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Los homosexuales no nacen

16 de julio, 2015

admin/La Voz de Michoacán

“Un crítico es como un niño con escopeta; a menudo dispara sobre todo ser viviente que ve, pensando en su puntería y no en el sufrimiento que causa”. Longfellew

La afirmación que encabeza esta nota me fue enviada recientemente por correo electrónico indicando que era la opinión de un científico inglés. Si los homoxesuales no nacen, entonces se asienta de una manera clara que se hacen o los hacen. La cuestión aquí es si aceptamos esto último, cómo se hacen o quiénes y cómo los hacen.

El asunto no es tan fácil de tratar ya que tendríamos necesidad de demostrar con pruebas fehacientes de cómo es que se hacen o los hacen; y para ello implica que tendríamos que entrar en la vida privada de las personas; por eso lo remitimos a profesionistas con autoridad si es que pueden decirnos algo al respecto.

Por mi parte sólo puedo afirmar lo que el credo judeo-cristiano dice al particular de la sexualidad, credo que la mayoría del pueblo mexicano confiesa tener.

De acuerdo a lo que asegura el legislador Moisés en su libro del Génesis, historia de los principios de la creación, capítulo 1:27, “Dios creo al hombre a su imagen y semejanza, a imagen de Dios lo creo; varón y hembra los creo”. En otras palabras, la creación del género humano fue de un hombre y una mujer. Pensar en un tercer género es tanto como desmentir tal aseveración, negar y rechazar este hecho; y para ello tendría que probarse con argumentos válidos.

Regresando a la afirmación de que los homoxesuales no nacen, y de que indirectamente se implica que los hacen, es una acusación directa a la sociedad la cual de una forma, que desconocemos, toma parte en este cambio de la preferencia de género sexual.

Ahora bien, en nuestro tiempo en donde existe una pluralidad de credos religiosos, no cabe la menor duda de que las personas, por el solo hecho de serlo, tienen todo el derecho del mundo para juntarse, no ya en matrimonio conforme al credo judeo-cristiano, sino en una unión de convivencia humana en la sociedad sancionada por las leyes que nos rigen.

Con todo, hay que aceptar y dejar en claro que las uniones de personas de un mismo sexo contravienen a la misma naturaleza que nos indica que el género humano está compuesto por un hombre y una mujer.

Todavía nos queda algo por considerar si es que a los homoxesuales los hacen; nos hemos de preguntar qué y cómo hemos hecho o dejado de hacer para que nuestros niños, adolescentes y jóvenes crezcan y se desarrollen afirmando su identidad sexual con la que nacieron. Sin duda que toda la sociedad tiene aquí una grande responsabilidad para que estas personas no lleguen a desviaciones sexuales. Así pues, no es cuestión de juzgar, rechazar y enjuiciar sino de educar.

El Apóstol Pablo declara a los creyentes en Corinto en su primera carta, capítulo 6:9 que: “ni los afeminados, ni los homoxesuales…heredarán el reino de Dios”. Entendiendo lo que el mismo Apóstol dice en su carta a los romanos capítulo 14:17, sobre lo que es este reino: “justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo”.

Una vez más, y ahora como comunidad de creyentes en Jesucristo, resta la responsabilidad de hacer lo pertinente a la fe que profesa para que las personas que han optado por una preferencia sexual diferente a la natural, puedan ser partícipes del reino de Dios, y no queden excluidos de él

Aceptarlos como personas, respetándolos en sus derechos humanos, será una manera efectiva de darles testimonio de la salvación por Jesucristo, quien: “No vino al mundo para condenarlo sino a salvarlo”.

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