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Morelia, Michoacán a 23 de julio de 2017
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Razón y Ocasión

10 de julio, 2015

admin/La Voz de Michoacán

Resulta que esta tierra de héroes y pensadores como dice algo por ahí de la UMSNH, trae unos aires malsanos, puede leerse en el Diario de Debates en la Biblioteca del Congreso local, como eran los de Morelia en el siglo antepasado, cuando algunos diputados renunciaban para preservar la salud de las fiebres que estas sitios pantanosos y llenos de insectos les provocaban o las parasitosis.

Al paso del tiempo, se sabe por debajo del agua, es decir en versiones no oficiales, que los tales “Caballeros Templarios” (¿Guardianes de cuál templo?) deseaban realmente independizar al estado ¡Válgame! Quizás soñaron con un imperio al estilo de Agustín de Iturbide o la proclamación de una nueva república. Luego, los chicos de Nazario…”haciendo el bien entre los pobres”…y demás agregos.

Estos liberales perdieron los sesos pero se les presentó la ocasión de ser “engañabobos”. Bueno, eso de liberales, quién sabe, pero lo presumían quizás modificando la inmodificable vieja doctrina y sus usos, costumbres y rituales.

A ellos se agregaron los llamados grupos de autodefensas, que deseaban limpiar el territorio de mafiosos, porque sus actividades según afirman los que andaban en la bola, se financiaban con sustancias prohibidas por la ley, entiéndase drogas en las modalidades de producción, circulación y consumo aprovechando la costa casi virgen y abandonada por un gobierno tras otro y su situación privilegiada respecto a China. De esta forma el moreliano, anterior Number One se echó una deliciosísima y abundante tarascada en dólares a costa de un chinito que se quedó nomás milando. Caso juzgado, caso olvidado.

Casualmente, los autodefensas se armaron “por sus propios medios” y se convirtieron en el tercer poder: primero un gobierno complaciente en un escenario de luchas sindicales y de otros grupos de la sociedad; segundo el llamado crimen organizado con sus templarios y demás y por último, los “autodefensas”. El pueblo bien gracias, en el limbo y sufriendo pacientemente todos los atropellos, todos y de todos.

El escenario se fue haciendo más y más complejo. Entonces el moreliano mandó tropas y tropas sin un plan y sin ton ni son que provocaron el aumento de la confusión. Tuvo que cambiar el mandatario federal y el gabinete para emplear esos recursos con fines fructíferos, de tal manera que fueron cayendo las cabezas principales de la delincuencia y hasta murió por segunda vez un personaje que según, ya había sido liquidado.

Se destaparon verdaderas cloacas, en eso a los diputados se les ocurrió ante la deteriorada salud del mandatario estatal en funciones, nombrar a un “académico” para relevarlo y cumplir su período constitucional. ¡Oh manes, oh lares, que puñalada trapera al pueblo!.

Se le acusa con razón, de viajar y viajar, incrustar personas ajenas cercanas a él y a sus afectos, de no haber dado color ni siquiera pintar.

Mientras tanto, el pueblo inerme sufre plantones, tomas, cierres, obras malhechas, gastos confusos, desabastos en medicinas, falta de dinero para reparar costosos aparatos, hospitales sin terminar, cantina monumental catalogada como “éxito$a feria” a la que se tuvo que acceder en lancha por las copiosas lluvias y por si fuera poco, el castigo de la madre naturaleza con el cambio climático.

El escenario es tal, que recomiendan productos de ave de gallina frente a frente y aunque se transmita, se suceden las palabras altisonantes que llaman insultos y se ha puesto de moda el dejar pasar, dejar hacer.

Las esperanzas en el feudo de un líder sindical donde su chiquilín es regidor y su chiquilla goza de salario en nómina nomás, están en Ponchito si lo dejan, como dice la canción y en los nombres del gabinete estatal próximo, aunque anda con rodillazo Sureoles. De saber cómo, está probado que si…si sabe.

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