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“… Y por cambiarle nombre le puso Michoacán…”

8 de julio, 2016

Redacción web/La Voz de Michoacán

Por: Ada Estela Vargas Cabrero

 

Sí. Hay que saborear la dicha de vivir en una tierra como ésta, dice la canción: “Palomas mensajeras, si van al paraíso sobre él volando están, Dios hace mucho tiempo que lo quitó del cielo y por cambiarle nombre le puso Michoacán”… En reuniones que son poco frecuentes por los años que dejan huellas físicas, con las amistades, se discute esta enorme, grande, increíble felicidad de vivir en Morelia, la  hermosa ciudad colonial legado valiosísimo de los ancestros. La formidable estereotomía, la proyección de sus mansiones, las callecillas estrechas que invitan al romance, sus leyendas, su comida, todo es para presumir.

Pero como en el paraíso, hay una serpiente…. Peor, más de una, son muchas…

Este es el paraíso, no cabe duda, vea los encabezados de las notas de un día miércoles 6 de julio: …”Camión se mete y derrumba parte de una escuela”…..”Ultiman a tiros a dos hombres”… ”Balacean a hombre y a su bebé”… ”Ciudadano es ejecutado”… ”Hallan en partes a decapitado”… Matan con machete a una mujer”… ”En un predio, los restos de un descuartizado”… ”Dos asesinados”… y hay muchos delitos que no se publicitan.

Esta es una muestra del paraíso donde se vive.. ¿Vive?… donde transcurren los días  de vida mientras el Señor la conceda. .Por eso no hay el atrevimiento de invitar a visitar la entidad, la ciudad, no hay justificación. El turista, el visitante llega para ver las bellezas, las atracciones de un sitio y espera comodidades, buenos servicios, protección y paz y armonía en el entorno.

Pero no la hay, siempre hay marchas, tomas, robos descarados a mercancías que llevan camiones comerciales para surtir tiendas, tienes que circular y echar mucho ojo a los lados si te detiene el semáforo en una encrucijada grande porque corres el riesgo de que lleguen de repente, se instalen  los lados abriendo las portezuelas y te echen un poco más adelante robando tu carro. Las plazas están llenas de bonitas tiendas de personajes ociosos dizque protestando por algo que no te saben explicar. Las damas están tejiendo, sirviendo alimentos, platicando, ellos echados sobre colchones en el suelo, de flojotes.

Quizás haya un malentendido: el paraíso es para ellos y para la demás gente, el infierno. Si vives en Santa María, las colotas de tránsito porque a los ricos se les ocurrió hacer escuelas en lo alto y casas de lujo donde no hay vialidades, dicen los ejidatarios vendieron al mayoreo sus terrenos  peso el metro y ahora valen entre 3,000 y 5,000 así se dieron las cosas. Y a pesar de todo, siguen fundando más escuelas ahí, sigue el auge fraccionador, porque la gente quiere un poco de oxígeno aunque este afán destruya el pulmón citadino y altere el clima que se caliente más de dos grados que antes.

Este, querido lector, es el paraíso del que habla la canción, por desgracia no puedes vivir a gusto y en cambio, estarás estresado, enfermo, de mal humor, encerrado en tu casa o en algún sitio copado por los excesos y sin posibilidad de escapar porque esas románticas callecillas son un infierno para ir en coche.

No puedes ir a disfrutar de un buen restorán, no hay cómo llegar, están vacíos de clientes y muchos negocios han cerrado pero eso no les importa, así como unos y otros han pisoteado el Artículo IX Constitucional, la gente pisotea los derechos humanos. Y los conflictos de barrios siguen vigentes a más de dos, tres años por la incapacidad de autoridades, como las pestes, ruidos y “gaseadas” del 195 de la Calle Eréndira en la colonia Sara Malfavón, mientras el hombre se ríe y dice que no hay muertos por eso y que entren a su casa porque no descubrirán el secretito.

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