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Jesús está vivo… en Morelia

21 de agosto, 2016

Viridiana Ferreyra/La Voz de Michoacán

Jesús está vivo… en Morelia

 

Otro pasaje de la Biblia también muy hermoso y bello es del Evangelio de San Lucas, cuando van los discípulos de Jesús tristes y acongojados porque piensan que toda la esperanza que habían puesto en Jesús de Nazareth a acabado con el signo de la Cruz, y entonces regresan tristes a su pueblo. Cuando van caminando rumbo a Emaús se les aparece un misterioso personaje que los va acompañando, y les pregunta: ¿De qué van hablando? Sólo tú no sabes lo que ha pasado en Jerusalén, ¿Qué ha pasado? pregunta aquél misterioso personaje, lo de Jesús de Nazareth, como lo mataron, lo crucificaron, murió hace tres días, las mujeres fueron esta mañana al sepulcro y dicen que vive, pero nadie lo ha visto. Y entonces Jesús comenzando con la Ley, los Profetas, con todo el Antiguo Testamento quiso abrir el corazón de estos discípulos manifestándoles como el Cristo tenía que morir para entrar así en la gloria. El corazón de ellos ardía, pero bien pronto llegaron a la aldea Emaús. Y aquél misterioso peregrino fingió que iba adelante, entonces ellos le dijeron: QUÉDATE, pero no sólo eso le dijeron, la Palabra de Dios usa una expresión muy interesante, dice: LE FORZARON, le forzaron para que se quedara. Imagínate, ya estaba atardeciendo, aquellos están tan contentos porque habían escuchado Palabras de vida eterna. Jesús quería seguir adelante y le dijeron: NO, No te vas. SÍ. quiero seguir adelante, voy al otro pueblo, NO, no te puedes ir, TE TIENES QUE QUEDAR CON NOSOTROS. Dice: le forzaron para que se quedara. ¿Y qué hizo Jesús? SE QUEDÓ. Porque sabe obedecer, porque cuando nosotros de todo corazón le decimos: Señor quédate, Señor pasa, Señor entra, Señor haz lo que tú quieras en el teatro de mi vida, en mi historia, pasa Señor y toma posesión de todo mi ser, toma tu el timón de toda mi existencia y toda mi vida. Y el Señor obedece, y el Señor pasa, el Señor entra, el Señor se queda. Tú esta noche le puedes decir a Jesús: Señor quédate conmigo, esta noche es una Noche Buena, ¿Por qué? porque el Señor va a pasar delante de cada uno y lo mejor de esta noche no será que pase, sino que cuando tu lo descubras, que cuando él llame a la puerta de tu corazón y tu escuches el sonido, entonces tu le digas: entra Señor, quédate Señor, pasa, y él se quedará. Y a veces en nuestra vida Dios es muy curioso, le gustan ciertas sorpresas, y a veces se hace como que nada más va de paso, como que anda muy ocupado en muchas cosas y que no puede atendernos personalmente, AAHHH. Pero si entonces le decimos, si entonces lo forzamos y le decimos: quédate Señor, pasa Señor, él, él nos va a obedecer, él se va a quedar, ese Jesús que tiene todo poder en el cielo y en la tierra, se va a quedar disponible, se hace tan accesible y está nada más esperando que tu lo forces un poquito, que tu lo obligues un poquito, que tu le digas con todo tu corazón: quédate Señor, pasa a mi corazón.

Cualquiera, cualquiera de estas dos cosas que tu le digas a Jesús, él te va a obedecer. Como se quedó Jesús en la casa de estos dos discípulos, uno de ellos llamado Cleofás.

¿Y qué hizo allí? se quedó a cenar con ellos. Y en la mitad de la cena, El tomó el pan en sus manos, lo bendijo, lo partió, y en ese mismo momento se abrieron los ojos de ellos porque tenían una ceguera producida por la tristeza que los incapacitaba para poder ver a Jesús, aunque Jesús ya había resucitado, ellos todavía estaban marcados por el susto de aquel desastre del Monte Calvario. Pero en cuanto Jesús tomó el pan en sus manos y se los compartió a ellos, se les abrieron los ojos.

Y eso es lo que Jesús quiere hacer esta noche en nosotros. Hoy es una noche de mucha luz, en todas partes hay luces especiales. Porque Cristo es la luz. Y ha prendido esa luz precisamente para que nos ilumine.

En Gerasa fuiste y no regresaste más, por eso hoy Señor sabemos que si te decimos quédate, nunca más te volverás a ir, nunca más, porque es igual, si allá te fuiste para siempre, aquí te quedas para siempre Señor, y nunca más te vas a ir.

Esa es nuestra fe, nuestra confianza que te tenemos, gracias Señor, bendito seas, Gracias, Señor, bendito seas, Gracias…

¡Alabado sea Jesucristo!

 

 

 

Hay cosas que están bien en tu vida. El no viene porque andemos bien nosotros, el viene porque lo necesitamos.

 

Voy a hacer una pregunta indiscreta. ¿Quién de ustedes necesita a Jesús esta noche en su casa, en su corazón? TU, TU y tu también, casi todos lo necesitamos, pues para todos hay.

 

¿Quién de ustedes merece que Jesús entre en su casa? ¿Quién merece? Nadie. Pero El quiere ¿Por qué? porque nos ama, porque sabe que lo necesitamos. ¿Quién de ustedes puede decir? llegaste tarde a mi corazón, está limpio, yo no tengo problemas, soy casi casi santo. ¿Quién puede decir eso?

 

Jesús a venido a aquellos que lo necesitamos, si tu lo necesitas esta Noche Buena puede ser la mejor de todas las noches de tu vida.

 

Si tu le dices a Jesús: quédate con nosotros, ¿Quién quiere decirle a Jesús esta noche, quédate en mi corazón, ¿quién quiere decirle Jesús, quédate en mi casa,

 

¿Quien quiere decirle a Jesús? No Jesús conmigo no cuentes, mejor vete a otro pueblo, ¿quien de ustedes quiere decirle eso a Jesús? NADIE. Que bueno, porque si se lo dijéramos ya saben lo que pasa, nadie se lo va a decir. ¿Por qué? porque se va.

 

Temo al Dios que pasa y no vuelve, decía un santo. Temo ese paso de Dios que si no da provecho, no vuelve.

 

Por eso hoy es una oportunidad, una oportunidad especialísima por eso hoy, vamos nosotros a cerrar nuestros ojos y los cerramos para encontrarlo en el santuario de nuestro propio corazón.

 

Jesús pasa delante de ti, Jesús toca la puerta de tu corazón (toc) Jesús está delante de ti como Buen Pastor buscando a sus ovejas, (T) viene ofreciendo perdón, amor, paz, luz, alegría, unión, vida en abundancia. Hoy no vino a buscar a los justos, hoy vino a buscar a los pecadores, como médico, no viene a buscar a los que están sanos, sino a aquellos que estamos enfermos. Y hoy quiere entrar precisamente en esa área enferma de nuestra vida, de tus relaciones con los demás, en esa área enferma de tu corazón, en tu sicología, en tu mente, hoy Jesús quiere entrar, si tu le das permiso, si tu lo dejas, si tu lo invitas, y te ha entregado también SU libertad y se deja forzar por ti, fuérzalo, dile: Señor, (se lo vas a decir en voz alta) Señor, yo se que esta noche, tu me has venido a buscar, y estas tocando la puerta de mi corazón, y estás delante de mi, y esta noche, y en esta Noche Buena, hoy quieres invitarte a esta cena donde tu mismo vas a servir, donde tu mismo eres el alimento, Señor Jesús, tu estás delante de mi, tu estás

 

tocando, solo te puede decir dos cosas, o te puede decir vete Jesús, o te puede decir, quédate Jesús, y tu me vas a obedecer libremente Señor, con todo mi corazón, yo te digo, cada quien dígale en voz alta lo que sienta, dígaselo que Jesús nos está oyendo. .. .

 

Si Señor quédate conmigo, (repitamos) quédate con nosotros, quédate con mi familia, quédate con mis amigos, quédate con los míos que no están cerca de mi, quédate en esa área donde yo más te necesito, quédate Señor donde estoy enfermo, quédate Señor en ese punto de mi vida que todavía no te entrego, en ese pecado que todavía no me arrepiento, en ese resentimiento, en ese odio, en esa tristeza, en ese vacío, en esa soledad, quédate Señor, quédate esta noche, que esta noche sea Noche Buena para mi, la noche más hermosa de todas las noches, será la noche más luminosa, porque Tu eres la luz, y la luz viene a brillar en las tinieblas, quédate Señor. También quédate en mi hermano que está a mi izquierda y a mi derecha, qué date en su vida, él te necesita, quédate Señor, quédate en su familia, quédate en su mente, quédate en su vida económica Señor, en sus hijos, quédate Señor, quédate Señor, que maravilloso eres Señor, eres capaz de hacer lo que te pedimos, cuando te decimos quédate sabemos que te estás quedando, que te vas a quedar para siempre.

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