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¿Quién pone en orden a Kansas City?

7 de octubre, 2015

admin/La Voz de Michoacán

La historia del ferrocarril inicia en el año de 1837, cuando se entrega la primera concesión por el gobierno federal para la construcción de la vía férrea de Veracruz a la ciudad de México; fue un proyecto con muchas dificultades, pero representa el punto de partida de la historia del tren en México. A partir de esa fecha comienza a extenderse por el país; diversas vías que fueron concesionadas a particulares y así la explotaron hasta pasando la revolución Mexicana.

Es imposible hablar del movimiento armada de 1910 y no venga a nuestra mente la imagen del ferrocarril. Las crónicas y corridos de la época están ligados indisolublemente a este importante medio de trasporte que tuvo un auge importantísimo en el periodo porfirista. En efecto, al inicio de este periodo de gobierno sólo se contaba con 416 millas de vías y al término del gobierno de Díaz eran 15360 millas en servicio, lo que puede darnos una idea de la gran inversión que se realizó en el sistema durante sus periodos de gobierno.

En 1909 surge la empresa paraestatal Ferrocarriles Nacionales de México con el propósito de tener control sobre este importante medio de trasporte. Con el movimiento armado se da una gran abandono y destrucción de tramos de vías ferroviarias, pero aun así era el más importante medio de trasporte que tenía el país, por ello la necesidad de nacionalizarlo entre los años de 1929 y 1937.

Finalmente Ferrocarriles Nacionales de México tuvo bajo su encargo todo el sistema de trenes y vías férreas en el país, hasta que el poco interés del gobierno y la corrupción imperante obligó a privatizar nuevamente gran parte del sistema. En 1995 se reforma el artículo 28 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos a efecto de que pudiera darse paso a la privatización plena de los ferrocarriles, hasta ese momento nacionales.

En el proceso de privatización desaparecieron grandes tramos de vías dejándose imposibilitadas a muchas regiones para un desarrollo en el futuro; en muchos tramos el acero de las vías fue retirado y vendido a particulares inclusive con la comisión de fraudes en las mismas licitaciones.

En la actualidad son varias empresas las que operan importantes tramos del ferrocarril, principalmente en servicio de carga, ya que el servicio de pasajeros prácticamente desapareció. Una de las principales empresas se denomina Kansas City Southern de México, misma que opera el tren de carga que mueve la mayoría de contenedores del puerto de Lázaro Cárdenas y que seguramente es de gran utilidad para la industria automotriz y la agrícola.

No es necesario mayor análisis o datos de los productos que mueve dicha empresa para entender que es un sistema de trasporte necesario para el Estado.

Seguramente son muchas las inversiones que realiza la empresa para que sus vías concesionadas puedan operar en óptimas condiciones, inclusive en su página web presume grandes éxitos que ha tenido como empresa tanto en el país como en otras partes del mundo; sin embargo, el solo paso del tren por nuestro Estado no deja de ser un gran problema para la población.

Muchas veces hemos tenido que soportar muchos minutos para que el ferrocarril extranjero realice maniobras, o inclusive ambulancias han quedado varadas en el tráfico debido al paso del tren por la zona urbana. Y pareciera que nadie puede ponerle orden a este problema.

Hace unos meses, en forma benevolente la empresa ha aportado para la construcción de un puente que más que beneficio a traído enredos administrativos entre las autoridades municipales, limosna pues, para callar la boca de los morelianos y de sus autoridades.

Olvidan los empresarios del ferrocarril que es su obligación tener las vías en óptimas condiciones, pero además, no generar perjuicio a la población, como así ocurre todos los días en Morelia y demás municipios del estado.

Hace apenas unos días la vía fue arrastrada por una tormenta y quedó inservible; de manera inmediata y sin escatimar recursos fue reparada.

¿Acaso no deben hacer eso en nuestras ciudades los dueños del tren?

Seguramente que en Estados Unidos de Norteamérica y en otros países nos los dejarían operar de la forma que lo hacen aquí, tendría de entrada que tener circulada la vía y los pasos peatonales y vehiculares necesarios para la población.

Pero eso no sucede aquí, tal pareciera que hay miedo de las autoridades para exigir medidas de protección a la población.

Hoy los gobiernos estatal y municipal inician labores. Es una oportunidad para meter en cintura a estas empresas que se enriquecen sin importarles el verdadero desarrollo del país.

Es necesario que se exija que realicen las obras necesarias para que su tren pase sin perjudicar, no solo por Morelia sino por todas las poblaciones del Estado.

Es tan poco su interés por los michoacanos que ni siquiera los sistemas de plumas automáticas en los cruces de calles funcionan a varios años de su instalación.

A quien le compete exigir un tren amigable y en plena armonía con los ciudadanos? Por supuesto a los gobiernos, del nivel que sea, que eso es lo que menos quiere saber la gente. Lo que se espera son resultados.

El inicio de las gestiones y el respaldo de los ciudadanos es una buena oportunidad para remediar muchos males, uno de ellos es este ferrocarril pernicioso.

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