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México: Antes y después de Ayotzinapa

25 de septiembre, 2015

admin/La Voz de Michoacán

Ningún caso expresa los defectos y las particularidades de los mexicanos y su gobierno como el de Ayotzinapa. Cualquiera puede meter mano, tomarlo como bandera de lucha pero para cometer otros desmanes, preguntar qué misteriosa fuente aporta el dinero para las movilizaciones, opinar como si se fuera especialista de alto nivel, soñar con la vida ante la realidad de la muerte, meterse en lo que no le importa, fingir dolor que no siente y aprovecharlo para criticar, implicar a otros países en un grave asunto interno agravando el escándalo nacional e internacional, desconfiar de los nuestros, atacar la soberanía el estado mexicano, demorar los resultados, dejar cabos sueltos, etc. etc. En realidad, se ha demostrado la obsolescencia de la justicia mexicana y sus métodos que ante eso llamado crimen organizado, ha perdido pie.

Para complicar las cosas, los dizque expertos internacionales que en lo personal no convencen al ser de países emergentes, en lugar de naciones que tienen amplios parámetros de investigación, implicaron un elemento calladito, por algo sería, por los nacionales: el narcotráfico. Desde luego, está documentado en las crónicas de los distintos diarios de todas las ideologías, que los 43 jóvenes habían traspasado la delgada línea de la ley y hasta hubo muertos a causa de ello, a los que nadie reconoce ni honran. Los dichos expertos afirman que la pira para quemar 43 cuerpos y volverlos cenizas sería de quién sabe cuántos metros de humareda y cuántos kilos de leña. ¡Ah, señores, pero desconocen la realidad, las mañas de la raza!… nadie iba a quemar 43 cuerpos en el mismo sitio.

Y a lo mejor usaron gasolina mejor que leña,  u otras sustancias. Al fin el petróleo es de los mexicanos.

Como sea, las investigaciones en Austria que ordenó el gobierno mexicano son las que han aportado resultados. En un caso tan complejo, por calladito por los autores y sus cómplices, lo primordial hubiese sido dar un voto de confianza a las autoridades mexicanas, cuidando los posibles errores y auxiliados por los tres poderes de la Unión. Hay colegios de abogados excelentes, hay instituciones que se ocupan de la justicia aparte de lo oficial, hay Organizaciones No Gubernamentales (ONG’s), etc. Pero alguien quiso sacar provecho del dolor ajeno y metió no una, sino varias cucharitas.

En cuanto al gobierno, la celeridad debió ser, así como la eliminatoria de lo superficial y caminar de la mano de los pobres padres, que sólo reclaman con amor y posiblemente muchos caminos errático, la vida que surgió de sus entrañas.

La metodología de las investigaciones de la justicia mexicana es arcaica como lo muestra un hecho tan simple como las famosas pestes y “gaseadas” que tienen meses investigando en la calle Víctor Marroquín, Col. Sara Malfavón, donde sólo hay una manzana con 8 casas y otra con 5, a fuerza quieren peritaje que requeriría de vigilancia las 24 horas. Meses y meses y las cosas se agravan así como la salud de la gente y la calidad de vida. Los escritorios deben cambiarse por la investigación de campo, pero correcta. La tecnología debe ser de punta, lo más avanzado.

Por lo pronto, México es antes y después de Ayotzinapa, un país vulnerable, expuesto  en sus miserias no sólo a los nacionales sino al mundo entero. Póngasele remedio cueste lo que cueste, urge la unificación de los mandos policíacos, nada de caprichitos que por “usos y costumbres”, todos coludos o todos rabones bajo la misma ley. Ya basta de imposiciones de gobiernos estatales ineptos que sólo dejan deudas, amores colocadillos, pura rata chancha, mientras la delincuencia hace de las suyas y …. cuidadito, muchachitos y “bolas” de gente, sindicalizada o no, midan el agua a los camotes. Por cierto, viene el “2 de octubre, no se olvida” o sea, el aniversario de la venta que hizo la izquierda mafiosa al gobierno, mientras unos ilusos recorren ahora las calles cometiendo robos y rompiendo, atacando la propiedad ajena.

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