IMPRESO | RADIO | TELEVISIÓN

Morelia, Michoacán a 22 de julio de 2017
Morelia
Compra
Venta
USD

16.35

17.85

El amor de Jesús en acciones

2 de abril, 2015

admin/La Voz de Michoacán

“Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis” Jesús

El Apóstol Juan en su narración de la historia de Jesús, capítulo 13:1-20, nos cuenta de un hecho en el cual el Maestro de Nazareth actúo en una forma que se puede calificar de sublime; porque en esa ocasión mostró su amor en acciones en momentos en los que se encontraba frente a la muerte.

“Antes de la fiesta de la Pascua”, dice el evangelista Juan, conociendo Jesús que había llegado la hora de entregar su vida para ser crucificado, consiente de la realidad de que uno de sus allegados, Judas Izcariote, le traicionaría entregándolo a sus enemigos, estando cenando con sus discípulos, se levantó de la mesa, se quitó el manto, y ciñéndose con una toalla, poniendo agua en una vasija, comenzó a lavar los pies de cada uno de ellos.

El amor supremo de Jesús por sus discípulos, grupo que de una manera clara estaba representando a la multitud universal de los que habían de creer en él, fue superior a la muerte que ya estaba presente; y con ella también llegaba la traición causándole mayor sufrimiento.

El acto de lavar los pies de sus discípulos mostró en acciones lo que significa el amor que no tiene límites de tiempo, espacio ni de ninguna otra naturaleza.

En primer lugar fue un acto de suprema humildad. “Lavar los pies a su señor”, era un oficio reservado sólo a los esclavos que no pertenecían al pueblo judío; es decir, a los esclavos de otras naciones. De esta manera el Señor Jesús estaba tomando el lugar de esclavo al lavar los pies a los que no eran señores, él a quien le debían rendir este acto, mostró que el amor rompe las barreras sociales entre amos y servidores, entre patrones y siervos, entre jefes y subalternos. Cuando se ama con el amor de Dios se está dispuesto a tomar el lugar del que sirve.

Por otra parte, como el acto de lavar los pies era trabajo de los esclavos no judíos, con hacer esto, Jesús está tomando el lugar de los gentiles, personas que eran despreciadas y hasta odiadas por el pueblo judío por considerarlas ajenas a las bendiciones de Dios. Con su manera de actuar Jesús nos está confirmando que él es el Salvador del mundo y no tan sólo de un pueblo. Así une a las dos razas, la gentil y la judía en un solo pueblo objeto del amor de Dios.

Además en acto de lavar los pies a sus discípulos, Jesús mostró lo que significa ser una persona de importancia, distinguida. El, el Maestro y Señor, se dispuso a servir a sus servidores. Cuando se está dispuesto a servir independientemente de la posición social que se tenga, títulos académicos o de otra naturaleza que ostente, es cuando realmente se es grande. Jesús fue grande no sólo por ser quien era, sino porque él vino para servir y dar su vida en rescate de la humanidad entera.

Tomando en cuenta que los esclavos siempre estaban listos para dar la bienvenida y lavar los pies de quienes llegaban de los caminos polvorientos, Jesús al lavar los pies de sus discípulos está significando que da la bienvenida a las personas que vienen cansadas y sucias por su actuar en el mundo para ser parte de su reino de paz, amor, perdón y justicia; con ello está recibiendo y “lavando” de su pecado a todo aquel que acepte entrar para ser parte de su pueblo, donde el amor se muestra con acciones de humildad y servicio.

Comparte la nota

Publica un comentario