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Morelia, Michoacán a 6 de diciembre de 2016
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Sobre la reforma protestante

26 de octubre, 2016

Redacción web/La Voz de Michoacán

Daniel García Ibarra
Con esta parte del escrito del Pbro. Velazco que muestra la experiencia del Dr. Lutero como hombre pecador y su descubrimiento de la misericordia de Dios por su reflexión en las Santas Escrituras    termino de compartir este estudio bíblico que espero que hayan recibido información y un mensaje significativo todos mis amables lectores que me han seguido en esta lectura.

“Volviendo a Lutero mismo y su experiencia existencial en relación a su condición de hombre pecador,   fiel y esforzado monje agustino, ayudará comprender sus puntos de vista sobre la Escritura como Palabra de Dios, la fe, la gracia y el perdón del pecador. El testimonio sobre su lucha espiritual por medio de ayunos, oración, y continua confesión,  arroja luz acerca de  la calidad de hombre cristiano que él anhelaba ser en el contexto de la Iglesia de su tiempo.

“Aunque mi vida de monje era irreprochable, yo tenía la conciencia intranquila porque me consideraba un pecador ante Dios y porque no confiaba en alcanzar el perdón por mis propios merecimientos. Yo no amaba al Dios justo que condena a los pecadores: es más, le odiaba. Sin pretender que fuera una muda blasfemia, me irrité contra Dios y me dije: “como si no bastara al miserable pecador estar perdido para siempre por el pecado original y castigado a todas las miserias imaginables por la Ley de los Diez Mandamientos, Dios ha amontonado en el Evangelio dolor sobre dolor y en él nos amenaza con “¡su justicia” y su ira! Así gritaba yo desde el fondo oscuro y turbulento de mi conciencia… ¡Hasta que Dios se apiadó de mí!”

El teólogo y profesor del monasterio agustino, Doctor Staupitz, al ver al joven Lutero tan angustiado por su condición de pecador, le animó a estudiar más a fondo las Escrituras y la teología. De esta manera fue que, al estudiar y analizar cuidadosamente la Carta de Pablo a los Romanos, encontró respuestas muy claras en cuanto a la naturaleza y condición humana bajo el poder del pecado, pero  sobre todo en cuanto al poder liberador de Cristo Jesús, mediante su sacrificio en la Cruz,  y su poder  para perdonar gratuitamente al pecador por medio de la fe en el Cristo crucificado. Por tal experiencia,  y su incansable investigación bíblica,  Lutero no podía pasar por alto lo totalmente opuesto ofrecido por las famosas indulgencias, y callar. Era necesario cuestionar la venta y el supuesto poder de las indulgencias aunque fueran autorizadas por el mismo Papa.

“Entonces yo, que me había entregado día y noche a la meditación, comprendí el sentido de las palabras de la Escritura: La justicia de Dios se revela en las palabras el justo vivirá por la fe: “Justificados pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, por quien también tenemos entrada, por la fe, a esta gracia…” .  En ese momento se hizo la luz y entendí la justicia de Dios, mediante la cual la vida del justo es un regalo de Dios, es decir, la fe. Éste pues sería el significado: decir que en el evangelio se manifiesta la justicia de Dios. Es lo mismo que afirmar que Dios nos justifica si tenemos fe en su misericordia según está escrito. Sentí entonces que había nacido de nuevo…y vi entonces con ojos diferentes otra luz….y llegué a la conclusión, por analogía, de que la obra de Dios es la que él hace en nosotros…la fuerza de Dios la que nos hace poderosos, la salvación de Dios, la gloria de Dios.”  Esta experiencia de Lutero tuvo lugar en la torre del convento en Wittenberg y se conoce como “la experiencia de la torre”.

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