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Jesus está vivo… en Morelia

29 de mayo, 2016

Redacción web/La Voz de Michoacán

En el transcurso de los últimos años, Jesús que está vivo se nos ha manifestado de diferentes formas en la comunidad de Resurrección. A partir de la visita de Jesús en la persona del padre Emiliano Tardif al Estadio Morelos aquél 12 de marzo de 1991 hemos vivido la proclamación del Evangelio con gran poder como narra el Evangelio y Hechos de los Apóstoles.

Hace poco más de dos meses nuestro hermano José de Jesús Calderón nos dio el testimonio de su sanación de cáncer. Los médicos le dijeron que estaba en una fase muy crítica donde no existe sanación médica posible.

Estas palabras son para dar testimonio y agradecimiento a Dios por la experiencia tan difícil y a la vez tan enriquecedora que he vivido a partir del mes de junio. Ese mes me ordenaron unos estudios para diagnosticar mi enfermedad ya que días antes había sido operado y me habían extraído muestras de ganglios linfáticos que tenían bastante inflamados sobre todo en el cuello y en las ingles. Después de varios días de estudio me dieron el diagnóstico del laboratorio. Se trataba de un linfoma, es decir, cáncer en los ganglios linfáticos. Fui canalizado a México con el Dr. José Clemente Díaz, quien a partir de entonces se hizo cargo de mi tratamiento y me lo explicó: serían 20 sesiones de quimioterapia en la ciudad de México con duración de 7 meses. El día de mi cumpleaños el doctor que me atendía en Morelia falleció, situación que me impactó emocionalmente, ya que además de ser buen médico fue gran amigo y lo consideré mi hermano.

Para entonces pensaba que quería decirme Dios con todo esto ya que desde el comienzo de mi enfermedad no quería aceptar lo que era una realidad y mi conclusión fue pedirle a Dios su ayuda. Empecé a acercarme más a El. Desde entonces comencé a ir al templo de la Resurrección a la oración de sanación que se hace delante de Jesús Eucaristía. También leía libros que me ayudaban

espiritualmente, sobre todo la Biblia. Hubo ocasiones que de verdad me sentí muy mal pero pensaba en la Palabra de Dios que había leído.

Seguí el tratamiento médico y el lunes fui a la oración de sanación en el templo de la Resurrección. Recuerdo que desde el inicio me sentía muy receptivo y empecé a pedir a Dios por mi salud. Un hermano pidió a los enfermos desahuciados pasar al frente, donde está Jesús Sacramentado y pidió a todos los demás orar por los enfermos que la ciencia ya no puede hacer nada por ellos. Cuando estuve frente al Santísimo Sacramento empecé a sentir un calor que recorría todo mi cuerpo y con los ojos cerrados escuchaba la oración por los enfermos: “Cristo Jesús, tú que sanaste a tantos enfermos cuando estuviste con nosotros hace 2000 años, tú que hiciste muchos milagros: la resurrección de Lázaro, la del hijo de la viuda de Naím, la de la hija de Jairo, ten piedad de estos enfermos y con una palabra tuya quedarán sanados”.

En esos momentos sentí que mis piernas no podían sostenerme y de repente me vi hincado frente al Santísimo y con la frente apoyada en el suelo. No podía levantarme, hasta que dos hermanos me ayudaron y me dejaron en la primera banca del templo. Noté que mi ropa estaba completamente empapada de sudor y de mi cara corrían gruesas gotas de sudor confundiéndose con lágrimas. En esos momentos sentí una paz interior y una alegría indescriptible. Escuché la voz del hermano que me decía: “Ánimo, el Señor Jesús te está sanado”. Palabras que me aumentaron una profunda y grande paz interior.

Al salir de la oración me dijo el hermano que cuando me entregaran los resultados del tratamiento iba a estar completamente sano.

No comenté nada de esta experiencia al doctor ni a mi familia que estaban muy preocupados por mi salud, sobre todo a mi esposa y a mis padres que han orado mucho por mi salud.

Llegó el término del primer tratamiento y me entregaron los primeros resultados que consistían en tomografías, radiografías, estudios generales de sangre y orina y demás. Cuando me presenté con el Dr. en México, me explicó que todos los resultados eran normales y que los ganglios habían vuelto a su estado normal y concluyó que los resultados más importantes eran los del siguiente día que consistían en una biopsia de médula ósea y aspirado de la misma. Me explicó que era casi imposible que los resultados salieran bien ya que en los anteriores estudios existían células cancerígenas, células malignas en la médula ósea. El doctor no quería darme falsas esperanzas.

Mi enfermedad era terminal por necesidad. No hay cura para el tipo de cáncer que tenía. Los médicos dijeron que no había cura posible para mi caso. Pero el Medico de médicos, Jesús, mi Jesús de Nazareth me dio la respuesta a mi enfermedad y en el templo de la Resurrección obtuve mi sanación completa, en mi alma, en mi cuerpo y en mi espíritu.

El cáncer que yo tenía era incurable, en los Estados Unidos es considerado terminal, mortal por necesidad.

El día clave el doctor me mando llamar y me dijo que la doctora que había realizado los estudios estaba sumamente sorprendida por el resultado de los mismos. Los resultados eran normales, no encontraban las células malignas en la médula ósea.

Mi hermano Antonio cuando supo que todos mis resultados habían salido normales, me dijo: yo creo que esto es más que un tratamiento de quimioterapia, se trata de un milagro. Cabe señalar que él no sabía nada de mi experiencia de la oración de sanación en la Resurrección.

Aunque tengo que estar en constante vigilancia médica con citas cada mes y medio, quiero manifestar las palabras que me dijo el Dr. Díaz Maqueo: “Hasta el día de hoy estás normal. Te dejo en las manos de Dios”.

Quiero agradecer a Dios el milagro recibido y espero que lo que me pasó a mí les pase a los que ya no tienen esperanza y están vencidos por el desánimo.

Que el Señor Jesús les bendiga y les de paz en sus corazones.

Esto fue lo que el Señor Jesús hace y quiere seguir haciendo con los que creen que él tiene todo el amor y sanación del mundo. El pasado viernes llamé a la casa de Chucho y le pedí permiso para poner su número telefónico en su testimonio, la respuesta fue afirmativa, como su sanación y añadió: si el Señor Jesús me necesita para ir a orar por la salud de un enfermo, estoy a sus órdenes.

José de Jesús Calderón Chagolla. Teléfono: 314 93 33.

¡Alabado sea Jeducristo!

BUENAS NOTICIAS PARA EL HOMBRE Y MUJER DE HOY

Grupo Apostólico Nueva Evangelización

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