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El arte de amagar

14 de marzo, 2017

Redacción web/La Voz de Michoacán

CUARTO PODER…

Etelberto Cruz Loeza

La regla con Trump, como en la vida, es observar lo que hace, no lo que dice. A menudo son dos cosas muy diferentes. Edward Luce. Columnista de The Washington Post. Tomado de mercados. Suplemento de Milenio diario. 060317

 

En relación con el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, diré algunas cosas – acaso 2 – que no gustará a varios lectores. Anticipadamente entrego mi disculpa, pero es mi visión y perspectiva.

1ª. El dichoso muro. Si lo quiere hacer, que lo haga. Será en su territorio y será su dinero – sólo, y solo, tiene 20 millones de dólares y está poco más de un tercio de la línea fronteriza -. Nadie ni nada podrá obligar a México, como país, a pagarlo. Que lo pague, en caso de que tenga dinero y las instituciones republicanas de Norteamérica se lo autoricen – y para eso, falta mucho, muchísimo – , quien quiera ir al otro lado, por la razón que sea, pues que vaya y, en su caso, que pague el costo de acudir al vecino país del norte.

2ª. Los migrantes, redadas y deportaciones. Estados Unidos es un país soberano y puede hacer lo que sus instituciones y su encaje legal se lo permitan; si los detenidos en redadas tienen historial delictivo, el gobierno e instituciones norteamericanas tienen todo el derecho de deportarlos, si así lo determinan sus instituciones. Está todo un perfil de acciones legales y eso, para una persona, puede llevar varios meses, y hasta años. Muchísimos comentaristas de radio, televisión y radio, y casi todos los usuarios de Facebook nacionales ponen el grito en el cielo por las anunciadas deportaciones, mas, entiendo que el Estado mexicano – cuando los defiende y desea que todo se haga respetando sus derechos humanos y garantías individuales y confía que así se hará y en su caso estableció mayores servicios consulares de asesoría jurídico-social – los defiende en forma natural, hasta obligada. En el fondo sabe que se le generaría (al gobierno de México), y generará, un serio problema de fuentes de empleo, y que estos estén bien pagados -, mas si se fueron persiguiendo su sueño – mayores y mejores ingresos – fue o porque aquí en su patria, territorio, pueblo no tuvieron el trabajo y los empleos que generara satisfacciones y buen nivel de vida y de sobrevivencia para él y su familia – en nuestro país, al día, obtendría $ 160.00 /100 M.N. -. Allá obtendría, 80 dólares por jornada de 8 horas, que a la cotización de hoy – $ 19.35, por dólar, son $ 1,548.00… ¡Prácticamente 900% más que en su país, México! (Yo me iría si fuera joven) Y ésta es la fundamental razón de las corrientes migratorias hacia los Estados Unidos, complementada con la carencia de empleos bien pagadas y con prestaciones de ley. Es posible que – en su caso traten de gravar las llamadas remesas, hecho que supongo será muy difícil pues las instituciones que las trabajan son financieras y generan recursos, al Estado y regalías para ellas. Será muy difícil, no imposible, mas ese grupo de empresas, bancarias o no, siempre encontrarán la forma de usar la puerta trasera para recibir y enviar las remesas. (De entrada, pareciera que en nuestro país respaldamos la ilegalidad, lo cuasi delictivo o delictivo. Lo aceptamos como natural, por lo que rechazamos una acción soberana, legal del gobierno norteamericano, de deportar a quienes están ilegalmente en su territorio y son un riesgo para su seguridad. (Es muy cierto, Estados Unidos de Norteamérica es un país de migrantes, pero ellos – los migrantes del Mayflower y demás barcos y corrientes migratorias. 1620 -, en su momento, compraron a los naturales los territorios en donde construirían sus pueblos y sus factorías).

Bien. Donald Trump se presentó a la tradicional reunión con su poder Legislativo y, de conformidad con lo visto por las imágenes de la televisión y las notas de su discurso se nota que hay en él sangre de jugador, de vendedor, de negociador. Mostró una cara y una imagen – para él lo más importante – de corderito, de paloma de la paz. Les dijo a los Republicanos lo que querían escuchar; a los demócratas los dejó pasmados porque su mensaje fue adulador, dulzón y a sus simpatizantes – más de 28 millones, a quienes por su cuenta de twitter les dio las gracias – lo que deseaban oír: empeño por cumplir sus promesas.

Llegó vestido, simbólicamente, con los colores de la bandera norteamericana: traje azul, oscuro, corbata azul a rayas y su piel güera=rojiza…Dijo lo que querían escuchar: Mi papel no es representar al mundo, sino a Estados Unidos…Un nuevo capítulo de grandeza de Estados Unidos está empezando. Un nuevo orgullo nacional está barriendo el país…Todos encontrarán un Estados Unidos orgulloso, fuerte y libre. ¡Charmy-lovely-nice!!

Y más aun cuando explotó la sensiblería, el sentimentalismo televisivo presentando a familiares de elementos de corporaciones militares norteamericanas caídos en acción…¡Jamás nadie había hecho ese uso de los caídos! Fue evidente que los totalmente chantajeó mediáticamente…¡Tal cual un reality show! Mis respetos.

Para varios analistas norteamericanos todo ese momento (su comparecencia en el H. Congreso norteamericano, la presentación de viudas y familiares de dolientes padres de individuos asesinados por inmigrantes ilegales y de la primera escaramuza militar, operación mal planeada en Yemen, en la que murió William Owens) fue sublime y alcanzó dimensiones históricas: “Uno de los momentos más extraordinarios que hayamos jamás visto en la política estadounidense”. Maestro, genial.

Se dice que en comunicación hay muy pocas cosas nuevas para tener éxito. Siempre informar, informar e informar, respaldar con imágenes… ¡Ah!, pero si se le agrega sensibilidad, sentimiento… ¡Éxito seguro! Reality show=completo éxito. Finalmente hombre tablas en los Medios y dentro del show business, eso vendió: IMAGEN.

Donald Trump está obligado a aprender a ser el líder razonable, lógico, confiable. Hasta este momento está gozando del bono democrático y la confiabilidad que lo llevaron al poder – como haya sido, pero lo logró – y hasta el momento, el sistema político norteamericano ha mostrado su fortaleza y su vigor: la transición fue impoluta, tranquila, en paz, pero las aguas están intranquilas.

En poco más de 50 días – más que el dichoso muro y las deportaciones – ha abierto muchas guerritas con largas y profundas trincheras. Y los enemigos son de temer: 1° El personal de la Casa Blanca, que no confía en su líder-Jefe y ha sido filtrador de indiscreciones, que ha generado desconfianza en ese bloque humano, que ya provocaron golpes políticos en la percepción de la grandeza de Trump – como la no aceptación de nombramientos, renuncias y ceses de funcionarios del SU gabinete. 2° Las agencias de inteligencia norteamericana, a las que comparó con las agencias de la época nazi y las señaló como enemigas, antinorteamericanas. 3°.- Los Medios señalados como traicioneros y enemigos del pueblo estadounidense, y de mentirosos. 4°.-Los grupos de presión de todo tipo: latinos, mexicanos, árabes y de todo tipo de migrantes. La lucha de ellos está logrando disminuir la aceptación social de Donald Trump, que ya va a la baja…menos del 45% de los norteamericanos lo acepta. 5°-Las instituciones norteamericanas. Ya le propinaron varios golpes jurídicos y lo han obligado a repensar más y mejor sus acciones registradas en sus famosos Decretos Administrativos. ¿Quién ganará? ¿O la sociedad, o el H. Poder Legislativo y las instituciones norteamericanas y los Medios o Trump? Difícilmente Trump.

Todas son de riesgo. Tan lo son que ya empieza, en la sociedad como en su H. Poder Legislativo – a crecer la idea del impeachment. Y esto es grave. Se dice como rumor que es más fácil que caiga Trump a que deporten a los indocumentados.

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