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Foto: Agencias. Hace dos años no sabía inglés y ahora joven mexicoamericano es un estudiante modelo.

Joven Mexico-Americano resalta como un estudiante modelo

17 de abril, 2016

admin/La Voz de Michoacán

EUA.- Los idiomas pueden verse como puertas y ventanas que revelan otro mundo, que nos permiten navegar a los lugares a los que se quiere llegar. Para Omar Ramírez, aprender inglés era un asunto urgente.

Hace 17 años, Omar nació en la ciudad californiana Torrance, pero la vida que sus padres buscaban en Estados Unidos no se dio como esperaban. A falta de mejores posibilidades y un futuro seguro, la familia regresó a México. Omar llegó de bebé a Jalisco donde pasaría la vida entre el español de todos los días.

 

 

Pero la meta de un futuro mejor provocó que Omar regresara hace dos años a Estados Unidos. Aunque es ciudadano y su tío lo esperaba en California, el retorno no sería fácil. Sus padres se quedaron en Jalisco y aparte de ajustarse a otra cultura y a otra gente, no sabía inglés.

“Era mi nación pero me sentía como un inmigrante en mi propio país, estaba perdido en mi tierra”, dice Omar quien retomó sus estudios en una secundaria de Palmdale entre la ilusión, el impacto que siempre deja la transición cultural y la certeza de que el proceso no sería fácil.

 

En su lista de aspiraciones estaba aprender inglés lo más rápido posible para que su adaptación cultural y académica no fuera tan dura. Pero en ese proceso no siempre tuvo el apoyo que necesitaba.

 

“Me quería comunicar con los maestros pero no todos me entendían o se prestaban a entenderme aunque apreciaba el gesto de una maestra que sí trataba de comunicarse conmigo. Pero otros no se tomaban la molestia de tomarme en cuenta”, dice.

 

En aquellos primeros meses, se sentía humillado, en desventaja e ignorado por no dominar el inglés. Pero el desánimo no venció sus ganas de sobresalir.

 

“Mi familia me hizo ver que hay que acabar lo que empezamos. Me agarré a esa idea, a seguir batallando”, explica Omar, quien se acuerda de las quejas de sus compañeros por la cantidad de tareas escolares mientras él debía aprender biología y ciencias sociales al mismo tiempo que aprendía inglés.

 

“En mi mente yo decía, ‘Ustedes se quejan, pero yo tengo el doble entre traducir, entender conceptos y aprender las reglas del juego’. Era difícil”, sostiene quien cambió de escuela para comenzar el undécimo grado en la secundaria Santee en Los Angeles.

 

Su meta de progresar académicamente y aprender inglés encontró otros matices en una escuela compuesta en su mayoría por latinos.

 

“Pero no quería entrar en un ‘comfort zone’ porque aquí todos hablaban español porque si vine a batallar tenía que hacer que valiera la pena”, explica.

 

Ese ahínco desembocó en su promedio general de 3.9 y en el reconocimiento que recibirá este sábado, junto a otros estudiantes, de la organización Partnership for LA Schools. A Omar le resaltarán su rápido aprendizaje del inglés y sus logros académicos.

 

“Estoy emocionado. Se siente padre, es un honor”, expresa con ese efecto que tiene la emoción en la voz.

 

Del inglés a la universidad

 

Entre la carga académica cotidiana y su transición, ¿cómo hizo Omar para que la adquisición del idioma lo condujera al éxito del presente?

 

“Seguí leyendo libros, aprendí a expandir mi vocabulario y entré en contacto con historias de la gente, que venían de otros países. Me di cuenta que yo no era único, que si ellos pueden, yo también”, asevera con su voz que no deja escapar el entusiasmo.

 

 

Leyó mucho, pero empezó a “acomodarse” a ese otro idioma. Escuchar música en inglés fue clave, así como cambiar los ‘settings’ de su teléfono al inglés. Se propuso tratar de entender las palabras desconocidas y perderle el miedo a expresarse.

 

 

“Al inicio no quería que mi acento fuera un obstáculo para hablar con la gente. Pero lo más que ayuda es tratar de comunicarse, tenemos que quitarnos el miedo, tratar de hablar el idioma y no molestarnos si alguien nos corrige porque es para mejorar”, reflexiona.

 

Esa apertura de superar la barrera lingüística y las horas de estudio le abrieron paso a su aceptación en la Universidad Estatal de California en Long Beach. La noticia lo tiene feliz porque se dio cuenta que sí podrá tener esa anhelada educación universitaria.

 

“Una forma para ser exitoso es asistiendo al colegio, terminando mi educacion básica”, afirma quien tiene aspiraciones de convertirse en artista gráfico.

 

“Tuve una clase aquí (en Santee) que me motivó mucho porque el ser un artista me permitirá comunicarme con la gente a través de las imágenes”, afirma con ilusión.

 

La historia de Omar no sería posible sin las ganas de superarse.

 

“Desde el primer día, Omar nunca ha parado de mejorarse. La energía y su motivación son contagiosas”, expresa el director de Santee, Martín Gómez.

 

De cara a su futuro y al reconocimiento de este sábado, Omar celebra los frutos de la perseverancia.

 

Piensa en sus padres y en sus hermanos que están en Jalisco, ese lugar que le inculcó ser sociable “como es la mayoría de la gente allá”.

 

“Cuando nací me llevaron a Jalisco por la inestabilidad de la vida que mis padres tenían. Para ellos era difícil conseguir trabajo, tener una vida estable por el estatus y vivir con miedo. Cuando nací me pusieron en observación y mi mamá me cuenta que tenía miedo de que me quitaran de sus manos. Es el miedo del inmigrante”, cuenta Omar.

 

A sus 17 años, Omar habla con la madurez y los ánimos que tantos en la adultez no tienen. Viene en parte, quizás, de las enseñanzas de la persistencia.

 

Omar sabe que su historia no es ajena a la de muchos hispanos en Estados Unidos y por eso les aconseja aferrarse a la valentía.

 

“Es difícil porque vale la pena”, finaliza Omar. “Y van a haber obstáculos pero está en nosotros poder manejarlos conscientes de que lo que estamos haciendo es algo bueno, que tendrá un impacto en nuestras familias, en nuestra cultura”.

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