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La voz de la fe

25 de septiembre, 2016

Redacción web/La Voz de Michoacán

Por: Alberto Suárez Inda

Arzobispo de Morelia

 

Los Obispos de la Provincia Eclesiástica de Morelia, junto con los vicarios episcopales y foráneos de nuestras cinco diócesis, nos reunimos como cada año durante tres días en asamblea de estudio y oración. Esta vez el tema fue la Pastoral Familiar.

Asomándonos a la realidad actual del Matrimonio y la Familia, vimos con preocupación cómo se ha venido difundiendo la “ideología de género”, infiltrándose en la mentalidad de las nuevas generaciones, influyendo en las leyes y políticas públicas. En un tema tan polémico se requiere juicio sereno y atención vigilante para no dejarse arrastrar por corrientes contrarias a los auténticos valores humanos y cristianos. Fue un laico bien preparado, originario de Pastor Ortiz y avecindado en Irapuato de nombre Armando Duarte, quien hizo una exposición amplia y bien documentada de esta problemática tan desafiante.

En el momento de la iluminación contamos con otro intelectual católico, el Doctor en Filosofía Rodrigo Guerra, director de un centro de investigación en Querétaro. Él nos habló de los Sínodos recientes y de la Exhortación del Papa Francisco sobre “el Amor en la Familia”.  En forma profunda y clara nos hizo ver cómo las enseñanzas de los últimos Papas, en armonía con la mejor tradición teológica y el pensamiento de Santo Tomás de Aquino, dan criterios muy claros en medio de la problemática actual. Nos animó a confiar plenamente en el Magisterio auténtico del sucesor de Pedro y a estudiar parte por parte el extenso documento del Santo Padre.

Finalmente, como fruto de estas jornadas intensas, el Señor Obispo de Tacámbaro Mons. Gerardo Díaz, animador de la Pastoral Familiar en nuestra Provincia, nos motivó para concretizar algunas líneas que, con la ayuda de Dios y el compromiso de todos, nos impulsarán en orden a un trabajo más serio y eficaz a favor de las familias. Vimos cómo se requieren ministros, es decir, verdaderos servidores (sacerdotes, religiosos y laicos) de las familias que viven situaciones diferentes y a veces dolorosas.

En el plenario final compartimos los Obispos las experiencias y acontecimientos, algunos alegres y otros tristes que van marcando nuestro caminar como Iglesia. La evaluación del encuentro fue altamente positiva y agradecimos a quienes prepararon y condujeron atinadamente los trabajos.

El Evangelio de la Vida y de la Familia será siempre inspiración, motivo de esperanza y de alegría. Nos quedan grandes tareas y todo un camino que recorrer sin ceder nunca al desaliento ni a la resignación.

 

 

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