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Jesús está vivo… en Morelia

28 de febrero, 2016

admin/La Voz de Michoacán

¿Realmente soy amado por Dios?

¿Te gustaría tener un encuentro con Jesús vivo?

Sanando cáncer

El Evangelio es la persona de Jesucristo. La Buena Noticia es que “tanto te amó Dios a ti, que estás leyendo este mensaje, que te envió a su Hijo Único, no para condenarte sino para salvarte por él”. La Buena Noticia no es algo, sino Alguien: Jesús, que dio su vida por ti, pero al tercer día resucitó de entre los muertos y está vivo para nunca más morir. Así pues, su persona misma es el mensaje del gran amor de Dios para contigo, que aun siendo pecador, entregó a su Hijo a la muerte, para que si crees en él tengas vida. La Buena Noticia que da esperanza a cualquier situación o circunstancia, es que la muerte ha sido vencida por la resurrección de Jesús.

Si Jesús no hubiera pronunciado ningún discurso, o los evangelistas no  hubieran grabado ninguna de sus enseñanzas, no por eso se devaluaría el mensaje central: él es la Palabra y su estilo de vida misma es el mensaje más grande y fundamental.

El Evangelio sigue siendo el mismo y lo será siempre. Aunque viniera un ángel del cielo y anunciara un Evangelio distinto a éste, sería falso y anatema, según la fuerte expresión de Pablo. (Gal 1,7-9) Así pues necesitamos de una Nueva Evangelización que debe ser nueva en su ardor.

Nadie puede tener ardor por la evangelización, si antes no ha tenido su encuentro cara a cara con Jesús resucitado. La razón es muy sencilla: la palabra ardor viene de arder y sólo podemos arder si estamos frente al fuego del Espíritu de Cristo resucitado. Los corazones de los discípulos de Emaús ardían cuando Jesús mismo les explicaba las Escrituras, y por eso regresaron a toda prisa a Jerusalén a dar testimonio de lo que les había sucedido por el camino.

Para renovar el ardor se necesita volver al primer amor, aquel que nos sedujo y nos hizo entregarnos sin condiciones a Jesús. Sólo de esta manera estaremos dispuestos a cumplir nuestra misión profética, por más amarga o difícil que parezca. Si nuestro corazón está ardiendo de amor por Jesucristo, nuestra boca proclamará necesariamente su mensaje de salvación y nuestra vida será un reflejo de la suya. El predicador, más que tener teorías y doctrinas sobre Jesús, debe tenerlo a él en su corazón. Por esta razón el Papa Pablo VI decía que el mundo de hoy necesita más de testigos que de maestros. Nuevos evangelizadores, incendiados por el fuego del Espíritu; testigos que no repitan lo que leyeron o estudiaron, sino que no puedan dejar de hablar de lo que han visto y oído. Que se les note que están llenos del Espíritu. Que el siguiente testimonio haga que ardas del deseo de tener a Jesús cara a cara y frente a frente. Hace un año nuestra hermana Laura pidió oración, en el templo de la Resurrección para que su hija Claudia que tenía una lesión cancerosa en el cuello de su matriz sanara, además pidió que si Dios quería, le regalara un niño.

Esto fue lo que nos dijo Laura en la oración del pasado lunes 17 de Julio en el tempo de la Resurrección: hace un año vine exactamente a esta reunión de oración, venía muy necesitada de hablarle al Señor Jesús que está presente aquí.

En ese tiempo mi hija estaba recién casada y no se podía embarazar porque tenía una lesión cancerosa en el cuello de su matriz. La persona que dirigía la oración nos pidió a todos que subiéramos e hiciéramos un círculo en el lugar donde estaba Jesús Eucaristía. Además nos dijo que pusiéramos en las llagas de Jesús todo aquello que nos preocupa, todo aquello que quisiéramos que Cristo nos remediara. Yo empecé a pensar en mi hija y en su esposo. Nunca había tenido a Jesús tan cerca de mí mirándolo en la sagrada Eucaristía. En ese momento el Señor me regaló ver un aro de luz, más bien de fuego que no me lastimaba los ojos. Así seguía viendo la Hostia consagrada y a mi hija en el centro tomada de la mano de su esposo. Ese día experimenté un agradable calor en todo mi cuerpo. Cuando salíamos de la iglesia una persona tocándome el hombro me dijo: “un día regresarás con tu hija y van a traer dos hijos de ella y su marido”. Llegué a pensar que mi hija tendría gemelos, pero no fue así, aunque se llevan poco tiempo uno del otro. Aquí están los dos niños.

Víctor de dos años y Juan Pablo de uno. La abuelita nos mostró a los dos pequeños y toda la comunidad en una sola alabanza dijo: ¡Gloria a Dios!

También, Claudia que es la mamá de los dos niños, agradeció a Jesús que está vivo en la Eucaristía y dijo: en ese entonces me iban a hacer una intervención para poder tener hijos pero gracias a Dios no me la hicieron y hasta la fecha me siento perfectamente bien. Aquí estamos ¡dándole gracias a Jesús!, a la mejor un poco lentos, pero con los dos pequeños. De nuevo la comunidad explotó en otro: ¡Gloria a Dios! Pasaron tres años para que Claudia diera testimonio de su sanación, pero valió la pena porque ahora la familia entera arde de amor y asiste y da gloria a Dios por lo que hizo en ellos.

¡Alabado sea Jesucristo!

BUENAS NOTICIAS PARA EL HOMBRE Y MUJER DE HOY

Grupo Apostólico Nueva Evangelización

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