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Cada michoacano responsable de un mejor Michoacán

26 de mayo, 2015

admin/La Voz de Michoacán

Las elecciones presentan los problemas más graves, y plantean fuertes exigencias a cada ciudadano.

Son una oportunidad de oro para enderezar nuestra debacle y caída en la corrupción, violencia, crisis generalizada y de empezar la salida del caos.

Planea sobre el proceso electoral, según muchos, una grave amenaza: un gobernador ya impuesto por poderes oscuros. Las elecciones se convierten en un teatro de mal gusto y carísimo.

Hay que luchar con la desconfianza, sospecha que lleva al abstencionismo. Si la gente no vota, queda abierto el campo para que se manipulen los votos y los resultados, con las mañas inmorales y efectivas de los viejos zorros de la manipulación que tienen el colmillo retorcido, individuos o partidos.

El infantilísimo cívico y democrático, todo se toma superficialmente, falta de memoria electoral, se vuelve a votar por el autoritarismo, el manejo inmoral de los recursos públicos. Hay ciudadanos ingenuos que creen una vez más en promesas que no se han cumplido.

No se exige a los candidatos una personalidad equilibrada, calidad de pensamiento, de costumbres, integridad moral. Todo se basa en discursos correctos gramaticalmente, que suenan bonito, recetas oportunistas de gobiernos pragmáticos sin bases de grandes ideas, sin procesos, sin visión de futuro ni un modelo de nación.

Las campañas, los candidatos sólo expresan buenos deseos y definiciones abstractas de lo que debe ser el gobierno. Son buenos textos aprendidos de memoria. Dicen lo que sienten que la gente espera que digan.

El gran deber del momento es votar, elegir al mejor servidor público.

Un desafío moral: no dejarse llevar por las sonrisas, los apapachos de la publicidad ni por afinidades, simpatías, regalitos, votar optando por el bien de todos.

Distinguir a los buenos gobernantes de los perversos, tener bien presente la vida, el pasado, la gestión, acciones duraderas de los candidatos. Los beneficios que ha dejado un partido o bien la secuela de desgracias, los planes y promesas incumplidas, los miles de millones de pesos de deuda que dejaron al Estado. No olvidar la manera de actuar, los vicios: autoritarismo, simulación democrática, manejo inmoral, del dinero, despilfarro, fraude, enriquecimiento inexplicable.

Creer a los candidatos que dicen verdad, cuando han mentido tantas veces.

Qué tenemos que hacer. Salir del estado de enajenación en la diversión, los placeres, la ociosidad. Ponernos a reflexionar y a conocer candidatos y partidos, hay mucho que observar las conductas, estudiar las leyes, los análisis socio económicos, la marcha real del gobierno y la vida de los pobres, los logros reales e integrales, no sólo parciales, como las grandes inversiones, momentáneos para que el gobierno se adorne.

Hay que estar atentos a los procesos sociales, el avance hacia mejores condiciones de vida y bienestar. Hay que ser observadores atentos de los acontecimientos y del ejercicio de gobierno.

Velar porque la votación se realice en las mejores condiciones y emitir su vota, libremente, sin ceder a presiones, seducciones. Es una falta vender el voto a cambio una torta, una cachucha o una promesa, de cualquier bien material mezquino.

Hay que ser héroe en la lucha larga, complicada por salir de la crisis socio política y construir un futuro de fraternidad, armonía, igualdad social, gobiernos honestos, transparentes, despojados de ambiciones pecuniarias.

Tenemos que ser transparentes valientes, despojarnos de todo y participar en la elección sacrificando todo por Michoacán, porque no nos impongan un candidato, designado de antemano por un poder ficticiamente democrático, porque no queden individuos con pasado manchado o con nexos con el crimen organizado.

Se necesita que cada ciudadano se haga promotor entusiasta del voto, para convencer y movilizar las multitudes.

Un amigo me preguntaba qué hacer para salir de tanta corrupción, crisis, inmoralidad de todos, principalmente en la esfera del poder, cómo orientarse.

Dijimos que no hay que marearse, perder pie, perder los señalamientos de la ruta.

Hay una sabiduría que viene del fondo de la eternidad, desde edades muy antiguas, viene del Señor de la historia, amigo y guía del hombre señala el modelo que Dios tiene del gobernante, lo que hemos de buscar en nuestros candidatos.

Recordemos sólo algunos rasgos siguiendo la revelación de Dios que se ha recogido y plasmado en ese maravilloso compendio de Doctrina Social de la iglesia. Los amigos del evangelio, los creyentes de Cristo entienden bien estos valores, que son sumamente apreciados en nuestra sociedad pero tienen que ser redescubiertos como un tesoro enterrado en el campo.

En el Antiguo Testamento, el rey es escogido y consagrado por Yahvé y deberá hacer visible su señorío y su proyecto de salvación.

Su misión se precisa, Deberá hacerse defensor de los débiles y asegurar al pueblo la justicia. Ah, los débiles que sólo son tomados en cuenta para la foto de campaña y la justicia que es una de las principales deudas que tiene el gobierno.

Como los israelitas, nosotros esperamos para los tiempos definitivos el gobierno bueno, honesto, que no se busca a sí mismo.

Esperamos un gobernante en quien habita el Espíritu santo, lleno de sabiduría y capaz de hacer justicia a los pobres. Así lo anuncian los profetas.

Seguimos esperando el gobernante, verdadero pastor del pueblo, él traerá la paz a todos los pueblos, trae justos juicios y aborrece la iniquidad, no trafica influencias para liberar a una muchacha traficante de droga. La revelación insiste en que juzga a los pobres con justicia, es amigo del hombre honesto.

Necesitamos dar una gran batalla en las elecciones para vencer la corrupción y alcanzar un cambio en el gobierno y tiempos mejores para las multitudes que sufren.

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