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Jesús nazareno un migrante

24 de noviembre, 2016

Redacción web/La Voz de Michoacán

Daniel García Ibarra

“En cuanto lo hicisteis a uno de mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis “

Jesús

La realidad de la migración es un hecho histórico que se ha dado en todo el mundo debido a diferentes causas, entre otras, la miseria económica en que viven los pueblos que buscan un medio mejor de vida para sus familias, la opresión que los más desvalidos sufren a manos de los poderosos y de gobiernos discriminatorios que sirven tan sólo a las  clases privilegiadas cuyas ambiciones son el poder y las riquezas de bienes materiales. Este fenómeno social lo vemos en las migraciones de miles de hombres y mujeres que con sus niños huyen tanto de la pobreza como de la opresión.

 Este hecho también lo padeció Jesús, el Cristo Mesías prometido que vendría a salvar al  pueblo de sus malas maneras de vivir. Jesús como migrante vivió esta experiencia en la vida de sus antepasados, el pueblo judío, pueblo de migrantes.

Al inicio de la formación de este gran pueblo Abram y su familia, por llamado de Jehová, emigró de su natal Ur de los caldeos en Babilonia para ir hacia Canaán, lugar donde sería bendecidocreciendo como gran nación para ser bendición de todas las familias de la tierra. (Génesis capítulo 12:1-9) Posteriormente debido al hambre que asolaba en el lugar emigró nuevamente con su familia hacia Egipto buscando mejores medios de supervivencia. (Gén.12:10-20 Jesús estaba ya en este pueblo porque descendía de esta familia. (San Mateo cap.1)

Tiempo más tarde, después de haber regresado a Canaán, Jacobo hijo de Abram volvió con toda su familia a emigrar una vez más a Egipto donde José su hijo había llegado a ser nada menos que un gobernante (Gen. 41-46). De hecho, en el libro de Génesis, la Biblia, encontramos cómo en diferentes ocasiones ésta familia vivió una vida de migrantes en busca de mejores medios para la vida.

Una de las más connotadas salidas de éste pueblo a diferentes partes del mundo es lo que se conoce como la diáspora que fue la “dispersión de los judíos por el mundo entero debido a los decretos de expulsión de los conquistadores de si país y las deportaciones en masa de que fueron objeto” (Salvat). Lo más seguro es que esto aconteció durante la invasión del ejército romano al mando del General Tito en el año 70.

También es muy conocido que durante la II Guerra Mundial las familias judías volvieron a sufrir la migración a muchas partes del mundo en particular a las américas a causa de la persecución del poderío de Adolf Hitler. Jesús, en las personas de todo éste pueblo al cual pertenecía, padeció con él.

En lo personal Jesús y sus padres José y María tuvieron que emigrar a Egipto alertados por un ángel del Señor para que huyeran para protegerse de Herodes quien lo buscaba para matarle pensando que de esta manera no corría peligro de perder su trono como rey (San Mateo Cap. 2).

Hoy día muchas familias tienen que emigrar de su tierra a causa de su fe religiosa, la intolerancia y falta de libertad de credo que todavía existe en México sigue haciendo de Jesús un migrante en la vida de sus creyentes. Esto y la situación de miseria y la persecución de parte de gobernantes intolerantes que ostentan el poder son una realidad que no se puede ocultar. Ante esto, la sociedad en general, gobiernos justos y las iglesias somos llamados a servir de alguna manera a los que migran por el mundo, porque al hacerlo, servimos a Jesús un migrante.

 

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