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Morelia, Michoacán a 27 de mayo de 2017
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Jesús está vivo… en Morelia

27 de diciembre, 2015

admin/La Voz de Michoacán

El Señor nos dice en la Escritura: Busca primero el Reino de Dios y su justicia, y todas las demás cosas se os darán por añadidura.
Esto quiere decir que mientras más busquemos el Reino de Dios y su justicia, más vamos a recibir las añadiduras que necesitamos. Y el Señor cumple su Palabra. Las añadiduras son: la salud, la paz, el gozo, los medios económicos para vivir, la organización de nuestras vidas. Mientras más penetre el Reino Dios en nuestras vidas, más vamos a recibir lo que necesitamos.
Jesús nos recuerda que Dios es Providencia. Que así como los pájaros del campo reciben sus alimentos del Dios Providente, así nosotros vamos a recibir las añadiduras si tenemos nuestra esperanza puesta en Jesús.
Una añadidura es la salud. Para los que están en salud, parecen añadiduras, pero para los enfermos es algo muy importante.
Un día estaba yo muy delicado de salud pues no podía desalojar la orina, tenía tapado el conducto urinario. Durante la mañana no me dolía, pero conforme pasó el tiempo sufrí la más aguda crisis de toda mi vida. Los dolores eran tan fuertes que creí no poder aguantarlos por más tiempo. Después de varias horas de sufrir visité un sanatorio y me dijeron que en la radiografía todo estaba bien y me retiré a casa. Cuando me volvió el dolor, -que cada vez era de mayor intensidad- le dije a mi Señor Jesús: “Mira Jesús, si voy a morir de esto, está bien, nada más déjame ir a confesar para morir en gracia”.
Entré de nuevo al baño pero ahora con una tranquilidad enorme pues ya me había puesto en las manos del Señor.
Después de la promesa de reconciliación que hice en pocos segundos me salieron tres piedras de casi 3 centímetros de largo por 9 milímetros de grosor, y otras dos piedras de 1 centímetro de diámetro. En total, cinco piedras que gracias a Dios me fueron retiradas de mi organismo de una manera asombrosa e instantánea, sin medicamentos ni operación.
El Señor me había ido a sanar a mi propia casa. Me sanó sin ninguna medicina, sin ninguna inyección. Hasta la fecha no he sentido ningún padecimiento igual o parecido y de esto hace más de 17 años.
Para mí esto no parecía tan añadidura. Era tener toda la salud del mundo. Y eso es lo que Jesús te quiere dar hoy mismo a ti y a los tuyos que creen que Jesús tiene el nombre sobre todo nombre.
Jesús quiere que primero busquemos su voluntad, su Reino. Y Jesús dice: el Reino ya está en medio de vosotros. El Reino de Dios es donde Jesús reina, donde Jesús es el centro de los corazones; el Reino de Dios no tiene fronteras, no tiene política, no se conquista con armas, no con lanzas, no se conquista con bombas. El Reino de Dios es el reino del amor y nosotros podemos colocarnos en el Reino de Dios si le damos permiso a Dios de hacer su voluntad en nosotros.
También podemos colocarnos fuera del Reino de Dios si no aceptamos que Dios reine en nuestras vidas. Si me coloco fuera del Reino de Dios, me coloco fuera del reino de la luz y me coloco en el reino de las tinieblas, el reino del pecado, el reino del odio.
El Señor nos llama a su Reino y nos promete que a los que dejen todo él les va a dar el céntuplo, nos va a dar cien veces más de lo que dejemos. Hermanos este día vamos a pedir a Jesús que está en medio de nosotros, -porque él dijo que cuando dos o más se reunimos en su nombre, él estará en medio de nosotros- vamos a pedirle que derrame sobre nosotros ese céntuplo que promete a sus discípulos.
Ustedes saben que la Eucaristía es sacramento de sanación y en estos momentos vamos a decir que Jesús está presente en la Hostia santa. Yo he visto que la palabra del profeta Miqueas se cumple entre nosotros. Cuando él dice en el capítulo 3,20. “Para ustedes los que temen mi nombre, brillará el sol de justicia con la salud en sus rayos”.
El Sol de justicia es Jesús y Jesús ha resucitado, está vivo y verdaderamente está presente en la Hostia santa.
Antes de hacer una oración por los enfermos para que el Señor Jesús nos de esas añadiduras que nos hacen falta, yo les invito a tener los ojos fijos en Jesús, él que está presente en la Hostia santa y también quiere estar presente en cada una de las personas que en estos momentos están leyendo estas líneas en “La Voz”.
Señor Jesús te adoramos y creemos que tú estás realmente presente en la Hostia santa, tú eres el pan vivo bajado del cielo, tú eres la salud de los enfermos. Y tú has dicho: “vengan a mí todos los que están enfermos y YO les aliviaré”.
Mira Jesús cuántos enfermos están a esta hora leyendo buenas noticias para el hombre y mujer de hoy en “La Voz” y están esperando en ti. Porque tienen confianza en tu bondad y en tu amor. No los puedes dejar Jesús esperando en vano. Tú eres el Buen Pastor y todos son ovejas de tu rebaño. No mires nuestros pecados sino la fe de tu Iglesia y pasa Jesús por todos los lectores y pon tu mano herida por los clavos del Calvario; pon tu mano sobre la cabeza de cada uno de los enfermos que están esperando su sanación. Ten misericordia de los que sufren en su cuerpo, sobre los que sufren en su corazón, sobre los que sufren en su alma. En este año de la misericordia derrámala en los más necesitados.
Tú que has venido a dar vida y vida en abundancia, pasa por todos estos hermanos tuyos que tienen confianza en ti.
Míralos a todos, tú eres el Buen Pastor y cada uno son ovejas de tu Reino.
Mira cuántas ovejas tuyas padecen enfermedades Jesús, y en este gran día Señor, sabemos que TU nos estabas reservando grandes bendiciones en esta oración de sanación.
Jesús, te contemplamos con los ojos de la fe, sabemos que tú eres Todopoderoso, para ti no hay caso difícil, tú eres el amo de lo imposible y tú nos dices: “Yo te digo que si crees, verás la gloria de Dios”.
Señor, creo en ti pero ven y aumenta mi fe, dame una fe que no dude, una fe que no vacile, una fe que esté segura de tu amor y de tu poder.
Comienza a sanar ahora mismo Jesús. Como el Ciego de Jericó que te gritaba, nosotros queremos decirte como él: “Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí, si tú quieres puedes sanarme. El que tanto amas Señor está enfermo”. Al Ciego de Jericó le dijiste: ¿Qué quieres que Yo haga por ti? y el dijo: Señor que yo vea. Y tú le has dicho: VETE, tu fe te ha sanado. Ahora hermanos a cada uno de vosotros, Jesús nos dice “¿Qué quieres que Yo haga por ti? ¿Por los tuyos?” Díganle a Jesús desde su casa y en profundo silencio, en su corazón lo que quieren que él haga por ustedes, por su familia, por sus amigos, por los enfermos que llevan en su corazón.
Oh Jesús, estamos muy contentos contigo, estamos seguros de tu amor Jesús y aún antes de conocer el resultado de nuestra oración en fe queremos decirte: Gracias, Jesús, por lo que tú estás haciendo, gloria y alabanza a tu nombre.
Alaba a Dios con tus propias palabras. Dile que a su nombre toda rodilla se dobla y toda lengua confiesa que él es el Señor. Alábalo con la fuerza y el poder de su Santo Espíritu. ¡Gloria a Dios!
¡Alabado sea el nombre de mí poderoso Señor!
BUENAS NOTICIAS PARA EL HOMBRE Y MUJER DE HOY
Grupo Apostólico Nueva Evangelización
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