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La universidad en manos de un tirano

10 de marzo, 2016

admin/La Voz de Michoacán

La Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo se estableció como tal el día 15 de octubre de 1917 y está a punto de cumplir cien años. Los retos que enfrenta con las nuevas tecnologías y un entorno de competencia son realmente enormes, por ello requiere que toda la comunidad nicolaita estemos preparados para asumir y enfrentar los retos que nos depara la actualidad.

La vocación de la Universidad es inminentemente social, se concibió para dar oportunidad a cualquier ciudadano con deseos de superarse; sus puertas han estado abiertas para todos los mexicanos y debemos sentirnos orgullosos que aquí se permita el acceso a la ciencia y la tecnología sin distinciones y sin discriminación.

En esta Universidad se gestó la libertad de México, fue aquí donde se engendraron las ideas de justicia y libertad que permearon en la conciencia de miles de mexicanos que lucharon por la independencia. Muchos hombres y mujeres ilustres han pisado sus aulas como estudiantes y como profesores.

La mayoría de los gobiernos han velado por el bien de nuestra noble institución educativa, y debemos reconocer los méritos en su justa dimensión, un ejemplo contundente lo fue la gratuidad de la educación superior, decreto aprobado por el gobierno de Leonel Godoy, que no fue mérito personal sino de la legislatura que aprobó la iniciativa para convertirla en ley de cumplimiento obligatorio.

Pero, ¿qué sucede cuando la Universidad queda en manos de un tirano? La respuesta es lógica, no hay respeto a la ley, se violenta, se inventa, el trato se vuelve cruel para los estudiantes. De nada sirven las buenas leyes cuando la actuación es autoritaria y tiránica.

No me refiero al rector como máxima autoridad, aclararé porque me preocupa que sucedan cosas que afectan gravemente la vida universitaria y pegan en el propio corazón de la Universidad. Vamos al caso concreto que exponemos dando voz a quien no la tiene,

Queda claro que la educación superior es gratuita por mandato de la ley, y es cierto que no abarca el nivel de posgrado, lamentablemente; en consecuencia los estudios de este nivel requieren pago de mensualidades e inscripciones, la mayoría de las veces al arbitrio de los coordinadores de estos niveles educativos, recursos económicos que además se gastan sin la mayor trasparencia, lo que desde luego amerita la pronta intervención del Consejo Universitario para poner orden al respecto, pues además las mensualidades son excesivas y

Muchos estudios de posgrado en la Universidad han obtenido niveles de excelencia que implican cuantiosos apoyos de CONACYT, por ello se apoya con dinero a los alumnos para que paguen esas mensualidades, cubran sus necesidades mínimas, y dediquen el cien por ciento de su tiempo a la investigación.

Todos los posgrados enfocan sus esfuerzos académicos a logar esta posibilidad como una forma de generar profesionistas de excelencia.

Pero no en todos lados sucede esto, al menos no en la Maestría en Fiscal que imparte la Facultad de Contaduría y Ciencias Administrativas. En este posgrado se asienta calificación reprobatoria a quien no paga a tiempo sus mensualidades. Se impide al ingreso a las aulas a quien no se encuentra al corriente de sus pagos. Se persigue y se saca de las aulas a quien no demuestra estar al corriente de sus mensualidades.

A eso, se le llama impunidad, ilegalidad, crueldad. Quien lo hace merece el calificativo de tirano. No hay de otra.

Esto amerita que se aborde en la próxima sesión del Consejo Universitario, en un punto a propuesta del Rector. Son hechos deleznables, lamentables y que requieren un remedio inmediato aplicándose la normatividad en forma implacable pero apegado a los procedimientos.

Los correos electrónicos dando las indicaciones, los nombres de los casos que resultan abundantes, se tienen en poder de quien esto escribe. Mi obligación de Nicolaita es dar voz a quien no la tiene ante las injusticias.

¿Qué dirá la Comisión Estatal de Derechos Humanos y la propia comisión nacional, ante los hechos?

Seguramente como en muchos casos dirán que no existieron violaciones a los derechos humanos, porque en el caso concreto, quien lo hizo tenía la autoridad y el poder de la pluma para expulsar de las aulas a los estudiantes.

Esa no es la Universidad de Hidalgo, de Morelos, de Vasco de Quiroga y de Pascual Ortiz Rubio. Creo que tampoco es la Universidad de Medardo Serna y de Salvador Jara. No es la Universidad de los Nicolaitas.

Son casos que jamás deben ocurrir, por eso los traigo a mi pluma para que se ponga remedio y no avergüence a futuras generaciones.

Creo que ni siquiera una credencial de acceso seguro de $180 pesos debe cobrarse, menos amenazar con impedir el ingreso a las aulas por falta de pago de la misma.

Estamos conscientes de la necesidad económica de la Universidad, eso no está a discusión. La forma y procedimientos es lo que se reprocha.

El tirano y los tiranos deben ser denunciados, donde quiera que se encuentren.

Aun cuando esto escribo, me lleno de vergüenza ajena.

 

 

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