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Morelia, Michoacán a 21 de julio de 2017
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Peregrinar ciudadano

18 de marzo, 2016

admin/La Voz de Michoacán

Hay instantes de tanto asco, como éste: saliendo a barrer el patio que en realidad es cochera, hay ¡12!, si, leyó bien, doce cucarachas grandototas que truenan horrible cuando las aplastas con el zapato. Miden tal vez entre cuatro y cinco centímetros, pero las denuncias a las autoridades no rinden frutos y es que llegan de la calle, no hay coladeras entonces viene de una casa.

Hace más de dos años hay un intenso olor a gas y unas pestes de olor irreconocible todas las madrugadas y en horas diversas del día, vienen y vienen autoridades y nada, el problema persiste.  Hace un año y medio no hay encargado del orden, el último fue electo con 7 votos y aceptó pero renunció con el argumento de que hay quejas y quejas y las autoridades no ponen remedio.

Existe una seria confrontación entre l ciudadanía moreliana y autoridades de los tres niveles y la gente tiene razón. Pase por el tal bar Pecatto y verá cómo se apoderaron de la banqueta en Camelinas, sin nadita de vergüenza y bien agandallados le pusieron hasta bancas y tolditos. Si pasa por Vicente de la Escayola, hay varios negocios igual, las banquetas son propias con mesas y toldos y no hay paso para los peatones.

En las dos cuadras de la calle donde está la vivienda propia, alguien cerró el paso de su banqueta poniendo botes con plantas. Otro tiene un árbol de pino dentro que rebasa los límites de barda y altura llegando peligrosamente a los cables de luz, teléfono y tv y llenando de basura la calle. Al lado está un guayabito que ya es guayabote y llegó igual a los cables y rasa los coches cuando pasan aunque es tan estrecha la calle y está cerrada en ambos extremos por lo que escasea el tráfico. Y es que tal vez la falta de tiempo, algo de flojerilla o quién sabe qué, produce esto.

Santa María espera con ansia la elección de Jefe de Tenencia y la declaratoria oficial para devolverle ese estatus  porque se multiplican los problemas. Y la seguridad no es el menor. Cómo cree usted que  Morelia, calculada con entre uno y medio y dos millones de personas contando la población flotante que es mucha por tanta escuela superior que hay, va a estar segura con 400 policías cuyas patrullas están viejas, sin refacciones y sin gasolina. El alcoholismo callejero y la drogadicción aumentaron y como no son delitos sino faltas administrativas, los que padecen estos hábitos están en el paraíso. Cada colonia tiene sus gentes problemáticas pero también los defienden sus amigotes alcahuetes, es fácil si la autoridad quiere elaborar un mapa de focos rojos, están localizados solo es cuestión de vigilar y atender las quejas.

Alguien  con valentía quiso hacer una denuncia anónima y marcó el número. La sorpresa fue que una dama que le contestó le pidió tantos datos, que se asustó, dijo que quería saber número de casa, de cuántas plantas es, cuántas personas viven, a qué se dedican, cómo son físicamente, bueno, creo que hasta el color de los calzoncillos de los varones.

Luego entonces, la pequeña manzana de Luis Mor Serrato, Víctor Marroquín, Manoapa y Eréndira descarga sus olores fétidos, gas, porque no cantan gallos, gallinas, guajolotes, ni ladran perros. En Eréndira hay los números 193, 195, 197, 199: En Luis Mora Serrato no hay casas habitadas, en Manoapa el 198, 195 y en Víctor Marroquín en este orden: el 30, 42, 32 y pare de contar. Ellos dicen: denuncia, publique que al cabo nada nos hacen. Vienen los pasamos y no encuentran cosa alguna de problema. Y los inspectores: es que no podemos entrar, son casas y están cerradas y así las cosas. Esto en la colonia Sara Malfavón, que es pequeñita, cómo será en las grandes.  Con todo  respeto a los regidores y autoridades, urge reglamentar esto. Deben restablecer la  armonía entre pueblo y autoridades para bien de la entidad.

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