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AMLO está de regreso gracias a sus “amigos” de Los Pinos

5 de mayo, 2015

admin/La Voz de Michoacán

Pensemos donde estaba López Obrador a principios de septiembre del año pasado: desaparecido.

Confinado en las páginas interiores de La Jornada mientras que Peña estaba en su momento de gloria. El Presidente había logrado lo increíble: aprobar un sinnúmero de reformas estructurales.

Como cereza del pastel anunciaba el mayor proyecto de infraestructura de la historia del país: el nuevo aeropuerto capitalino. El tabasqueño, por su parte, había fracasado en su intento por detener la reforma energética. No pudo movilizar a los supuestos opositores y, para colmo, se ausentó debido a un infarto. En suma, para septiembre, los bonos de AMLO andaban por los suelos mientras que los de Peña por las nubes.

Veamos, ahora, donde está López Obrador en este momento: haciendo abiertamente campaña y posicionándose, de nuevo, como uno de los contendientes más serios para ganar las elecciones presidenciales de 2018. ¿A qué se debe este regreso triunfal? A Peña y su equipo que le tendieron una alfombra roja. Los escándalos y errores cometidos por el gobierno retornaron a AMLO a la palestra: Tlatlaya, Iguala y las casas Hinojosa-San Román-Sosa Velasco.

No sorprende que el tabasqueño regrese con un tema que, de acuerdo a los encuestadores, por primera vez aparece como una preocupación principal del electorado: la corrupción. “Me siento seguro, con capacidad suficiente para sacar al país del atolladero en que lo han metido. Eso es lo más importante, tengo la fórmula: acabar con la corrupción. Porque ese es el principal problema de México. La corrupción. Nada daña más a este país que la deshonestidad de los gobernantes.

Esa es la causa principal de la desigualdad social, económica”, le dijo AMLO a Jacobo Zabludovsky en su más reciente entrevista.

Como suele suceder con López Obrador, sus diagnósticos son certeros (aunque un poco exagerados). Pero también como suele ocurrir con el futuro candidato presidencial, sus soluciones son vagas y sus números no cuadran.

“Si erradicamos la corrupción, vamos a poder sacar adelante al país”, afirma. Lo que no dice es cómo. Sin duda ayudaría tener un Presidente honesto y comprometido con la honestidad. Él siempre asegura serlo. Pero él también fue jefe de gobierno capitalino durante cinco años y la corrupción no fue erradicada en el DF. Por el contrario, el bejaranismo –esa forma corrupta de hacer política clientelar a partir de extraerle dinero a grupos que viven en la ilegalidad¬– tuvo una de sus épocas de gloria bajo el gobierno de AMLO.

Por supuesto que hay que terminar con la corrupción gubernamental. Lo que me gustaría saber es cómo le haría López Obrador para lograrlo. Valdría la pena que se lo preguntara alguno de los periodistas a los que les da entrevistas. Si, por ejemplo, está a favor de que todos los políticos electos y altos funcionarios estén obligados a publicar sus declaraciones patrimonial, de intereses y fiscales.

Sus números tampoco me cuadran. “Yo calculo –dice AMLO– que se roban, entre traficantes de influencias y políticos corruptos, como 500 mil millones cada año. Medio billón de pesos, es el robo más grande, pero por mucho, que se comete en México […] si ponemos orden en eso vamos a tener dinero para financiar al desarrollo. No va a haber necesidad de aumentar impuestos ni endeudar al país. Con la mitad de lo que se roban habría dinero para rescatar el campo, fijar precios de garantía, llevar a cabo un plan parecido al que realizó Franklin D. Roosevelt después de la crisis del 29 en Estados Unidos, cuando puso a trabajar a los estadounidenses. Yo haría lo mismo. Iremos casa por casa inscribiendo a los jóvenes, incorporando al joven al trabajo, al estudio. En EU en ese entonces se decidió que iba a haber empleo, trabajo para todos. Se puede eso aquí. Si acabamos con la corrupción”.

Está prometiendo desarrollo económico e igualdad social con unos 250 mil millones de pesos al año. Suena a mucho pero en realidad es poco dinero para un país del tamaño de México.

Representa el 1.4% del Producto Interno Bruto mexicano (17.8 billones de pesos) o el 5.3% del Presupuesto de Egresos de la Federación de este año (4.7 billones). ¿Se puede llevar a cabo un plan al estilo del New Deal estadounidense con esa cantidad de dinero? No lo creo. Incluso lo dudo con los 500 mil millones que AMLO calcula es la corrupción gubernamental en México: equivalen al 2.8% del PIB y el 10.6% del PEF. Sí se podrían hacer muchas cosas con ese dinero anual pero no alcanzarían, como fórmula mágica, para acelerar el crecimiento económico ni acabar con la desigualdad social.

Pero esas son las dudas. Lo cierto es que he is back gracias a sus “buenos amigos” de Los Pinos que le tendieron una alfombra roja.

Twitter: @leozuckermann

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