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Decencia

21 de mayo, 2015

admin/La Voz de Michoacán

Este próximo domingo 24 de mayo, se celebrarán en toda España elecciones municipales, además de autonómicas en 13 de sus 17 comunidades; que a decir de los expertos, son las más inciertas de la historia, porque los indecisos oscilan entre el 30% y el 45%.

Los continuos casos de corrupción dentro de la clase política, la falta de cumplimiento de promesas realizadas en anteriores comicios y la incorporación de dos partidos nuevos con un brío inesperado, son factores de una inestabilidad sin precedentes en la intención del voto de los ciudadanos, lo que convierte al 24-M en una cita a ciegas.

En México, el panorama no es distinto en lo general para el próximo 7 de junio, aunque con algunas diferencias.

Los conocidos -y en algunos casos, comprobados- vínculos de gobernadores, presidentes municipales, diputados y funcionarios públicos con la delincuencia organizada, aunado a las frecuentes conductas corruptas, ineficaces e indolentes de quienes integran la política (que generalmente son los mismos, cambiando únicamente de posición) convierten también la fecha de las elecciones en un enigma.

Lo anterior, porque son miles los mexicanos que siguen dudando entre presentarse a su casilla a votar o abstenerse. Dentro de los primeros, están quienes todavía no saben a cuáles candidatos favorecerán con sus sufragios (PRI, PAN, PRD, entre otras alternativas políticas) para la gubernatura, presidencia municipal y diputaciones locales y federales, planteándose varios acudir a las urnas únicamente para anular su voto.

Con más indecisiones que certezas despertarán millones de ciudadanos el domingo 7 de junio.

No hay que olvidar que en materia de abstencionismo, entre 1994 y 2009 México pasó del 24% al 55%. Tratándose de elecciones a gobernador, en las 32 entidades el promedio de abstencionismo en la elección anterior fue del 44%. Únicamente a dos pasos de Colombia y Honduras, países de América con mayor índice de indiferencia política.

Es así que las declaraciones de ciertos candidatos, relativas a que tendrán “carro completo en las próximas elecciones”, son del todo falsas, reforzando además, al usar esa frase tan vulgar y tosca, el poco respeto que le tienen al electorado, al considerarle poco menos que esos animales que se apilan en un camión de redilas para ser trasladados al rastro.

Tan desafortunado es el empleo de la referida expresión, que el propio presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, ha señalado en reiteradas ocasiones que pertenece a la prehistoria de la política mexicana; sin embargo, varios de los aspirantes de ese partido siguen usándola.

Hace días leí una opinión de Miguel Ángel Aguilar (escritor y secretario de la Asociación de Periodistas Europeos) relativa a que más que votar cambio, estabilidad, recuperación o agradecimiento, hay que votar decencia, pues solo así se puede exigir después un comportamiento acorde, toda vez que cualquier otro voto inhabilita a quien lo emite para quejarse después.

Decencia, según el diccionario de la Real Academia Española, es aseo, compostura, recato, honestidad y modestia; asimismo, dignidad en los actos y las palabras.

¿Y cómo vamos a saber si los aspirantes a tan importantes funciones públicas son decentes? Más complicado adivinar si las personas en las que se apoyarán para ejercer su encargo, mostrarán tal principio ético en la práctica.

En vista del aciago panorama político, es difícil decidirse a ejercer el derecho al voto, como también dejar pasar la oportunidad, limitándose a ver los resultados que los demás eligieron para ellos y nosotros.

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