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Jesús está vivo… en Morelia

24 de enero, 2016

admin/La Voz de Michoacán

¿Milagro de la ciencia o de Jesús?

Bendita enfermedad que me hizo acercarme a Jesús vivo

Desahuciado

Nuestra hermana de comunidad, Amparo, nos da el testimonio de la sanación de su esposo: mi matrimonio fue muy tormentoso ya que había de todo, faltas de respeto, infidelidad, golpes y demás. Teníamos una hija que estábamos dañando profundamente. Mi esposo en su desesperación buscó otro tipo de trabajo fuera de la ciudad pues el nuestro era de abarrotes con venta de vino y él a diario estaba tomando. Después de varios intentos de reconciliación todo siguió igual o peor y a los ocho meses salí con embarazo de alto riesgo. Pasaba más tiempo en el hospital que en casa.

A los seis meses de embarazo tuve el peor altercado de mi vida con mi marido y le reclamé a Jesús en un crucifijo que está en la sala de mí casa diciéndole: te pedí un hombre bueno y no es tan bueno, porque me maltrata. Y a los dos días Sergio se desmayó en el baño. Lo llevamos a la Clínica y los doctores creían que era adicto a una droga pero los resultados de los estudios fueron negativos. Llamaron al neurocirujano y el resultado de la tomografía fueron dos problemas muy graves: en el parental derecho un tumor maligno grado 2 y en el parental izquierdo otro tumor similar.

Cuando me dieron la noticia de la gravedad de mi marido no lo podía asimilar ya que siempre lo he amado. Entonces volví al Cristo de la sala y le dije: Señor te dije que quería un hombre bueno y no que te lo llevaras. Jesús, ¿qué voy a hacer como estoy? Me faltan solo 22 días para tener a mi bebé. Por un lado me regalas el milagro de la vida y por otro me dejas sufrir con la enfermedad de mí marido, y me va a hacer mucha falta. Así transcurrió una semana en la Clínica y al ver que no había mejoría se tenía que trasladar con un especialista a la ciudad de Guadalajara o a León.

Mi cuñada nos dijo que le pidiéramos a Jesús por su salud y que también había que buscar soluciones de vida. Ella se llevó a mi marido para que lo diagnosticara un prestigiado neurocirujano y esto fue lo que él contestó después de auscultarlo: Sergio, solamente un milagro te puede salvar la vida puesto que este problema es muy grave.

Al salir del sanatorio y pensando en una operación a cerebro abierto, Sergio se entristeció y decidió ir primero a Cristo Rey, al Cubilete. En eso, una persona desconocida lo llama por su nombre y le dice: Sergio, no dejes que te operen. Ve con este Oncólogo, él te dirá que hacer. Y le entregó una tarjeta con los datos del doctor. Se fueron a Cristo Rey sin darle mucha importancia al ofrecimiento de esta persona. Al salir de Cristo Rey se agacha Sergio y se le tira la citada tarjeta y allí precisamente decide ir a verlo. Al llegar a consulta le dijo el doctor que “alguien” había sacado su cita por teléfono, no se identificó simplemente dijo ser un amigo de Sergio.

Pasaron varios días y no se decidía que se tenía que hacer. Hubo junta de médicos y se analizó otra posibilidad de tratamiento antes de operar a cerebro abierto. Empezó una nueva esperanza y nuestra pregunta era quien había sido la persona anónima que contactó la cita médica.

El doctor dijo que ese tratamiento se llama Gama Knife y es muy caro y Sergio contestó que no tenía tanto dinero, a lo que el médico continuó diciendo: no te preocupes Sergio, vende lo que tengas porque la vida no tiene precio. Sergio se quedó mudo. Estando en Morelia solo recibía noticias porque mis días estaban por cumplirse y no me podía mover. Solo pedía y pedía a Dios por la salud de mi esposo.

Lo primero que había que hacer era abrir ocho centímetros de su cabeza para introducir un aparato llamado reservorio que era necesario para sacar el agua que producía el tumor en el cerebro y con un costo superior a los $10,000 dólares. Mi papá estaba conmigo y me dijo: hija no te preocupes, te presto lo que tengo, pero a Sergio lo atendemos.

La segunda parte del tratamiento era encapsular la malformación de venas y el tumor cerebral que por cada lado costaba $25,000 dólares y de nuevo la angustia para conseguir el dinero pues cuando más se necesita, menos gente hay quien lo preste.

Sergio regresó a Morelia y nuestro encuentro fue entre lágrimas y dolor. El me decía que quizá no conocería a nuestro hijo y me pidió perdón por todo lo que había hecho. No quiero morir -dijo- pide por mí.

Lo invitaron a una oración de sanación en un templo y se fue con sus hermanos.

Esta fue una verdadera experiencia de un encuentro real con Jesús vivo.

A partir de allí empezó a platicar su testimonio. Su hermano mayor le preguntó si se sentía mal a lo que respondió: ¿yo mal? Qué te pasa. A mi Dios ya me sanó. Cuando me avisaron lo sucedido me emocioné porque allí comenzó el milagro. El primero de febrero nació nuestro hijo y al mismo tiempo estaba siendo operado Sergio en Guadalajara. Nuestro hijo nació bien. El dinero para atendernos él y yo lo prestó un tío abuelo que tenía años de no verlo, fue una cantidad pesada. Todo esto se pudo hacer porque Dios nos ama.

Ahora mi esposo dice: bendita enfermedad que me hizo acercarme a Jesús vivo. Yo era la oveja perdida y Jesús me subió a sus hombros y me acarició como a ninguna otra oveja de su rebaño. Ahora no queremos separarnos del Camino que es Jesús. Esta fue una oportunidad que nos dio el Señor, fue dolorosa pero hermosa, escalofriantemente bella.

El doctor dijo que este fue un milagro de la ciencia. Que el caso lo va a llevar a un congreso internacional en Alemania pero yo le dije: doctor, la ciencia no hace milagros, reconozca que fue Dios quien le regresó la salud a mi esposo. La humildad del doctor se hizo patente cuando reconoció lo hecho por Jesús que está vivo.

Mi esposo es un hombre normal, no tiene ninguna discapacidad. Lo más maravilloso es que queremos servir al Señor Jesús y lucharemos por formar a nuestros dos hijos como auténticos hijos de Dios.

Quiera Dios que este testimonio ayude a ver que Jesús está vivo hoy y sigue haciendo los milagros que ha hecho desde siempre. ¡¡Dios nos ama muchísimo!!

¡Gloria a Dios!

Ahora nuestros hermanos alaban y bendicen a Dios en el templo de la Resurrección en la oración por la salud de los enfermos donde el único requisito para poder orar es creer que Jesús es el mismo de ayer, es el mismo de hoy y será el mismo por siempre. Jesús te espera a ti que estás cansado y agobiado, a ti que ya no puedes más con tu enfermedad. Jesús te quiere sanar ya que él es especialista en casos difíciles. Ha dado consulta por más de dos mil años y sus diagnósticos siempre han sido acertados. Lo que es imposible para el hombre es posible para Jesús que está vivo y presente en la Eucaristía, en la Hostia consagrada.

¡Alabado sea Jesucristo!

BUENAS NOTICIAS PARA EL HOMBRE Y MUJER DE HOY

Grupo Apostólico Nueva Evangelización

www.jesusestavivo.org.mx [email protected] [email protected]

 

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