IMPRESO | RADIO | TELEVISIÓN

Morelia, Michoacán a 28 de mayo de 2017
Morelia
Compra
Venta
USD

17.60

19.10

Jesús libre y liberador, Jesús víctima

18 de octubre, 2015

admin/La Voz de Michoacán

Las fuerzas del mal se ensañaron contra el hombre más justo que ha vivido en este mundo. Todo lo hizo bien. Nunca hubo egoísmo ni vanidad en su vida. Y a pesar de todo, lo apresaron como a ladrón y salteador… siendo él inocente.

– Un lacayo del sumo sacerdote lo golpeó con despecho porque respondió con la verdad.

– Lo condenaron a muerte, sin apego a la ley.

– Violaron todos sus derechos humanos.

– Le privaron de la libertad, encarcelándolo en un calabozo.

– Le quitaron sus vestidos.

– Lo humillaron y se burlaron de él, jugando con su dignidad humana.

– Lo cargaron con la cruz de la ignominia.

– Lo crucificaron en medio de unos malhechores.

– En fin, cuando ya nada tenía ni nada le quedaba, le quitaron la vida, matándolo en una cruz.

Llegó a ser, como lo describió el profeta Isaías: “Varón de dolores y sabedor de dolencias que parecía gusano y no hombre”: Is 53.

Víctima voluntaria:

Generalmente se afirma que Jesús no reaccionó a ninguna agresión. Que, como oveja llevada al matadero, no abrió la boca. Sin embargo, esta es una visión muy falsa de la realidad que no muestra el significado profundo de los hechos.

Distingamos entre reaccionar y responder. La reacción está condicionada por la acción que la provocó. Sin embargo, la respuesta es la contestación, libre y consciente, fuera de todo lo programable.

Así, pues, la respuesta de Jesús fue no contestar.

Ante Herodes que quería ver un milagrito del famoso taumaturgo, no respondió.

Ante quienes esperaban que se manifestase con la gloria y el poder mesiánicos del guerrero David, no respondió.

Muy bien pudo llamar en su auxilio a doce legiones de ángeles para que vinieran a liberarlo de las manos de sus enemigos, pero no lo hizo.

Lo incitaron a que se bajara de la cruz prometiéndole creer en él, pero ni tan tentadora promesa le fue capaz de cambiar de postura.

Pudiendo desbaratar sofismas con su sabiduría e instaurar la justicia y el derecho con la fuerza de la verdad, se abstuvo.

Su dignidad fue elevada al culmen con su silencio que fue más elocuente que nunca. Nunca se rebajó al mismo nivel que sus verdugos ni contestó con la misma actitud, pues de esa forma hubiera caído en el juego de violencia y agresión.

A él nadie le quitó la vida, él la entregó voluntariamente. Judas nunca hubiera entregado al Maestro si antes él mismo no se hubiera entregado a sí mismo. Las fuerzas del mal no hubieran podido hacer nada contra él si antes él mismo no se hubiera desarmado. El voluntariamente abrazó la cruz, pues poder tenía para bajarse de ella y vengarse de sus enemigos.

La respuesta de Jesús fue totalmente fuera de lo programado y esperado. Se salió de lo estipulado. No reaccionó a la agresión con agresión y a la injusticia con injusticia. Ni siquiera denunciándola.

Incluso cuando el siervo del Sumo sacerdote lo golpeó por decir la verdad, dijo: “Si he hablado mal dime en qué, y si no, ¿por qué me hieres?”

Es la única vez que no consiente con el mal, porque de esa manera él sería cómplice de quienes se unen a los poderosos con servilismo.

Esto es lo único que él no soporta.

Es capaz de aguantar la injusticia y hasta la misma muerte, pero jamás consiente cuando se es injusto por servilismo.

En fin, la respuesta de Jesús fue renunciar él mismo a sus derechos humanos. Esto no descarga de responsabilidad a sus agresores sino que lo libera a él de la violencia y el odio. El se muestra más libre que nunca.

De esta forma, se libera del complejo de víctima sintiéndose maltratado por todos a quienes les hizo el bien. No guarda ningún resentimiento contra quienes lo han acusado falsamente porque él conoce la verdad de quién es y de todo lo que ha hecho y dicho. No se siente traicionado porque él mismo se ha entregado a la muerte.

En fin, su actitud es liberadora primeramente para él.

 

Su muerte

El viernes, preparación de la Pascua, después de tres horas de densa tinieblas que hundieron la tierra en la más profunda oscuridad, con un fuerte gemido, expiró, ante la mirada satisfecha de sus enemigos que de esa manera sentían liberarse de que amenazaba contra las estructuras existentes.

Quienes lo condenaron pensaron que así ya podían volver a la cumbre de la pirámide que les permitía seguir oprimiendo a los más débiles. Para todos ellos era el triunfo de la injusticia y del poder sobre el derecho y la verdad.

Una vez más se manifestaba con toda evidencia que el pez grande se come al pequeño y que nada se puede hacer por liberarse de la bota opresora de los poderosos de este mundo. La cruz del Gólgota mostraba que es inútil anhelar la liberación, ya que las estructuras injustas son intocables y que perece todo que ose atentar contra ellas.

Así quedaban frustrados los sueños de libertad y felicidad para los limpios de corazón y los que tienen hambre y sed de justicia.

Con la muerte de Jesús en el Calvario se mostraba de manera palpable que el mal triunfaba sobre el bien y que ésta es la ley de la vida. Que basta oponerse de pensamiento a ella para ser ajusticiado precisamente por esa misma ley. La guillotina y la pena de muerte son la sentencia que pesa sobre todos aquellos que piensen y trabajen por instaurar la justicia en este mundo.

Una vez más Abel caía en manos de Caín.

Una vez más el laico era aplastado por las autoridades religiosas.

Una vez más el ciudadano era víctima de las autoridades civiles.

Una vez más el pobre era manejado al arbitrio de los ricos.

Una vez más el hombre de provincia era despreciado por la gente de la capital.

Una vez más se mostraba que el poder, derrota a la justicia y la verdad.

Una vez más la mentira se burlaba de la verdad.

Una vez más, en conclusión, se demostraba que no se pueden cambiar las cosas en este mundo.

Era como el punto final para que nadie más volviera a intentar sublevarse contra el poder establecido, para que nadie moviera la pirámide de injusticia que mantiene a los poderosos en sus tronos y a los humildes a sus pies, comprándolos y vendiéndolos por treinta monedas.

La muerte de Jesús desnudo muestra el triunfo de la injusticia.

¡Alabado sea Jesucristo!

BUENAS NOTICIAS PARA EL HOMBRE Y MUJER DE HOY

Grupo Apostólico Nueva Evangelización

Te invitamos a ver nuestra página web: www.jesusestavivo.org.mx con sus testimonios. Somos amigos del Papa Francisco, puedes verlo en nuestra página, en el Face, en el twitter, en el Blogger, en YouTube.

Comparte la nota

Publica un comentario