola Mesa, de Tierra Azteca, dijo que todo el año tiene tamales, vendiendo en promedio poco más de 50 cada semana.

“Nuestros tamales no son picantes y así les gustan a los canadienses. Los hacemos de masa cocida y de masa cruda”.

Coincidió en que la tradición del “2 de febrero” le ayuda mucho a vender más tamales. Este fin de semana vendió un “combo” de un tamal con atole a cinco dólares.

La chef mexicana Haydee Coufadis, quien lleva 45 años haciendo tamales por pedido, dijo que esta es la mejor temporada para venderlos.

“Llevo haciendo un pedido por semana desde Navidad. La semana pasada hice 105 tamales para dos reuniones, este fin de semana hice un pedido de 120 tamales y para el siguiente debo hacer como otros cien”.

En su opinión lo que encarece el tamal son los ingredientes traídos en su mayoría desde fuera de Canadá, ya sea México, Chicago o hasta Filipinas.

“En promedio 30 hojas de tamal cuestan siete dólares, el tomate está a 4.99 y la harina a 5.99, todo es producto de importación”, precisó Haydee.

El tamal es la principal carta de presentación del restaurante Pancho y Emiliano. Su especialidad son los tamales oaxaqueños que prepara Serena Prontack, quien con orgullo dice que en sus tamales “sí va a encontrar carne”.

“Cada semana preparo como 300 tamales para atender pedidos y vender en el restaurante. Además de los oaxaqueños de hoja de plátano tenemos de rajas con queso, de espinaca con elote para los vegetarianos y unos de chileajo al estilo costeño (Guerrero), que son de puerco con salsa guajillo”, explicó.

En promedio vende entre 60 y 80 tamales a la semana: “Se comen uno aquí y compran para llevar”, dijo Serena, quien aprendió a hacer tamales con su mamá en su casa de Puerto Escondido.

“El tamal está siendo cada vez más aceptado por cualquier consumidor, sea canadiense o de otras culturas”, aseguró el copropietario de este local Carlos Rivera.

Comentó que algo que le preocupa a los consumidores, sobre todo canadienses, es cómo está elaborado, “pero cuando les decimos que están cocidos al vapor, eso les llama mucho la atención”.

Sin pensarlo dos veces Rivera aseguró que la venta del tamal en su local creció 100 por ciento en el último año.

“Si antes a la semana hacíamos 50 ahora hacemos cerca de 300, dependiendo de las fechas porque la clientela es diferente en invierno que en verano”.

Por su parte, Indalecio Marroquín atendió este fin de semana tres pedidos que sumaron 60 tamales e hizo otros 60 para vender en su restaurante Rebozos, que cuenta con dos sucursales en Toronto.

“Los hago el sábado muy tempranito porque me gusta venderlos frescos. Tengo de las dos hojas y hago verdes, rojos y de dulce”, señaló.

En su restaurante lo fuerte son los tacos, pero en estas fechas le da un giro a los tamales.

“Es más fácil hacer un taco que un tamal por el proceso de elaboración, hay que preparar la masa, cocer los ingredientes, ensamblarlos y ponerlos a cocer”, añadió.

Los precios de los tamales varían según el restaurante y su ubicación. Un tamal sobre pedido cuesta entre dos y cuatro dólares, pero su precio en restaurante puede ser de cinco u ocho dólares. Los menonitas de las afueras de Toronto los venden a 1.33 dólares.

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