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Nuestros adultos mayores

10 de septiembre, 2015

admin/La Voz de Michoacán

“Corona de honra es la vejez que se halla en el camino de Justicia” Salomón

 

Hace apenas un par de semanas que algunos hijos y nietos recordaron a sus abuelos y abuelas para felicitarles en su día en el cual se les rinde homenaje. Sin embargo para la mayoría de las personas consideradas como adultos mayores, esta fecha la pasaron sin pena ni gloria, ya que ni sus familiares ni en la sociedad les tuvieron presentes.

Revisando las Sagradas Escrituras, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, encontré que a los ancianos se les tenía en gran estima. En el pueblo judío se consideraba su experiencia de mucho valor para que pudieran ser las autoridades en la comunidad. La Iglesia primitiva elegía a los ancianos para que dirigieran tanto en la enseñanza de la fe como en la organización de la misma. De manera pues, que en la religión judeo-cristiana anciano significaba ser persona de bastante valor en todos los medios  sociales.

Hoy día observamos con tristeza que para algunas personas, de ambos sexos, consideran que ser anciano es estorbo y molestia, que no permiten a los que les rodean disfrutar de la vida a sus anchas. De aquí que ven en los asilos el mejor lugar para deshacerse de sus familiares en edad avanzada. Sin duda alguna hay quienes buscando lo mejor para sus ancianos se ven precisados a internarlos en casas de reposo. Por fortuna, y creo que  es la mayoría, hay personas, que pueden hacerlo, están dispuestos a tener en el hogar a sus ancianos y compartir con ellos lo que significa ser familia.

El rey Salomón al escribir sus Proverbios, capítulo 20:29, declara que: “La hermosura de los ancianos es su vejez”. En estas palabras podemos descubrir con toda claridad que este personaje está hablando de su propia experiencia; su edad avanzada no le resulta molestia ni impedimento para disfrutar de la vida. Su testimonio nos lleva a inferir varios aspectos de su trayectoria por el mundo.

Salomón, ante todo, tiene la plena convicción de que Yahvé Dios lo aprecia en su vejez, y por eso afirma que en ella tiene su “hermosura”. Además, reconoce que en todo momento ha vivido bajo el cuidado del Todo Poderoso. Tal vez, en su juventud no tenía muy presente esta realidad, pero en la ancianidad, él puede apreciar mejor la presencia divina en todo lo que ha sido y es.

Además, la experiencia que ha logrado tener a estas alturas de la vida, lo hacen comprender que no ha vivido en vano; y que lo aprendido en la niñez, adolescencia, juventud y en la edad adulta, ahora en la ancianidad puede echar mano de todo eso para continuar disfrutando los años que le restan de vida.

En su manera de ver las cosas, Salomón, se da cuenta que al llegar a esta edad de los adultos mayores, no ha vivido sólo para sí sino que de alguna manera ha podido participar de su ser y hacer con  las demás personas. Por esta razón él ve que en ello estriba su “hermosura” como anciano.

Vivir largos años es una verdadera bendición; triunfo y odisea, dirán algunos. Si para alguien ser viejo es molestia;  el rey Salomón más bien considera que en su ancianidad descansa la “hermosura” de su vejez. El despectivo, “viejo”, debería hacer ver a quien así se expresa del adulto mayor, que el camino hacia la ancianidad es el que espera a toda persona; y que tal vez, algunos no puedan  llegar hasta esa edad.

Tener la posibilidad de que todavía  se es útil en la vida, no se compra con dinero, sino que se adquiere con la experiencia. Esto confirma lo que anoto antes, sobre el lugar que Dios dio a los ancianos como autoridades en lo civil y en lo religioso.

Marco Tulio Cicerón, quien vivió en los años 106 al 43,a.C. como escritor, político y orador romano, respecto a la vida, escribió lo siguiente:

“Nadie envejece

sólo por vivir

un número de años.

La gente envejece únicamente

al abandonar sus ideales.

Los años arrugan el rostro,

pero perder el entusiasmo

arruga el alma.

La preocupación, la duda,

el egoísmo, el miedo,

la desesperación,

éstos son largos, largos años

que inclinan la cabeza

y llevan el espíritu

nuevamente al polvo.

Por todo lo expuesto se nos presenta el privilegio de respetar y cuidar de nuestros adultos mayores disfrutando con ellos lo mejor posible en familia ya que con esto también damos hermosura a la vida.

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