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Morelia, Michoacán a 19 de enero de 2017
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Terrible ausencia de valores…

29 de enero, 2016

admin/La Voz de Michoacán

Una tarde cuando se iniciaba el ocaso, rumbo al hogar al salir del trabajo por la Avenida Insurgentes sur de la ciudad de México, detuvieron el transporte público  y ordenaron al pasaje bajar como en muchos casos ocurre; las aceras estaban con bastantes personas paradas haciendo valla respetuosamente, sin necesidad de que cuidaran el orden.

Lógico fue incorporarse a la gente para saber de qué se trataba. Era la primer visita de un papa a la ciudad de México, Juan Pablo II viajaba dando bendiciones desde el papamóvil, que entonces no estaba cerrado. Iba parado, en su rostro carismático lleno de dulzura y bondad destacaban sus ojos de un bello tono azul, su intensa mirada que captaba gente y detalles del escenario.

La actitud de la gente era muy positiva, ni escándalo, ni gritos, solo manos que se movían en señal de saludo y rostros con lágrimas de alegría. No hubo horarios ni señalamiento previo de la ruta, aunque si se difundió la nota en los medios de comunicación.

Con gusto se caminaron las 20 cuadras más o menos para llegar por fin a descansar, su alojamiento estaba muy cerca.

En Michoacán hay inequívocas señales de crisis social, de falta de valores y virtudes que provocan actitudes no gratas. La próxima visita del Papa Francisco las aceleró como en cascada. En primer lugar, las autoridades creen que como hacen las chachas poco responsables, hay “que barrer por encimita de la cama, más no debajo”. Pues eso de acondicionar espacios públicos de última hora, gastando un dinero que podría tener mejor destino, las peticiones al pontífice de algunas instancias políticas, las de organizaciones sociales, la “ley seca”, las “donaciones”, el sacrificio que realizarán miles de jóvenes en una valla absurda, el montón de grabaciones de canciones ciertamente feas incluyendo la oficial donde a juicio personal se quemó La Gaviota, las innumerables y tristes declaraciones sobre la “cantidad de dinero que dejará a la entidad y a Morelia”, la renta de casas habitación a precio de oro por unos días, la renta de espacios públicos y azoteas para verlo pasar, hablan muy mal del enfoque dado.

No es el respeto de la fe católica, no; es el comercialismo más insano, el infantilismo de confundirlo con un visitante político aunque El Vaticano sea la sede no solo del catolicismo, sino de la alta política y diplomacia.

La venta voraz de “recuerditos conmemorativos”, la demanda de “boletos” par verlo, estar en tal o cual sitio a donde asistirá, etc. muestran que la sociedad moreliana, la sociedad michoacana perdió sus valores como habitantes de una ciudad considerada levítica por la cantidad y calidad de sus sacerdotes en cuanto a la iglesia mayoritaria.

El Papa viene por el aprecio al Cardenal Suárez Inda, porque la entidad y su capital no gozan ciertamente de buena fama en el extranjero. Por cierto, las razonables declaraciones de su Excelencia el Cardenal han puesto los puntos sobre las íes.

Pero el escenario es dramático por las exigencias de una sociedad que en lo que menos piensa es en las enseñanzas de Cristo Jesús, porque más parece que vuelve a adorar al becerro de oro sobre el Padre Eterno como en los tiempos de Moisés, ha olvidado los 10 preceptos universales de conducta y sus actitudes son mezquinas lejos, muy lejos de la paz que da la fe verdadera de una religión, la calma y tranquilidad de conciencia y el respeto y tolerancia. Se necesita dar latigazos aunque sea espirituales, a los mercaderes del templo.

 

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