IMPRESO | RADIO | TELEVISIÓN

Morelia, Michoacán a 23 de marzo de 2017
Morelia
Compra
Venta
USD

18.13

18.90

Envejecimiento y estrategias

14 de mayo, 2015

admin/La Voz de Michoacán

Hasta hace poco consideraba que los gobiernos que apoyaban con una cantidad de dinero mensual o anual a aquellas mujeres que tenían hijos, eran particularmente humanos, solidarios y conscientes; hoy sé que es parte de una política económica para garantizar que existan quienes sustenten en los próximos años, a través de sus impuestos, las pensiones de los adultos que estarán jubilados, entre otros servicios derivados del envejecimiento demográfico.

No obstante la frialdad de dicha estrategia, es indispensable tomarla en cuenta, conjuntamente con otras prevenciones, a fin de favorecer tanto la estabilidad financiera como la solidaridad intergeneracional en un mundo donde su población es más cada vez mayor; lo que representa una buena noticia en cuanto a mayores índices de longevidad, pero también un tema que merece particular atención y proyección, por todo lo que implica.

 

La Organización Mundial de la Salud refiere que el envejecimiento de la población es resultado de una tendencia persistente en la disminución de las tasas de fecundidad y aumento de la esperanza de vida. Como consecuencia de ello, se aproxima rápidamente el momento en que, por primera vez en la historia, el número de personas mayores superará al de jóvenes.

 

Antes del año 2050, de acuerdo a estudios del mencionado organismo, el número de personas mayores de 60 años se duplicará; para esa fecha, habrá cerca de 400 millones de personas con 80 años o más (por primera vez en la historia, la mayoría de los adultos de mediana edad tendrá a sus padres vivos); también se prevé que de aquí al año mencionado, el número de mujeres y hombres que no puedan valerse por sí mismos se multiplicará por cuatro en los países en desarrollo.

 

Y aunque el descenso en la natalidad en algunas regiones del planeta dicen los expertos es imperioso (África, principalmente) a fin de intentar cubrir necesidades básicas de salud, alimentación y desarrollo, no es así en otras donde existe mejor calidad de vida, pero está limitado o postergado el interés por la reproducción.

 

Por ejemplo, en Alemania, la mujer tiene derecho a mantener su puesto de trabajo durante todo el embarazo y primeros meses del nacimiento del menor, además de apoyo financiero mensual, dependiendo de la media de ingresos de los progenitores, hasta que el hijo cumpla los 25 años.

 

Semejante situación ocurre en Bélgica, donde las facilidades para ser madre van de un año de permiso con salario, posterior al parto, hasta ayudas de aproximadamente 120 euros (2,252 pesos mexicanos) por mes tratándose del primer hijo, y en aumento por el segundo y tercero hasta los 26 años (si no se independizan antes); además de apoyo en guarderías, periodos de vacaciones de verano, entre otros aspectos.

 

En Portugal, Francia, Holanda, Suecia, España, Japón y Polonia, por mencionar otras naciones, existen igualmente importantes beneficios para la madre y el hijo. Incluso, en Estados Unidos de Norteamérica, donde si bien no existe el concepto de “Estado de Bienestar  Europeo”, se ayuda a la madre hasta con mil dólares anuales por cada hijo que sea parte de familias que perciben ingresos inferiores a lo fijado por la ley.

 

En el caso de México, desconozco las políticas que el presente gobierno ha fijado para enfrentar el problema de la sucesión generacional, quizá porque no existe una proyección a mediano o largo plazo que pueda consultarse y ser confiable, pues todas las promesas se limitan a un futuro inmediato, sin existir continuidad en las estrategias nacionales, independientemente del partido que gobierne; aunque puedo estar equivocada.

 

Una larga vida, es lo que deseamos para otros y (a veces) para nosotros mismos, que gracias a los avances de la ciencia es cada vez más posible, aunque sea en soledad, o bien en residencias u hogares de ayuda para mayores, porque ese miedo a ser un “estorbo” con el paso del tiempo se convierte en certeza para la mayoría, fundamentalmente en países desarrollados.

 

Lo anterior me hizo recordar aquella frase de que el niño fantasea con su juventud, el joven puede fantasear con su madurez, pero el adulto, sea hombre o mujer, jamás fantasea con su vejez. También lo que expuso el escritor Javier Marías hace más de una década, respecto la inercia de recomendar un sinfín de medidas para prolongar la vida al máximo, dado que en la vejez se disfruta por fin de algún beneficio antes inalcanzable, pero es una falacia que la propia y repetida historia de las ensoñaciones humanas desmiente de continuo.

 

Hemos sobrepasado varios los 31 de Schubert, los 33 de Alejandro y Cristo, también los años en que murieron Mozart, Byron, Stevenson y Poe. Por ahora subsiste el riesgo de morir más viejo que Cervantes, todo por aspirar a una larga vida; eso que un día deseamos.

 

La contradicción entre la larga vida y la agoniosa muerte está expuesta, y para muestra, Titonio, que según la mitología gozó de inmortalidad, merced al deseo de su amante, viviendo indefinidamente uno y otros padecimientos, detestando cada nueva aurora que lo desdeñaba, porque lucía más decrépito y arrugado y blanco, hasta que por fin fue transformado en cigarra.

 

Si el hecho de que se gesten nuevas vidas para financiar nuestro añoso -y posible- futuro, no es motivo suficiente para intentar vivir cada día con alegría y agradecimiento (sin pretender rozar la inmortalidad, que ya es excesivo) algo habremos aprendido.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Comparte la nota

Publica un comentario