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Jesús está vivo… en Morelia

3 de abril, 2016

admin/La Voz de Michoacán

Cuando una persona recobra la vista de un día para otro, es asombroso, y si la misma persona no oía y oye en ese mismo día, es maravilloso, y si en ese mismo instante empieza a dar sus primeros pasos, verdaderamente es un milagro, y si a eso se le aumenta que empieza hablar, a decir sus primeras palabras de su vida, esto es verdaderamente un llamado a evangelizar con gran poder. Esto es lo que le pasó a Abraham un pequeño de escasos dos años de edad. Su testimonio se dio en el templo de la Resurrección hace unas semanas.

Víctor, el papá de Abraham, nos mandó lo siguiente: Te saludo con mi mayor aprecio, a la vez que te envío las siguientes líneas: Hemos de comentarte que a nuestro pequeño hijo, Víctor Abraham, están por darlo de alta en el Centro de Rehabilitación Infantil de Irapuato a donde lo hemos estado llevando desde que tenía seis meses de edad; hoy tiene 2 años y 2 meses, como recordarás el niño al nacer le fue diagnosticado daño cerebral y aunque aún le falta tener seguimiento y acrecentar su lado motriz, hemos visto muchas o mas bien demasiadas diferencias en beneficio de él, desde el momento en que Jesús lo tocó.

El médico acompañante, que así se le dice al medico que coordina y supervisa el seguimiento y evolución del niño, nos ha dicho que Abraham ha evolucionado muy favorablemente de un tiempo determinado a la fecha, y aunque no con las palabras precisas, nos dijo que no se explicaba su mejoría; el médico lo asume al cuerpo médico y a los terapistas que participaron en la rehabilitación.

Yo pienso que efectivamente todo ese personal tuvo muchísimo que ver, pero la Gloria por supuesto es para Dios, eso bien lo sabemos en la familia, ya que Él nos proporcionó todos los medios y elementos para poder sacar a nuestro hijo adelante, además de darnos muestra de su infinita bondad, amor y misericordia.

Quiero que sepas que tiempo atrás, justo a unos meses antes de comenzar a hacer oración en casa, el médico acompañante me confío que a mi hijo no lo creía capaz de responder favorablemente, nos dijo que al niño lo veía como que iba a ser uno de los casos más difíciles y por supuesto muy complicado de que respondiera al tratamiento, dado que casi llevaba un año de terapia sin obtener respuesta significativa, pero que sin embargo observaba que el niño comenzaba a querer responder, esto ocurrió en el mes de septiembre de 2005.

Para entonces, te soy franco, mi desesperación por querer ver a mi hijo sano me llevó a dar con un lugar aquí en Morelia, donde practicaban “limpias” y “sanaciones”, lugar al que no quería acudir mi esposa, pero que yo por el hecho de buscar todas las alternativas para sanar a nuestro hijo, le pedí que lo hiciera, y así fue. Comenzamos a acudir a partir del mes de octubre de 2005 a las “sanaciones”, donde por dinero te daban una limpia con hierbas y un huevo y al parecer rezaban, a la vez que prendían un círculo de fuego sobre el piso pero alrededor de uno mismo. Yo confíe en que no era nada malo, puesto que en dicho lugar, que era una casa, se encontraba un altar donde se encontraba una imagen de la Divina Providencia, un Crucifijo y hasta la Virgen María de Guadalupe, así que continué acudiendo por el tiempo en que la mujer indicó que tenía que terminar las supuestas sanaciones. Después de esos días nada pasó, el niño seguía convulsionándose. La mujer a cargo de rezar en las supuestas sanaciones, le dijo a mi esposa que el niño estaba así por que no lo habíamos deseado cuando se encontraba en su vientre, pero que siguiéramos acudiendo para que sanara.

Así estuvimos acudiendo a dicho lugar por varios meses, pagando nuestro dinero por la ficha, hasta que un día ya no nos cobraron nada. Solo me dejaban pasar junto con mi niño en brazos y cerraban la puerta hasta terminar los rezos. Dejamos de acudir a dicho lugar a finales de noviembre del mismo año, sin obtener mejorías en el niño. Después supimos por estudios médicos que el niño además de las convulsiones, no veía ni tampoco escuchaba…

Ignoro el por qué acudimos a ese lugar de supuestas sanaciones, pero bendito Dios que nos alejamos de ahí y encontramos el camino hacia el Señor. En el mes de diciembre, a través de la columna Jesús está Vivo… en Morelia, en la Voz de Michoacán, nos dimos cuenta que Jesús sigue sanando al igual que hace dos mil años. Además de que muchas veces había escuchado del amigo de Jesús, que eres tu Aurelio. Pude contactarte y a partir de entonces darme cuenta de mis errores y de mi alejamiento de Dios. Comenzamos en familia a hacer oración en casa y tu bien sabes lo que sucedió: Jesús nos perdonó, nos bendijo y nos amó una vez más, dándonos la oportunidad de corregir el camino y de mejorar como humanos y nos sanó a nuestro hijo Abraham, no de una ni de dos enfermedades sino de todo lo que tenía.

Hoy, estamos felices por lo que vivimos, pues tan solo nos faltan algunos meses para que nos den de alta al niño, posiblemente ya nos lo hubieran dado de alta en el mes de mayo de este año, pero quisieron que se quedara a terminar con sus sesiones de terapias ya programadas y, si Dios nos lo permite, en el transcurso del año, por que estamos seguros que así será, te enviaremos la noticia de haber concluido con esta etapa.

Sirvan estas líneas para que las personas que como nosotros lo estuvimos, andan por el camino equivocado, se den cuenta de que Dios nos ama a todos, solo falta que nosotros dejemos que nos ame y por supuesto que nosotros lo amemos a Él. Te mando un fuerte abrazo. Dios te bendiga. Víctor.

Abraham ya camina, en el templo de la Resurreccion se nota su paso, Ya habla, se escuchan sus gritos, ya ve, nos distingue a todos, también nos escucha pues oye perfectamente bien, y por si fuera poco, ya quiere orar por los más enfermos entre los enfermos. ¡Gloria a Dios!

La familia de Abraham renunció a todo espiritismo, amuletos, cosas ocultas y todo lo que se le parezca. Consagró a su hijo al Corazón inmaculado de Jesús y se les hizo oración de liberación. El resultado fue la derrama de misericordia en todos y cada uno de ellos. Hoy llegó el momento de renunciar a tu vida pasada, recuerda que cuando pides perdón a Jesús, siempre te perdona y te capacita para no volverlo a hacer, y por si fuera poco, Jesús nunca se vuelve a acordar de tus faltas porque las perdona para siempre.

Si en tu familia tienes un pariente enfermo o tú eres el enfermo, es el momento que renuncies a tu enfermedad y pidas a Jesús también derrame su misericordia en ti y los tuyos.

¡Alabado sea Jesucristo!

BUENAS NOTICIAS PARA EL HOMBRE Y MUJER DE HOY

Grupo Apostólico Nueva Evangelización

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