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Jesus Está Vivo… en Morelia

22 de noviembre, 2015

admin/La Voz de Michoacán

El pasado 27 de abril fuimos invitados a Villa Madero para hablar sobre la misericordia de Jesús, éste es un tema del cual nadie puede hablar lo suficiente.

Por mucho que se diga humanamente, sólo sería como una gota ante el océano infinito de la misericordia de Dios. El salón donde estaba la comunidad estaba abarrotado, eran más de quinientas personas y lo más importante era que el Santísimo Sacramento estaba expuesto.

Si se pudieran colocar uno sobre otro los pecados de todos los hombres de todos los tiempos, la montaña sería mucho pero mucho muy alta, pero más alta es la misericordia de Jesús que cubre y lava con su Sangre todos nuestros pecados. ¡Gloria a Dios!

El tiempo que daban a cada exponente para transmitir su mensaje era de cincuenta minutos, a nosotros nos dieron hora y media. Pero al Espíritu Santo y a nosotros nos pareció bien que fueran tres horas y media. Y lo mejor, ¡nadie se quería salir! No hubo uno solo que se nos durmiera, que estuviera distraído o indiferente. Esto fue lo que sucedió: a las más de 500 personas que asistieron al retiro se les pidió que se amarraran las manos con un pedazo de rafia que había sido cortado para tal efecto. Se les añadió que el que no creyera mejor se limitara a ser espectador de lo que estaba por venir. Poco más de trescientas personas aceptaron amarrarse, simbolizando este acto las cadenas a las que estamos atados por el pecado.

Días antes del retiro el Señor Jesús me pedía que llevara unas ‘esposas’ que tengo desde hace algunos años. Cuando lo recordaba tenía mucha paz, cuando trataba de ignorar esa petición me sentía muy inquieto. Fueron cinco días de lucha: ¡me las llevo o no me las llevo! El día del retiro lo primero que hice fue tomar las ‘esposas’ y llevármelas.

Después de que se amarraron los más de trescientos hermanos, tomé las ‘esposas’, se las mostré y dije: aquí están estas ‘esposas’, si hay algún creyente que espere que Jesús lo libere, se las voy a poner. Les quiero decir que, ¡no traigo llaves para abrirlas! El que las va a abrir es Jesús, el que está encerrado en esa custodia y que dejó de ser pan para transformarse en Carne y Sangre de Jesús de Nazareth. No terminé de decir lo anterior cuando una señora pidió ser ella la que fuera encadenada, como ya estaba amarrada le dije que diera oportunidad a otra persona para ser esposada. Otra señora lo pidió y fue a ella que le puse las ‘esposas’ que no había llave para abrirlas.

El ministerio de canto inició con alabanzas a Dios Padre, a Dios Hijo y a Dios Espíritu Santo. Desde los primeros minutos, a más de 60 hermanos se les cayeron las ataduras que minutos antes se les había puesto con nudo ciego. Pasó el tiempo y las ‘esposas’ no se abrían. Seguía la alabanza, todos pusimos toda nuestra confianza en Aquel que después de tres días de muerto venció a la muerte y al pecado, se salió de la tumba y está vivo para nunca más morir.

A escaso metro de distancia del Santísimo estaba Graciela con sus manos esposadas alabando a Dios Padre, alabando a Dios Hijo, alabando a Dios Espíritu Santo. Después de ‘noventa’ minutos de alabanza, nuestra hermana oraba así: “Señor Jesús no me quites las esposas que tengo puestas, cámbiame primero mi corazón que está podrido”. Después de escuchar su petición sentía en lo más profundo de mi ser la intención de orar de esta manera: en el Nombre de Jesús a ti te digo ‘esposas’: “ábranse”. Enseguida llegó la mamá de Graciela y abrazadas se pusieron a llorar breves segundos, también un sobrino hizo lo mismo. Graciela estaba con sus manos esposadas y las tenía juntas sobre su pecho, en ese mismo momento se le corrieron las esposas, se resbalaron las esposas de su mano derecha y me las mostró. A continuación tomé su mano izquierda y recorrí las esposas. ¡Así, quedó completamente libre!

Antes de levantar las esposas ante la comunidad y que nuestra hermana levantara sus manos libres de cadenas, se las mostré a nuestra hermana Nina, que hizo la oración de sanación de recuerdos, que con una cara de admiración, gozo, alegría y todo lo que se le parezca alabó a Dios por lo que estaba haciendo con la comunidad de Villa Madero.

Días después nuestra hermana nos dijo: soy muy tímida, no me explico por qué pedí ser encadenada, pero esta es la experiencia más grande de toda mi vida. Además padecía fuertemente de mi riñón, y desde ese día el dolor ya no lo tengo. Además de romper mis cadenas y cambiarme el corazón, Jesús me sanó del riñón. En quince días esperamos que nuestra hermana venga a nuestro futuro programa en televisión de una hora de duración. Contamos con sus oraciones para el festejar el inicio de estas transmisiones.

Quiero agregar que las esposas cuando empiezan a cerrarse tienen una cremallera que se va cerrando diente por diente, hasta quedar justas a las manos. A nuestra hermana no se le abrieron, sus manos como que se le adelgazaron y por eso fue que quedó libre. Quiera Dios que en la oración por los enfermos en la Resurrección de mañana lunes a las cinco de la tarde se te adelgace el pecado para que pueda pasar Jesús que está vivo y te sane también a ti de tus enfermedades, debilidades, vicios y todo lo que se le parezca.

Si nuestro Dios en su infinita misericordia nos mandó a su amadísimo hijo Jesús, ¿existe algo que no nos pueda o quiera mandar? Todo lo que hizo Papá Dios desde toda la eternidad, quiere que ya lo estemos disfrutando, llámese salud, carismas, dones, regalos, vida en abundancia, alegría, buen humor y todo lo que se le parezca.

Si un Hombre se salió de la tumba, si un Hombre resucitó, ¡todo puede suceder!

La dirección electrónica para pedir el libro “Jesús está vivo” del P. Emiliano Tardif es: [email protected]

El teléfono completo para pedir oración por los enfermos: 0444431 112583 y (443) 445 12 96 de Morelia.

¡Alagado sea Jesucristo!

BUENAS NOTICIAS PARA EL HOMBRE Y MUJER DE HOY

Grupo Apostólico Nueva Evangelización

 

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