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Foto: Agencias. Madres deportadas de EUA festejarán con desaliento el 10 de Mayo.

Madres deportadas viven un desaliento el 10 de Mayo

11 de mayo, 2016

Notimex/La Voz de Michoacán

Tijuana.- El Día de las Madres para las mujeres migrantes que viven separadas de sus hijos por haber sido deportadas de Estados Unidos, puede ser uno de los más tristes de todo el año.

El ombudsman binacional, Víctor Clark Alfaro, consideró que aunque seguramente vivirán el festejo de ese día organizado para las madres de familia, las mujeres que viven en la frontera del lado mexicano con hijos en el país vecino, lo harán con desaliento.

“Es probable que esas madres asistan o participen en algún festejo, pero con una profunda tristeza y desaliento, porque lamentablemente no hay para sus casos ninguna solución en el mediano plazo”, aseveró.

Y es que se trata de un problema que ha dejado una profunda huella; la deportación de quienes viven en Estados Unidos de manera irregular, hombres o mujeres que son separados de sus familias cuando las autoridades migratorias de ese país los arrojan a este lado de la frontera.

“Entre ellos, por supuesto, está el caso de las madres trabajadoras que son sorprendidas por las autoridades estadunidenses, y sin mediar un sólo sentimiento humanitario, pues ellos cumplen con su deber, son deportadas a Tijuana, por ejemplo”, expuso.

Es un problema histórico que se vive en la frontera norte de México, “familias divididas, un grave problema el de estas madres deportadas muchas veces sin sus hijos o con alguno de ellos; los hijos se quedan allá, las madres de este lado”.

El presidente de la Comisión Binacional de los Derechos Humanos lamentó también que las autoridades mexicanas no hayan podido hacer nada para unir a las familias ni que el sistema estadunidense se haya abierto jurídicamente para resolver este problema.

“Por razones humanitarias deberían de unirse para encontrar una vía que permita regresar a estas madres de familia con sus hijos; sin embargo, hasta ahora no hay alguna posibilidad de que se le brinde una solución a este grave problema”, manifestó.

El antropólogo y catedrático universitario en San Diego, California, aseguró que este fenómeno va más allá del acto de la deportación, con mayores implicaciones sociales que las que significan el sólo hecho de ser sacado de ese país.

“Familias desintegradas, familias divididas; todo eso impacta en el desarrollo normal de una familia, de los hijos, son situaciones que destruyen el más elemental de los procesos de integración familiar, la separación forzada”, anotó.

Aseguró que la comisión que representa ha recurrido con las autoridades respectivas, y en los últimos seis años se han presentado tres casos de madres por las que han abogado para que se reúnan con sus hijos del lado estadunidense.

Sin embargo, el proceso, aunque logrado, demoró casi cinco años en resolverse, todo a través de abogados que prestan servicios a la comunidad de manera gratuita en Estados Unidos, y que fueron los que atendieron el aspecto legal de los casos.

Fueron situaciones de madres deportadas, separadas de sus hijos y que vivían en Tijuana con la esperanza de regresar para reunirse con ellos, las cuales se atendieron de manera separada, aunque demoraron bastante tiempo.

Esta última situación creó otro problema: al regresar a Estados Unidos para reclamar o reunirse con sus hijos, “el esposo ya vivía con otra mujer y a los vástagos ya les había cambiado la mentalidad”.

Estos, al vivir otra mujer con el esposo y debido al largo tiempo transcurrido para el regreso, “ya habían sido condicionados para que cuando llegara la madre biológica, la vieran de manera distinta”.

Las dos ocasiones en que por breves instantes se ha abierto la puerta del muro fronterizo para permitir por unos minutos el reencuentro de madres e hijos, de familias separadas, “sólo fue un acto de humanitarismo limitado, nos dice que las fronteras sí pueden abrirse, y quizá ser derribadas algún día”.

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