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Conciliación matrimonial, el Papa

16 de agosto, 2015

admin/La Voz de Michoacán

El Papa Francisco ha levantado la urgencia de atender a los matrimonios, que divorciados se acercan a la iglesia para encontrar el consuelo de la reunificación en una segunda oportunidad del matrimonio, y se declara en rebeldía por la no atención a este reclamo y se pronuncia por que la Iglesia, no tiene la puerta cerrada para nadie, más aún cuando la situación social, en la realidad abundan en casos que, con un nuevo matrimonio, se acercan a la Iglesia de manera silenciosa, sin declararse fuera de la norma.

Tradicionalmente la iglesia católica ha tomado a los divorciados como creyentes que entran en contradicción con el sacramento del matrimonio, y por tanto entran así mismo, como un acto de excomunión, no porque sea una actitud antirreligiosa en contra del cristianismo, sino como un llamado a la conciliación con la propia Iglesia que no ha encontrado las rutas para atender este problema y con la acusación de haber abandonado uno de los sacramentos, el de la familia, como la duda en la decisión de la elección de la pareja, incluso como una falla por la edad temprana del matrimonio, pero no como un acto de fe´ y de confianza en la institución.

Pero el tema no es nuevo para el Papa Francisco, y en 2008, el Papa Benedicto XVI, había encontrado el tratamiento moderno de la familia, como un tema de actualidad, y que nos ponía a ahondar, no sólo las estructuras reciente, sino que había que acudir al origen, bueno, a los orígenes de las familias tanto de la cultura mesoamericana, como la portadora de las nuevas reglas que portaban los conquistadores, además de que, el propio monoteísmo, nos conducía de manera directa a la visión de Jesús como, unigénito, que nos daba muestras de la apuesta de Dios en la conversión de una familia ejemplar, que para los modelos de reflexión trabaja como la apuesta en el hombre y en su confianza en él, para guardar y entregar el mensaje de la Iglesia.

Ya la semana pasada el Papa Francisco, hacía de este recuento cultural de la familia, como la necesidad de acudir al tema, de hacer notar los nuevos entornos de la familia del Siglo XX y un apurado Siglo XXI, que abre las puestas a nueva cultura, en donde se han involucrado, no sólo los matrimonios divorciados, que de una manera doctrinaria se alejan de Dios, sino de la pretensión de los gay, que han postulado en el rango de lo Civil, como un reclamo, que tiene que ver con la posibilidad de asociación de interés económico, y que ha prendido, teniendo como argumento, que además es la asociación vinculada por el amor entre sexos iguales, y que por ello, tienen derecho a que su pretensión se concrete, en tanto asociación de interés económico y además movido por los sentimientos de amor gay.

Pero el Papa Francisco, para ir al ritmo de qué religión resuelve el matrimonio, como un sacramento, que la misma corrección del interés de un matrimonio, y como muestra de arrepentimiento, ha pasado a resolverse como un divorcio, para luego emprender un segunda pareja, puede ser este un fundamento que atenúe la exigencia sacramental, del primer matrimonio y que los divorciados, puedan atenerse a un segundo tratamiento de pareja y puedan contraer nuevas nupcias, con los permiso de la fe, es decir, que luego de  un proceso de reivindicación del matrimonio católico, pudiera ser una ruta que puede ser tratada, y puede ser que resuelta en el Sínodo de octubre próximo, y que para el Papa, sería de vital importancia, resolver ahora, desde las raíces de las culturas que le dieron origen, como la adecuación al lente efectivo de la Cultural y que Benedicto XVI, ya en 2008, lo traía al criterio de los obispos del mundo, como un tema que había que resolver, en la filosofía religiosa.

Pero los clérigos de América Latina no sólo hicieron ejercicios en estos momentos en que el Papa Benedicto XVI les reclamó con indispensable, para resolver los encuentros y desencuentros con la familia moderna, la que en el Siglo XXI sufre al menos de separación de más del 30% de los matrimonios, y que casi en un 50% las mujeres juegan el papel de ser cabeza de familia sin posibilidad de pasar por el matrimonio, y que además la soltería, las mamás solteras, son el mayor fundamento de las familias del entorno del Siglo XXI.

Es en este sentido que el tratamiento de las familias, que se dio en este trayecto, junto a la filosofía del Papa Benedicto XVI, se tradujo en una serie de publicaciones, la primera, con los fundamentos de la Conferencia del Episcopado Mexicano y que se convirtió en una “Reflexión y Orientaciones de la Educación en México” y que se titula, “Educar para una nueva sociedad” editada por primera vez en el 2012, ya con temas de la familia, que en todo el mundo constituye un verdadero aleccionamiento de la Familia, como el Sacramento vital para entender al Cristianismo.

Es precisamente en este sentido, de preparación de éste Sínodo con tema la Familia del entorno del Siglo XXI, como el tema que los obispos han de resolver, como los asuntos del nuevo entorno de la Familia Católica, como las formas en que las costumbres religiosas indígenas y europeas han hecho evolucionar, en la tarea de encontrar una pareja, unos que no la encuentran y resuelven adjudicar a la mujer el carácter de “papá y mamá”, pero también para la ruta religiosa-civil, la separación, por la vía del divorcio, del primer matrimonio; sí uno y otro caso exigen la reflexión religiosa para explicar y para reconocer la ruta humana del matrimonio y sus secuelas, como la vida del entorno de siglo de todas las sorpresas temáticas, que no sólo ponen en duda a la lógica del matrimonio católico, sino también a la tradición legal y no religiosa de las matrimonios, ante la negativa de hacer válidos las parejas entre seres del mismo sexo.

Este llamado lo hace a propósito de la reunión, del Sínodo por la Familia que tendrá efecto como centro de la filosofía ministerial de la Iglesia, que se llevará a cabo en Roma, en octubre, del 4 al 25 de octubre, en un larga reunión de obispos, para definir cómo se atienden las nuevas formas de familia, admitidas por la sociedad, y que por ellos, serán estas las nuevas formas de asociación de la familia y que tienen curso legal, y son las formas que el hombre se ha dado para rehabilitar su vida espiritual.

En su libro, “Educar para una nueva sociedad”, el Episcopado Mexicano reconoce el debilitamiento de las fuentes históricas de la Cultura de la Familia, entre ellas, tiene el no reconocer la ruta para abarcar y resolver nuestro pasado, como fuentes sólidas para la familias, así mismo el no reconocer para “reconciliarnos con nuestras raíces indígenas y europeas” como fuentes unívocas en las que hay que retomar las evoluciones de las fuentes de la historia.

Pero además la ausencia en un tema como el matrimonio, se requiere la formación sólida y una prueba de ética, más allá del común de la gente y que demanda la generación de una visión cultural de nuevo tipo, en el que se trate y se hable de la nueva dimensión de la humanidad, para que finalmente, arribemos a una vocación cultural sobre la familia mexicana, como una mezcla de conductas y de salidas a todos los problemas de asociación sentimental y de intereses para el logro del matrimonio del Siglo XXI.

El Papa está consciente que, frente a la ruptura de fuentes de vida de la familia con los matrimonios Gay, como forma de liquidar inclusive la génesis misma de este sacramento, no tiene figura espiritual, sino más un paso a la legalidad en la unión, al pacto de intereses económicos particulares, y que tiene como sustento la asociación sexual, y que con ello pueden hacer de su preferencias sexual, una parte de la convivencia humana de los tiempos del Siglo XXI.

El Papa Francisco enfrenta así valientemente la demanda de la nueva Familia del Siglo XXI, de cómo es todavía admisible la reconciliación espiritual entre las familias que hacen  un nuevo intento por entender y salvar a un segundo matrimonio, pero que por ahora tiene sustento en el matrimonio de lo civil, cómo el punto de unión, pero aún de sexos diferentes, preservando la diferencias de sexos como el fundamento sacramental de la familia tradicional.

Sin duda la familia ha pasado de ser un interés sentimental entre un hombre y una mujer, al interés porque ya no se convierta en una inhibición la preferencia sexual, en primer lugar, porque la sociedad se desinhiba de una preferencia que tiene que ver con la psicología, pero que la necesidad de guardar los intereses materiales de esta unión, guarde la misma relación que una pareja heterosexual.

El Papa Francisco da el paso para reconocer en las familias divorciadas, como una de las forma que todavía conservan espiritualmente el tratamiento de la familia según la Iglesia, que debe levantarse en todo caso, como acto liberador, el acto del divorcio primero, y luego el segundo matrimonio, como soporte legal con que los católicos han superado, la relativa legitimidad católica de un segundo matrimonio. Tal vez la realidad, que nos empuja a solventar un carta abierta una oportunidad de matrimonio civil, que legalmente sea legitimado por este Sínodo de la Familia en Octubre próximo, cómo la fórmula humana, para formar y mantener la familia como un sacramento, que se rehace por la costumbre, al formular una segunda familia como una decisión legal, como presencia de la voluntad civil de un nuevo matrimonio, esa es la duda de la Iglesia respecto al matrimonio y la preservación del Sacramento con fundamento, suponer a la legalidad, como soporte de lo espiritual, aún el segundas nupcias.

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