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Cruel olvido…

24 de julio, 2015

admin/La Voz de Michoacán

Tiene tres meses, es amarillo y con un poco de blanco, aseguraron era del género femenino, aunque al examinarlo surgió la duda pero al ir a las primeras vacunas la certeza de un experto la despejó. Se le llamó Lolita y hubo que cambiar a Lolito porque ya respondía. Es un gatito tan listo, una maravilla y está queriendo meter las garras en la compu, que ya sabe teclear al contrario de los “normalistas” michoacanos renuentes al inglés y a la computadora.

Pero vayamos a lo importante: hay que soslayar un olvido criminal de esta sociedad inmersa en puros mitotes que solo provocan molestias y pérdida de tiempo, pues la mayoría no se justifica. Se le provee de una credencial expedida por el INAPAM que les concede algunos descuentos y preferencias, pocas pero lo agradecen. Sin embargo, la actitud inhumana viene de los empleados públicos de las dependencias oficiales aunque no todos, hay dignas excepciones. Cuando llevan una queja, realizan un trámite, la o el empleado lo primero que hacen sin ser especialistas es asegurase de su estado mental: por la edad, ancianos, creen que son seniles y no les conceden importancia, los tienen parados, incómodos, los hacen ir y venir muchas veces sin obtener resultados. Desde el segundo intento, califican con esa modalidad tan moreliana y sin justificación, de loca o loco.

Y no se hable de políticos: usted los ve auto elogiándose en las redes sociales, casi en calidad de héroes, dando gracias por los votos, traga y traga de gorra en gorra salvo honrosas excepciones y aconsejados por sus parientes para que sean niños buenos como a principiantes siendo bien gandallas y expertos en chaflanadas. Pero si un anciano se dirige a ellos a fin de realizar alguna diligencia con su apoyo, se hacen de orejas sordas o como alguna titular de cierta secretaría que se ocupa de las mujeres le dijera a una de las fundadoras: “aquí no se atienden mujeres ancianas”. ¡Ay, chus, perdón!…

Los más pobres de los pobres que necesitan en su digna ancianidad de un ingreso si carecen de familia o si la tienen los olvidaron, solo logran empleos de barrenderos municipales o de cerillos en las tiendotas, ocupaciones cansadísimas. Y lo más chocante es que hace años, hubo una serie de publicaciones fomentando en ellos por su edad el autoempleo, pero a que ni sabe lo que les enseñaban: a hacer quesos, a hacer jamón, a ordeñar animales, etc. vaya pues.

Los pies cansados con zapatos muy desgastados y ropas ídem, manos ajadas por las ocupaciones, enfermedades degenerativas, la terrible diabetes, la hipertensión arterial, las cardiopatías, las insuficiencias, etc. Para atravesar las calles tan peligrosas usualmente, no hay la antigua amabilidad del policía del crucero como ese endiablado que está frente a la catedral pasando Madero a la altura de Benito Juárez. Era un gusto la atención a ancianos y a turistas, y se acabó. Bancas orinadas, mojadas por ser de cantera y los eternos mitotes que les dan miedo y les impiden andar seguros. Quizás ya ni los identifique si los trató por los cambios físicos de la edad.

Pobres viejos michoacanos, olvidados por los hombres que solo pueden consolarse rogando al Altísimo por sus vidas, que pueden perder atropellados, golpeados, cayéndose al tropezar, asesinados para robarlos y hasta saqueados en la casa de Dios, que hace mucho roban en las iglesias sobre todo cuando se llena la catedral de gente.

¿Podrían Silvano y Alfonso, los próximos, incluirlos en sus agendas y brindarles algo de protección?…. La moneda está en el aire. Y si la poderosa iniciativa privada iniciara una campañita publicitaria a su favor, sería magnífico.

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