IMPRESO | RADIO | TELEVISIÓN

Morelia, Michoacán a 28 de mayo de 2017
Morelia
Compra
Venta
USD

17.60

19.10

La Voz de la Fe

18 de septiembre, 2016

Redacción web/La Voz de Michoacán

Por: Daniel García Ibarra

 

“Y todos los que le oían se maravillaban de su inteligencia y de sus respuestas” Lucas 2: 47.

 

Era un día de descanso, sábado judío, en Capernaum, al noroccidente a la orilla del lago de Galilea, cuando Jesús y sus discípulos entraron a la sinagoga. Este lugar generalmente era una casa de instrucción y culto no sacrificial de los judíos.  A estas reuniones cualquier persona competente era invitada para explicar el contenido de las Escrituras.

Allí comenzó Jesús a enseñar; los oyentes se maravillaban por la manera como lo hacía.  Es que él enseñaba no como los doctores de la ley que generalmente se dedicaban a narrar los hechos históricos del pueblo judío y basaban su enseñanza en lo que otros teólogos ya habían dicho.  Jesús se enseñaba con autoridad propia.

El mismo era el mensaje de las buenas noticias de salvación; su palabra era nueva a los oídos de quienes estaban acostumbrados a escuchar por mera tradición la repetición de los hechos.

Con toda autoridad Jesús explica lo que las escrituras hablan de él.  Por eso decía: “Escudriñan las escrituras; porque a vosotros os parece que tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí. Juan 5:39.

Jesús enseñaba de la vida eterna porque él mismo era esa vida; la cual los estudiosos de las Escrituras se reusaban en aceptar.  Por eso enseñaba que él mismo era esa vida con plena autoridad.

Cuando comenzó su ministerio en forma pública, hace suyas las palabras del profeta Isaías para hacer patente que su mensaje y su misión están dirigidos a los pobres y oprimidos y a todos los necesitados. Isaías 61:1-3 Lucas 4: 16-21.

Había llegado para hacer realidad que El era el año de la gracia divina para dar libertad al pueblo oprimido y sufriente por causa del pecado de los poderosos que lo explotaban y esclavizaban. Esto enseñaba con autoridad.

Oración: Dios, que no enseñemos de nosotros sino sólo a Jesucristo, Señor y Salvador de la vida. En su nombre oramos, amén.

Comparte la nota

Publica un comentario