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Liturgias republicanas

8 de septiembre, 2015

admin/La Voz de Michoacán

“Una de las virtudes más estimadas de un gobernante es su pragmatismo”. Citado en Noticias del impreio, Fernando del Paso”

“Y así, conciudadanos de los EE.UU., no preguntéis qué puedo hacer por vuestro país por vosotros; preguntáos qué podéis hacer vosotros por vuestro país”: John F. Kennedy, en su discurso de toma de posesión como presidente de los Estados Unidos. 20-enero de 1961.

Por novena ocasión el titular del Ejecutivo Federal en turno, en la apertura de Sesiones Ordinarias del Primer Periodo de cada año de ejercicio del Congreso,  presentó un informe por escrito en el que manifiesta el estado general que guarda la administración pública del país, que se cumplió protocolariamente en tiempo y forma el primero de este mes. Hay voces que desean que regrese el formato anterior del Informe Presidencial y que el presidente de la República, si bien, no lea el informe, si pronuncie su mensaje político. (Que ofreció el miércoles.)

Formalmente sería  sano, política y socialmente positivo. Los tiempos de las crispaciones, interpelaciones y  revanchismos políticos ya se fueron. Tenemos más civilidad. Es más, con la Teoría de Juegos, todos los partidos protagonistas participarían. Podrían  presentar sus posicionamientos ante el presidente de la República y como corolario, ganar, y mucho más la sociedad. En Estados y sociedades democráticos suceden cosas como las vividas.

En la entrega del mensaje político a la nación, Enrique Peña Nieto fue pragmático: Agarró el toro por los cuernos, lo banderilleó, muleteó y fue a la suerte principal: Una serie de casos y sucesos lamentables: los ocurridos en Iguala o al fuga de un penal de alta seguridad, nos recuerdan situaciones de violencia, crimen o debilidad del Estado de Derecho…denuncias de conflictos de interés…de corrupción municipal, estatal y federal…han generado molestia e indignación en la sociedad mexicana…Hoy México enfrenta  una situación de desconfianza en lo interno y de incertidumbre en lo externo, por la economía internacional…hay frustración, pesimismo, desencanto y malestar social en prácticamente todos los continentes. Y dibujó la esperanza y confianza: como presidente de la República su responsabilidad es “avanzar sin dividir; reformar sin excluir; transformar sin destruir”.

Deseó generar la imagen de seguridad, fortaleza y confianza en lo que está haciendo y que el barco, y el timón, están en buenas manos. Que sabe a dónde, y cómo,  llegar. Buscó, además, credibilidad para desvanecer los Jinetes del Apocalipsis: Desconfianza, desesperanza, incredulidad e inseguridad.

Y planteó la pregunta: ¿Qué modelo queremos para el futuro del país?

Nadie se la pudo responder.

¿Usted tiene la respuesta?

Está de moda hablar del Tapadismo, del futurismo y, siendo así, entramos al juego.

En ambas ceremonias – la del inicio de sesiones ordinarias del H. Congreso y la de entrega-lectura de su mensaje político a la nación, en palacio nacional  – estuvieron los tapados-destapados  de todos los partidos, hasta los “independientes” y el presidente de la República, fiel a su proyecto,  siendo pragmático, mostró los de su partido, sin mostrar un guiño por alguno.

Ahí estuvieron los que tienen como él la misma visión  y percepción de proyecto de nación; los  de la visión y percepción  opuestos, los contrarios y los contradictorios a la suya.

Y se apoyó en la realidad, la realidad de Grecia, España, Portugal, Italia, etc. Precisó: “Los medios digitales y las redes sociales manifiestan que las cosas no funcionan y dan voz a una exigencia generalizada de cambio inmediato. Por esa razón en muchos países surgen dudas sobre elmejor camino a seguir, y por eso se pueden encontrar salidas falsas. Me refiero al riesgo de creer que la intolerancia, la demagogia o el populismo son verdaderas soluciones. Esto no es nuevo. Es una amenaza recurrente que ha acechado a las naciones en el pasado. De manera abierta o velada, la demagogia y el populismo erosionan la confianza de la población, alientan la insatisfacción y fomentan el odio contra instituciones o comunidades enteras. Donde se impone la intolerancia, la demagogia o el populismo, las naciones, lejos de alcanzar el cambio anhelado, encuentran división o retroceso.

Y la visión del presidente de la República se mantendrá firme: México se perfila ya como una de las diez economías más grandes del mundo. Lo que esto nos dice a los mexicanos de hoy es que nuestro país tiene todo para ser una potencia en los siguientes años. México está destinado a ser una de las naciones más prósperas, de mayor bienestar para su gente y motivo de inspiración para el mundo.

Y relanzó su administración: “Estoy decidido a poner mayor pasión, dedicación y empeño para que así sea. Con esta convicción entramos a esta segunda mitad, con muchas ganas, con más  fuerzas…mi responsabilidad como presidente de la República es avanzar sin dividir; reformar sin excluir; transformar sin destruir…México enfrentará contundentemente sus retos con claridad de rumbo y determinación con integridad y compromiso con la ley, la justicia y los derechos humanos. Vamos a responder con visión de Estado, con claridad de rumbo y compromiso con los mexicanos. Vamos a demostrarnos nuevamente que somos una nación con proyecto y con futuro.

Y Está en su derecho. Además, es su obligación constitucional.

Ahora bien para lograr este proyecto transexenal, está obligado a ganar la próxima elección presidencial con su elegido

Muchos integrantes del grupo de comentócratas – televisión y medios impresos nacionales – están creando su mercado de trabajo  y metiendo-jugando-invirtiendo  en la Bolsa Política a los Hombres del Presidente cercanos a su corazón y hablan de los que forman parte de la nueva baraja presidencial, de la permanencia, habilidades y competencias  de Fulano, de Zutano y de Perengano   y olvidan lo obvio: Los intereses en juego (internos y externos: Sociales y políticos), la visión presidencial – la fidelidad a su proyecto: lo que desea para el país y quién podría ser el mejor hombre para esas circunstancias  – y los resultados.

Y fiel a su proyecto, y con confianza y seguridad en lo que está haciendo, no se mueve hacia las líneas de la opinión pública mediática sostenida por los llamados “comentócratas”: sostuvo su  grupo e hizo los cambios, no cuando lo pedían, clamaban y denostaban; los efectuó   en el momento político recomendado: justo al inicio de la segunda parte política de su mandato. Ni antes ni después.

Enrique Peña Nieto está haciendo su trabajo. Tiene una visión de modelo de país que desea.  ¿Y nosotros? Hagámonos la pregunta de John F. Kennedy: ¿Qué hacemos por nuestro país?  Hagamos lo elemental: respetar las normas, las reglas, las leyes mostrando que respetamos la autoridad y el Estado de Derecho, y vayamos desde las más elementales hasta la más elevada: la Constitución. Por otro lado, es la única visión de país que tenemos que tiene poder para materializarla; otras, cualquiera, carece de ese detallito: “PODER” y si otra visión – oponente, contraria o contradictoria – a la actual en el poder, lo obtuviera en 2018, sería un caos: destruir lo construido y volver a empezar.

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