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Morelia, Michoacán a 24 de enero de 2017
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La ciudad del delito: Morelia

30 de octubre, 2015

admin/La Voz de Michoacán

Vivir en Morelia, la que fue  una ciudad grata, pacífica, hospitalaria, es consumirse por el estrés que provoca el caos eterno de sus  conflictos sociales, todos por las fallas de una autoridad que se caracterizó por su flexibilidad para aceptar situaciones deshonrosas, donde la justicia estuvo ausente, convertida en estatua allá donde se ubica la Facultad de Jurisprudencia. Por su tolerancia increíble ante hechos delictuosos que se dieron como cuentas de un rosario infinito, uno tras otro, olvidando el derecho ciudadano a vivir y a buscar el bienestar individual y familiar.

No es conveniente esa posición de aquellos que todo solapan y disimulan porque se falta a la verdad y cuando llegan visitantes (Claro, los que no son de lujo o famosos) al quedar en evidencia la mentira, las reacciones son poco gratas. La verdad, ante todo, para saber cómo enfrentar los problemas si se presentan al viajero.

Perdió sus tradiciones: las gelatinas al atardecer en el portal, de leche, combinadas, de jerez con o sin rompope. Ya sólo quedan Don Pancho y Rosita en el 401 de Nicolás Bravo y casi enfrente, aquellas del señor que echaba volados y ofrecía: -¿Quere jelatinas, güerita?… por las mañanas, entre las ocho y las dos de la tarde. Nadie hace bien las carnitas, son trozos de carne a veces mal cocida e insípida. Ya los tacos dorados, variados y deliciosos son nada más de tripa, bistec y chorizo. Las enchiladas placeras se reducen a un montón de tortillas, malhechas; y las gorditas no son tales, cortan una tortilla común y le ponen los ingredientes. Su Semana Mayor con “cabezas de garbanzo” vestidos como monjes, el ponteduro, los elotes cocidos o asados, los uchepos, los atoles cuajados, todo se lo llevó una falsa modernidad.

Lo grato se volvió dramático: tomas, quemas, plantones, robos de camiones cargueros para repartir los productos, secuestro de unidades de transporte, etc. y su precioso centro histórico imposible de transitarse, pero calle boca: los guardianes del orden custodian a los escandalosos y preservan su físico.

En cada colonia de la ciudad, en cada calle de estas colonias sobre todo en las populares, hay focos rojos, casas de vecinos escandalosos adictos al alcohol y drogas que impiden vivir normalmente. Hay delincuentes que roban, maltratan, secuestran, extorsionan, pero nada hacen las autoridades, ni siquiera la tan esperada nueva administración municipal dizque independiente. Por ejemplo, en la colonia donde vive quien esto escribe hace un año no hay encargado del orden y al reclamarlo, indicaron cómo hacerlo pues que vayan al demonio, porque bastaría ordenar a una empleada tomar nota y resolverlo canalizando la queja debidamente.

El miércoles fue cumpleaños de un familiar. Recuerde que asesinaron a un hijo médico hace 22 años e imagine el susto. Llamada telefónica. Alguien diciendo con voz difícil de entender – Mamá, me quieren asesinar, sálvame… A continuación otra vez, indicando que si importaba el hijo mayor porque lo tenían secuestrado y lo matarían si no se hacía lo que decían. ..-Dime el nombre de mi hijo primero….-Ah, vieja “&/%=” no te importa pues mira  •”&/$)¿& lo vamos a matar y te vamos a tirar su cadáver en la puerta… La boca vomitó una serie de malas palabras como torrente desbocado y un final maldito viejo y a colgar. Llamar al 066, la señorita consolando. Llamar al 089, la señorita tomando nota y consolando. A llamar a larga distancia con operadora y pedir comunicación con el número marcado por el identificador de llamadas. TOME NOTA QUERIDO LECTOR (A) ES UN CELULAR DE TIJUANA 66 44 76 29 05 y al hacer las llamadas una mujer toda cubierta se acercó al cancel de entrada, agachada, como espiando y se retiró antes de poder ir para verla mejor.

Con toda seguridad, conocen a uno, viven sus cómplices por aquí y eso es lo peligroso, no saber quiénes son. Por otra parte, dinero no hay. Cuídese, Morelia es prácticamente la cuna de la delincuencia.

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