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Experiencias en la vida cristiana

11 de febrero, 2016

admin/La Voz de Michoacán

“Pero por la gracia de Dios soy lo que soy”

Apóstol Pablo

 

Escribo la siguiente nota para hacer patente que Dios en su soberanía nos conduce en la vida,, en particular en la fe en Jesucristo, para hacer que sus propósitos se cumplan a pesar de nosotros, sobre nosotros y muchas veces en contra de nosotros; pero siempre en favor de nosotros.

Por otra parte la comparto con mis lectores como un testimonio de cómo se ha mostrado la misericordia divina en mi vida en las relaciones multipersonales que hasta el día de hoy me ha permitido tener enriqueciendo con ellas la fe en el Crucificado que resucitó para confirmar la salvación del mundo, fe que él mismo me dio por su gracia.

Como en otras áreas de la vida, en lo que respecta a la vida cristiana, también hay experiencias a las cuales podría llamarlas de negativas por la forma en que en su momento se presentan; pero también las hay positivas por lo mucho que contribuyen a la vida misma; mayormente en la práctica de la fe cristiana.

En cuanto a las primeras, me permito compartir algunas de las cuales mi memoria me recuerda como si hubieran pasado en un sueño, pero que en realidad fueron experiencias en las cuales Dios mostró su poder y providencia para conducir mi vida en el cumplimiento de sus propósitos.

Entre las varias experiencias por las que pasé por creer en el evangelio conforme a las Sagradas Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamentos, fue que perdí a mi novia con la cual me proponía contraer matrimonio. Los familiares de ella, católicos radicales, al saber de mi fe evangélica, se opusieron rotundamente a nuestras relaciones. Aunque fue un golpe muy fuerte, acepté sin saber lo que me depararía el futuro.

En otra ocasión, siendo yo solamente miembro de la iglesia “Salem” de Morelia, Mich., un niño lanzó un cohete hacia dentro del templo mientras que se desarrollaba un culto. Al salir a reprenderlo, un individuo pistola en mano me amenazó, aprobando la acción del menor. No pasó a mayores.

Otra vez, siendo en ese entonces pastor laico, juntamente con otros pastores, en La Sauceda, cerca de Zamora, Mich. Fuimos apedreados por un medio centenar de mujeres liderada por un hombre enfurecido por nuestra presencia que no tenía otro propósito que visitar a una familia de creyentes. Optamos por retirarnos del lugar no sin antes recibir algunos golpes que no pusieron en peligro nuestra vida.

Dos cosas que recuerdo de esa ocasión es que el dueño del jeep en que íbamos pedía a las personas que no le hicieran daño al vehículo. Tenía razón, sin este transporte estaríamos en mayor peligro. La otra cosa que traigo a mi memoria es que ya en el regreso me di cuenta que traía una piedra de las muchas que nos fueron lanzadas. Aquí también se mostró el cuidado de Dios porque nadie salimos con mayores daños.

Otra de estas experiencias fue en un poblado rural de la Costa Chica en Guerrero. Aquí, acompañé el misionero Juan Wood para hacer arreglos en la presidencia municipal. Al aterrizar la avioneta en la cual íbamos nos salió al encuentro un hombre que con machete en mano non impidió encaminarnos al poblado. Al tratar de insistir nos amenazó con su machete. Como vi que la cosa era en serio, persuadí a mi compañero de retirarnos antes de que viéramos volar nuestras cabezas por los aires. Una vez más se mostró la presencia de Dios para librarnos de la muerte.

Sobre los aspectos positivos, puedo afirmar que son más que los negativos. Dios está cumpliendo sus propósitos en mi vida para que dé testimonio de su misericordia y de su gracia mostrada en muchas formas.

Durante mi ministerio pastoral he recibido la amistad y aceptación de las familias, además de las evangélicas, de católicas con las cuales me he relacionado; en más de una ocasión he sido objeto de recibir hospedaje y ser alimentado por estás personas. Esto  puedo decir que ha sido una realidad tanto en mi pastorado en la zona rural como en la citadina.

He tenido la bendición de relacionarme con muchos pastores de diferentes confesiones cristianas incluyendo a los de mi denominación presbiteriana; con sacerdotes católicos he compartido nuestra mutua fe en Jesucristo, único y suficiente Salvador del mundo.

Por lo expuesto brevemente de estas experiencias, confirmo la realidad de que Dios es Soberano en las relaciones humanas; y que en lo relacionado a sus propósitos, lo cumple para su gloria y honra para bien de nosotros.

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