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Foto: Agencias. Expulsan a cientos de migrantes tras servir en el Ejército de EEUU

Expulsan a migrantes tras servir en el Ejército de EEUU

3 de abril, 2016

admin/La Voz de Michoacán

EUA.- Centenares de inmigrantes que se enlistaron en el ejército para adquirir la ciudadanía de Estados Unidos han sido deportados tras cometer un delito grave, reportó el diario Los Angeles Times. Defensores de este grupo de deportados estiman que hay unos dos mil veteranos del ejército que viven en el norte de México, muchos en ciudades fronterizas como Tijuana y Ciudad Juárez y trabajando en telemercadeo y en sector de servicios debido a su dominio del inglés.

La Oficina de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE) no hace un seguimiento de la historia militar de deportados, por lo que es difícil saber exactamente cuántos veteranos han sido deportados.

En el reporte se da el caso de Juan Valadez, quien nació en México pero de bebé fue llevado por sus padres a Estados Unidos y en un momento se enlistó en el ejército. Después de servir fue detenido por un delito grave por tráfico de drogas y fue deportado.

 

La única manera legal de regresar a Estados Unidos sería en un ataúd, debido a que el gobierno concede este “beneficio” a los veteranos que mueren después de la deportación.

 

 

*Repatriación de mexicanos, negocio millonario en EU

Migración. Estados Unidos gasta más de un millón de dólares al mes en el programa, pero aerolíneas y compañías de autobuses son las que en realidad “salen ganando”, denuncian ONG. Este año se acelerarán las deportaciones.

 

Estados Unidos gasta más de un millón 100 mil dólares al mes en el programa de repatriación de mexicanos, recursos que incluyen a partir de este año, el flete semanal de tres aviones de aerolíneas comerciales estadunidenses –uno más que el año pasado-, las cuales han hecho de la deportación “un jugoso negocio”.

 

Lo mismo ocurre con las grandes líneas de autobuses de pasajeros estadunidenses, que destinan “corridas” llenas de indocumentados mexicanos -de otras nacionalidades-, desde distintos lugares del territorio norteamericano a nueve puntos de la franja fronteriza, donde los paisanos son puestos en manos de las autoridades migratorias del vecino país.

 

Cabe destacar que la cancillería mexicana rechazó hasta en tres ocasiones hablar sobre las implicaciones y costos del Programa de Repatriación 2016, cuyo acuerdo se firmó en febrero pasado, y que es en el que se anuncia precisamente el aumento de dos a tres vuelos por semana para acelerar la deportación de connacionales.

 

Organizaciones civiles protectoras de los derechos humanos denunciaron que son esas aerolíneas y compañías de autobuses las que en realidad “salen ganando” con la repatriación de mexicanos indocumentados.

 

Por ejemplo, el Comité para la Protección de los Derechos Humanos de todos los Trabajadores Migratorios y de sus Familiares, resaltó que es indispensable que Estados Unidos se abra a una ley migratoria, antes que aumentar el número de vuelos para la repatriación de mexicanos.

 

Detalló que muchos connacionales son detenidos en puntos muy alejados de la frontera con México, como Chicago, Filadelfia, Washington, Ohio, Indianápolis e incluso Nueva York, y Washington, capital norteamericana, y las más de las veces son llevados a la frontera en largos viajes por carretera.

 

Unos con más suerte -si así se le puede llamar-, son transportados en avión, pero una vez que llegan a alguno de los puntos fronterizos convenidos con México para el proceso de repatriación, deben aguardar en ocasiones largos días hasta que se junten los 120 o 130 personas que serán devueltas al país en uno de aquellos vuelos.

 

Esta situación, en 2015, la vivieron 207 mil 273 mexicanos, aunque el mayor drama se centra en los 11 mil 667 menores de edad -el 5.6 por ciento del total-, muchos de los cuales, por esta deportación, quedan sin la menor posibilidad de reunirse de nuevo con sus padres o familiares en general.

 

Según un estudio de la Secretaría de Gobernación, a través del Instituto Nacional de Migración (INM), en poder de la Cámara de Diputados -y cuya copia obra en poder de Crónica-, de esa cantidad de menores, 9 mil 837 son niños, y el resto, mil 830 son niñas, quienes han abandonado sus pueblos, principalmente de Oaxaca, según la estadística, en su intento por encontrarse con sus familiares en Estados Unidos.

 

En ese intento de reencuentro familiar -en su mayoría los hombres van a Estados Unidos en busca de trabajo, mientras que mujeres y niños para reunirse con ellos-, 19 mil 492 mujeres no lograron su objetivo el año pasado, y formaron parte de los fríos números de la repatriación, ocasionando con ello el rompimiento de las familias, que quedan en la más completa soledad, a cientos de kilómetros de sus lugares de origen.

 

Este fenómeno de la repatriación, señala el organismo pro derechos humanos de los migrantes, deja en la peor de las situaciones económicas y sociales a quienes fracasan en su intento de permanecer en Estados Unidos “y trabajar allá de lo que sea”.

 

Quedan esos centenares de miles de connacionales -añade-, sin un peso en la bolsa, peor muchas veces de la situación en que se fueron, vagando por las calles fronterizas ya del lado mexicano, aquellos que no quisieron viajar a la capital del país, seguramente con la idea de hacer una nueva incursión indocumentada a Estados Unidos, y expuestos principalmente a las mafias del crimen organizado.

 

FONDO DE MIGRALIDAD. En la Cámara de Diputados, el presidente de la Comisión de Asuntos Migratorios, Gonzalo Guizar, del Partido Encuentro Social (PES), resalta que el Estado mexicano debe contar con recursos suficientes para hacer frente a este fenómeno y atender de manera adecuada a los connacionales que sufren la deportación.

 

El legislador federal veracruzano propuso la creación de un Fondo de Migralidad, que tendría como único objetivo precisamente atender a los paisanos que enfrentan el fenómeno de la repatriación.

 

En entrevista con Crónica, Guízar plantea que ese Fondo se constituya, para empezar, con mil millones de pesos provenientes de los multimillonarios subejercicios fiscales que hay cada año, y que se destine a las fronteras en Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila y Tamaulipas.

 

Defiende la propuesta bajo el argumento de que, en la Ciudad de México, por ejemplo, existe el Fondo de Capitalidad, que sirve para atender los problemas que genera una población volátil y otra permanente que por diversas razones, las más de ellas de trabajo, se queda en el antiguo Distrito Federal, además de las marchas y plantones que se realizan en sus calles y que, por lo general, son por causas ajena a los capitalinos.

 

Guízar Valladares ofrece un dato revelador al señalar que, debido precisamente a la deportación, ciudades como Tijuana, Matamoros y Nuevo Laredo, entre otras, han crecido poblacionalmente en los últimos años entre 14 y 66 veces, lo que representa un reto adicional para los gobiernos de esas entidades.

 

Y resalta que “los migrantes mexicanos sin documentos no son delincuentes”; sin embargo, cuando son deportados y no tienen posibilidad de regresar a sus lugares de origen, o simplemente no quieren hacerlo, algunos de ellos, ante la necesidad, se vuelven parte del crimen organizado o simple, ya en suelo mexicano: Se crea, así, “un problema social muy grave”.

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