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Credo de los apóstoles

19 de noviembre, 2015

admin/La Voz de Michoacán

“Este Jesús es la piedra reprobada por  vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo.”

Apóstoles Pedro y Juan.

 

Cuando los creyentes en Jesucristo como único y suficiente Salvador declaramos nuestro credo de fe, afirmamos: “Creo en Dios Padre Todo Poderoso, Creador del cielo y de la tierra, y en Jesucristo, su único Hijo, y Señor nuestro,  que fue concebido  del Espíritu Santo, nació de la Virgen María …creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Universal .. (Católica)”.… Con esta última afirmación estamos enfatizando que sus miembros se encuentran en diferentes partes del planeta tierra;  que sólo Dios conoce quiénes son y en dónde están, y que no están únicamente en una determinada denominación eclesiástica que es llamada iglesia.

De manera pues, que UNA es la Iglesia, el Pueblo de Dios que por su gracia ha sido llamado  a una nueva vida en el mundo en que desarrolla todas sus actividades para ser bendición entre todo el género humano conforme a la promesa que Dios dio a Abram, conocido como el padre de la fe (Génesis capítulo 12).  Así pues, en la declaración de fe concluimos que la Iglesia como Pueblo de Dios es UNA ,manifiesta  en las diferentes denominaciones cristianas, desde la más numerosa y antigua hasta la más pequeña y reciente.

La denominación Presbiteriana basada en las Sagradas Escrituras en su Confesión de fe declara: “La Iglesia Católica o Universal, que es invisible, se compone de todos los elegidos que han sido, o son, o serán reunidos en uno y sometidos a Cristo la cabeza de la Iglesia (capítulo XXV, 1). Y:“La Iglesia visible que también es católica o universal  bajo el Evangelio, esto es que no está limitada a una  nación como lo estaba bajo la Ley, consiste de todos aquellos que en todas partes del mundo profesan la religión verdadera juntamente con sus hijos…”(capítulo XXV, 2).

Esto nos lleva a considerar que todas las organizaciones eclesiásticas que se denominan  iglesia, en alguna manera, son parte de la Iglesia Universal;  esto es, que su credo se mantiene fiel en la fe de Jesucristo Señor y Salvador.

A ésta Iglesia primitiva, que en ese tiempo la formaban solamente los once discípulos es a la que Jesús les dijo: “Vayan, pues, a las gentes de todas las naciones y háganlas mis discípulos; bautícenlas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enséñenles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes.   Por mi parte, yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:19-20).  Y posteriormente les aseguró “Y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hechos de los Apóstoles capítulo 1: 8).

En su debido tiempo el apóstol Pablo, que antes había sido perseguidor de la Iglesia, en su carta a los creyentes en Éfeso les enseña qué “Y él mismo-Cristo-, concedió a unos ser apóstoles y a otros profetas, y a otros anunciar el evangelio y a otros ser pastores y maestros.  Así preparó a los pueblos santos para un trabajo de servicio, para la edificación del cuerpo de Cristo hasta que todos lleguemos a estar unidos por la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios, y alcancemos la edad adulta, que corresponde a la plena madures de Cristo” (Efesios 4:11-13).

En el tiempo actual en que en el mundo Occidental está sufriendo los ataques del fanatismo religioso islámico  la Iglesia compuesta por todos los creyentes en Jesucristo tenemos una misión que desempeñar, ser fieles testigos de la nueva vida que Él nos concedió por su gracia y misericordia; una nueva vida de paz y de justicia que nos motiva a la aceptación de todas las personas independientemente del credo religioso que profesen o de la ideología política que tengan en medio de una sociedad que se empeña en destruirse a sí misma; y como Abram, hoy día somos llamados a ser bendición  y no maldición en la humanidad.

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