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Austeridad

6 de enero, 2016

admin/La Voz de Michoacán

Las autoridades de la Universidad Michoacana han anunciado un plan de austeridad. Las medidas anunciadas me parece que obedecen más a una postura de quedar bien a través del discurso, que a estrategias de fondo que resuelvan el problema. También se anunció que el déficit asciende a 1,100 millones de pesos; por ello la dificultad para realizar los pagos de aguinaldo y quincenas a los trabajadores universitarios.

Nada dijo el rector de revisar los altos sueldos de personajes que vienen lucrando con la universidad sin tener el perfil académico para los emolumentos que reciben. Nada sustancial para resolver la crisis que vive la universidad nicolaita.

Pero debemos reconocer que al menos ya se puso un poco de atención al problema, aunque lo que se espera es realmente un programa que permita no solamente superar la crisis, sino invertir más en la investigación científica que tanta falta hace en el estado de Michoacán y en México.

Pero no solamente la universidad debe plantearse la austeridad, sino todas las demás instancias de gobierno, el Poder Ejecutivo con las paraestatales, el Poder Judicial, los ayuntamientos y por supuesto la Cámara de Diputados.

La austeridad debe ir acompañada de más mecanismos de trasparecía que permitan que los ciudadanos revisen que efectivamente el dinero se está gastando de manera útil y no en cosas innecesarias.

Todas las instancias deben empezar por suprimir los fondos revolventes dejando únicamente lo necesario para la operatividad de las oficinas, lo indispensable que permitan atender de una buena manera a los ciudadanos.

Los desayunos, comidas y cenas para funcionarios en el mismo lugar donde reside la dependencia deben prohibirse; no se justifica un gasto en ese rubro en el mismo lugar o sede de la entidad pública. Cualquier tipo de evento social debe de cancelarse cuando implique algún costo para el gobierno; las cenas, desayunos y comidas que ofrezca alguna instancia de gobierno deberá justificarse, pero además transparentarse plenamente. No es necesario desayunar, comer o cenar para recordar el día de la libertad de expresión, el día de la enfermera, del médico, de los ingenieros; basta un acto conmemorativo sin mayor inversión para reconocer a sectores por el aporte social que hagan.

Cada día se desplazan funcionarios y enviados de los municipios para atender gestiones ante instancias estatales y federales con un enorme costo en gastos de trasportación y alimentos. Esto debe prohibirse y darle prioridad al uso de las tecnologías como la telefonía fija y el internet para tener la comunicación con los titulares de las diversas entidades. Es cuestión de iniciarlo y en poco tiempo será un constante con gran ahorro de dinero.

Ciertamente el ejecutivo, desde el gobierno de Vallejo Figueroa, implementa programas de ahorro, pero los demás poderes y los ayuntamientos no se ven por ningún lado.

La Cámara de Diputados ni siquiera trasparenta el sueldo de los diputados. No sabemos los ciudadanos con exactitud cuánto reciben los diputados por concepto de sueldo y demás prestaciones, pero además, cuánto se les da para la gestión y oficinas en sus distritos.

En este sentido, tenemos que preguntarles a los diputados cual es la ley que obliga a que les paguen gestiones y renta de oficinas. Que nos digan cual es el ordenamiento que lo permite con los artículos exactamente aplicables.

No hay austeridad sino dispendio en la cámara de diputados de Michoacán, claro está, lo más lamentable  es que tampoco existe voluntad para trasparentar el gasto.

¿Y el Poder Judicial que plantea en el tema de la austeridad? Por supuesto que nada relevante. Este poder requiere no solamente grandes programas de disciplina financiera, sino además una renovación en sus cuadros. Iniciar una nueva época con nuevos juzgadores se hace impostergable en nuestro Estado.

Poco se encuentra en sus páginas de trasparencia del Tribunal que nos indique de qué forma se gasta el dinero.

No hay suficiente claridad en la forma de gastar, pero sí la exigencia de tener más recursos económicos; y esto aplica prácticamente a todas las entidades.

La austeridad no debe ser una moda o motivo de discurso político, debe ser una obligación legal debidamente legislada. En eso deben ocuparse los diputados, y no en gestiones que corresponde a la administración pública del ejecutivo.

Hoy tenemos que pagar el reemplacamiento, el 25 por ciento de aumento en pagos de derechos y cargar una nueva deuda pública.

Nuestro Estado está en crisis, eso lo sabemos desde que el gobernador Godoy dejó el gobierno.

Y nos queda claro que solamente aplicando la austeridad en todos los ámbitos saldremos adelante.

No podemos ir a reemplacar en otro Estado, sería lesivo para las finanzas de nuestro Estado hacerlo. Debemos contribuir, porque sólo de esa manera saldrá el gobierno del problema económico.

Pero si contribuimos entonces podemos exigir.

En principio que se legisle sobre la austeridad y que todas las instancias asuman e implementen estrategias en este sentido. No se pueden tolerar gastos innecesarios, nunca más.

La trasparencia debe llegar a todos lados, al gasto corriente, a los fondos revolventes, a la obra pública, a las adquisiciones, al parque vehicular y las aeronaves del gobierno.

Vamos a sacar a Michoacán del bache económico, aportando todos desde nuestra trinchera. Solo así veremos resultados pronto.

Deben recordar los gobernantes que nada lastima más al pueblo que el dispendio de los recursos, y que la austeridad llega hasta el ámbito de la moral y no únicamente en el ahorro e inversión en lo útil.

Por ello, cierto o falso el hecho difundido en medios digitales, le duele a los morelianos ver a su presidente “independiente” de compras en Texas.

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