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Foto: Agencias. Las víctimas tienen algunas sospechas de quién podría ser pero no existen pruebas.

Migrantes, víctimas de pintas racistas en Carolina del Norte

27 de mayo, 2017

Redacción web/La Voz de Michoacán

Agencias

Clinton, Carolina del Norte. Seis días a la semana, María Luisa Hernández se despierta antes del amanecer. Esta madre soltera de tres niños necesita estar en el trabajo para las 6:00 am, en un matadero cerca de su hogar en Clinton, en Carolina del Norte.

Durante los últimos meses, cada mañana ha visto al salir de casa un recordatorio del racismo que experimentó en noviembre. El día 30 de ese mes se encontró unos mensajes pintados en uno de los lados de su casa: “USA, USA”, decía. Y también: “GO BACK”.

Hernández ahora vive con miedo. Cinco meses después, todavía no ha podido borrar el mensaje. “La pintura está cara. Para pintar todo esto es difícil y, pues, yo sola, a veces no alcanza. No tengo dinero para eso”, dice esta mujer de origen mexicano.

Este es sólo uno de varios incidentes similares en los que los hispanos se han convertido en el blanco del odio en en Carolina del Norte. En los últimos meses se han registado una serie de episodios de de vandalismo, mensajes de intimidación y agresiones. A una cuadra de distancia, la hija y el hijo de la cuñada de Hernández también encontraron su casa, su coche y su bote vandalizados con insultos similares.

Pilar Rocha, que trabaja en el Centro Hispano en Durham, Carolina del Norte, dice que la elección presidencial desencadenó un nuevo período de hostilidad racial: “Con la nueva administración del país se destapó un racismo que existía y que de pronto no lo teníamos tan presente”, dice.

De acuerdo a estadísticas del Southern Poverty Law Center, un grupo que monitorea el odio en Estados Unidos, en el estado de Carolina del Norte existen 31 grupos de odio activos, entre ellos agrupaciones neonazis y otras organizaciones vinculadas con el grupo supremacista blanco Ku Klux Klan. En diciembre, una oficina del Centro Hispano fue vandalizada: alguien arrojó una piedra a través de la puerta y rompió el cristal.

Pintadas de KKK en la pared

En febrero, Marvin del Cid llegó a su casa, en Shannon, Carolina del Norte y se encontró las letras “K, K, K” pintadas en su pared. Una semana después, le volvió a pasar: otra pintada que decía en inglés “fuc**** Mexicans, get out” (jodidos mexicanos, fuera de aquí).

“Abro la puerta, volteo a ver para un lado del trailer y voy viendo las primeras letras,” dice este hondureño de 29 años que ha vivido en los Estados Unidos durante una década trabajando en la misma fábrica de procesamiento de pollos. ” Volteo al otro lado y voy viendo lo demás, que ya era un cartel bien grande y la verdad, sí, me asusté”.

Por su parte, Hernández, la mama, dice que fue a la policía pero que “ellos no hicieron nada”. Y es que, de hecho, si bien estos incidentes parecen estar marcados por el racismo, la policía no siempre los clasifica como crímenes de odio.

 “El número de denuncias de casos de racismo contradicen las estadísticas de la policía”, dice Rocha.

El capitán de la policía del condado de Sampson, Carolina del Norte, Eric Pope, reconoce que el caso de Hernández parecía ser un crimen de odio, es decir, motivado por la raza, religión, etnia u orientación sexual de la víctima. Pero dice que es difícil hacer arrestos en este tipo de casos, ya que normalmente no hay testigos.

“Desafortunadamente no llegamos a una conclusión. Las víctimas tienen algunas sospechas de quién podría ser. Desafortunadamente, no existen pruebas que vinculen a alguien en particular con el hecho”. Pope recomienda protegerse instalando cámaras y sensores del movimiento.

Del Cid ha seguido su consejo. Ahora tiene ocho cámaras alrededor de su casa que puede monitorear desde la televisión interior. También cubrió los mensajes con pintura nueva. Igual, dice que sigue siendo afectado por el incidente. “A veces por el mismo dolor que no duermo tranquilo, la comida no me cae bien, por el mismo estrés”, dice.

Pero Hernández no puede pagar por las cámaras. “Me siento un poco con miedo, más que nada por mis hijos”, dice. Su hermano, Refugio, que vive al lado, piensa lo mismo. “Si ya lo están haciendo con las cosas materiales ¿qué se puede esperar más?”.

Estas son solo unas de las historias que explora el programa Aquí y Ahora en su especial ‘Frutos del odio’, sobre el aumento de los crímenes de odio en Estados Unidos en la era Trump. Según varias organizaciones, desde noviembre se ha experimentado un aumento de los incidentes de odio contra minorías en todo el país.

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