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Sobre el matrimonio

30 de julio, 2015

admin/La Voz de Michoacán

“Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin  mancilla”, Apóstol Pablo.

Las recientes leyes de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, (SCJN) sobre el derecho Constitucional de las personas de un mismo sexo para contraer matrimonio, han puesto en conflicto al ejecutivo y legislativo en los estados, entre ellos, Michoacán,  los cuales se han visto obligados a acatar  dichas disposiciones.

Ante tales hechos, las iglesias de las diferentes confesiones cristianas han hecho pública su palabra conforme a su credo en cuanto a este asunto,  afirmando que el matrimonio se ha de efectuar solo entre un hombre y una mujer.  La Iglesia Nacional Presbiteriana de México,  al igual que otras denominaciones fija su credo al respecto basado en las Sagradas Escrituras, “Palabra de Dios”, que dicen:

“Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre este solo; le haré ayuda idónea para él”, Génesis 2:18, “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó”, Gén. 1:27 “pero al  principio de la creación  varón y hembra los hizo Dios, Marcos 10:6,  “Pero a causa de las fornicaciones cada uno tenga su propia mujer y cada una tenga su propio marido” 1° Corintios 7:2,  “Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne” Efesios 5:31.

La Confesión de Fe de Westminster para el día de hoy, la cual es también documento en la cual esta Iglesia sustenta su credo sobre el asunto declara: “ El matrimonio es la unión de un hombre y una mujer instituido por Dios para persistir mientras ambos vivan”, “El matrimonio es instituido para la ayuda mutua de marido y esposa, para protección, fundamento y desarrollo moral y espiritual de su carácter; como también para la propagación de los hijos y la educación de estos en la disciplina y amonestación del Señor”. El colombiano Rev. Gonzalo Castillo Cárdenas haciendo una interpretación de este texto comenta de ésta manera:

“El matrimonio es el punto focal  de la responsabilidad de los cristianos. Por naturaleza, el hombre es un ser social, creado para vivir, no en soledad consigo mismo, sino en consorcio con su hermano el hombre. En última instancia, sin embargo, la hermandad es derivada de la relación matrimonial; los hermanos son descendencia de la unión perdurable entre un hombre y una mujer. Es por eso que, en el relato de la creación,  se introduce el matrimonio como antídoto divino a la existencia de soledad: “Y dijo Jehová Dios: “No es bueno que el hombre este solo; le haré ayuda idónea para él” (Gén. 2:18). El matrimonio es la unidad básica y el nudo de todo vínculo social”.

“El fundamento real de la monogamia yace en el vínculo matrimonial mismo, que es de tal índole, que puede contraerse plenamente sólo entre un hombre y una mujer a la vez. Entraña una aceptación completa de uno para el otro, que sus vidas cesan de ser entidades separadas, y se funden en una entidad superior. En el lenguaje bíblico: “y serán una sola carne” (Gen. 2:24); lo que se tiene más presente aquí es el aspecto físico del vínculo. Cuando dice la Confesión, el matrimonio es instituido para la ayuda mutua de marido y esposa no se debe pensar solo en ayuda mutua, ya que eso colocaría al matrimonio en una relación del todo análoga a un consorcio mercantil;  lo importante es la nueva relación que por él se constituye. Los cónyuges en el matrimonio son más que parte de un contrato; quedan ligados el uno al otro de modo tal que no son ya meramente hombre y mujer sino marido y esposa”.

“Al  mismo tiempo, la nueva relación de marido y esposa, rinde fruto en sus vidas personales de marido y mujer. Como lo indica la Confesión el matrimonio provee protección apoyo y escuela al carácter.  Es medio por el cual marido y esposa puedan crecer a la estatura plena de todo lo que debe ser un hombre y una mujer”.

“Es también el matrimonio base de la familia, dado que la unión sexual, que lo consuma, es medio para la “propagación de los hijos”. Sin embargo, al nacer un hijo a un marido y esposa es más que el fruto de una función biológica. El nacimiento de un hijo, marido y esposa se convierten ahora en padre y madre, asumiendo la responsabilidad de crear a su pequeño a tal modo que llegue a ser persona humana madura y responsable ante Dios”.

“Las Naciones Unidas en su Declaración Universal de los Derechos Humanos fija su postura en cuanto al matrimonio al declarar lo siguiente:“Los hombres y las mujeres de mayor edad, sin ninguna restricción de raza, nacionalidad o religión, tienen el derecho de contraer matrimonio y fundar una familia”.

Por lo expuesto queda fuera de toda duda en cuanto a la religión cristiana se refiere, que el matrimonio se ha de efectuar solamente entre una mujer y un hombre. Si las leyes humanas dictan que se pueden unir en una sola pareja personas de un mismo sexo es completamente contra la naturaleza contra lo que fueron creados los seres humanos.

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