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Jesús nace pobre con los pobres

17 de diciembre, 2015

admin/La Voz de Michoacán

Pasajes bíblicos: Mateo 1:18-25, 5:3 Lucas 2:1-15, 4:16-19

“Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de estos hermanos míos más humildes, por mí lo hicieron” Jesús.

No es casualidad que Jesús haya nacido en Belén de Judea, con la gente del pueblo, entre los pobres. El siendo rey, dejó la cuna real y nació en un pesebre, cambió el palacio con su oropelescas riquezas por un mesón humilde; dejó a sus súbditos engalanados para convivir con los peregrinos sudorosos y empolvados por el largo camino. Y esto no fue mera coincidencia.

Los demás huéspedes en el mesón era gente común, población oprimida, explotada y obligada a desplazarse de sus ciudades para cumplir una orden imperial del invasor romano. Entre esta clase de personas nació el Salvador, el Mesías prometido. Y esto no fue por casualidad.

En su nacimiento, Jesús anuncia y hace patente su opción por los más necesitados, por los miserables de este mundo. Los marginados y los que nada tenían, ahora los acompaña quien no les rechazaría sino que les aceptaría; y les asegura que su hambre se acabara.

Posteriormente ya en pleno desarrollo de su razón de ser en el mundo, hace práctica su misión de dar buenas noticias a los pobres. En ningún momento de su servir hace declaraciones demagógicas de su preocupación y opción por los que más sufren. El simplemente hace vida con ellos, se hace parte de ellos. Siendo rico se hace pobre con los pobres para darles la seguridad de una vida en que su hambre será satisfecha.

Como pobre, Jesús no tuvo un lugar elegante ni con los medios adecuados en el hecho más maravilloso de la vida, su nacimiento. Las injusticias de un poderío extranjero y la indiferencia de los ricos por las necesidades de los que sufren, le llevan a ver la luz del día por primera vez en un lugar en donde solo los pobres tenían cabida. Y él como pobre acepta el sitio que confirma que su tarea y responsabilidad es con el pueblo en miseria. Por eso cuando más tarde alguien le dice que le seguirá a cualesquier parte, Jesús afirma: “Las zorras tienen cuevas y las aves tienen nidos; pero yo no tengo donde recostar mi cabeza”

Los pobres sin tierra, sin posesiones, sin influencias y sin valor ante los ojos de los poderosos, son sus preferidos. Dio la bienvenida a los despreciados y marginados de una sociedad hipócrita que se ufanaba de su religiosidad, cuyo corazón estaba lejos de Dios. Se puso al lado de los que sufrían las injusticias económicas de parte de aquellos cuyos estómagos estaban satisfechos. Con esto confirmaba la seguridad de su Madre María quien afirmó que Dios Todopoderoso: “Llenó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías”.

Los primeros que llegaron al establo para gozarse con el nacimiento de Jesús, fueron los pastores que cuidaban sus rebaños en las cercanas colinas de Belén. Fueron pescadores del mar de Galilea cuyo trabajo no siempre les redituaba ganancias quienes formaron el primer grupo de sus más cercanos colaboradores. Jesús participa con los pobres en la ofrenda por su nacimiento. Sus padres no tuvieron el suficiente dinero para ofrecer un cordero; pero traen dos palomos como la estipulaba la ley. Por esta razón alaba a la viuda quien ofrendó dos centavos, porque había entregado todo lo que tenía para comer; todo lo contrario de los ricos que daban de lo que les sobraba.

En este cumpleaños del nacimiento de Jesús, habrá mesas con abundantes y ricos alimentos; pero también los habrá en donde nada o muy poco tendrán. La presencia del Niño de Belén es una realidad que debe hacerse patente en el compartir con los más pobres y desvalidos en nuestra comunidad.

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