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Comisionados, ¿al Centro de la Escuela?

29 de enero, 2016

admin/La Voz de Michoacán

Justo cuando parecía encapsularse en un impasse la implementación de la Reforma Educativa en la nación, el Lic. Aurelio Nuño Mayer, secretario de educación pública, presentó una serie de medidas que refuerzan que las acciones en la materia tengan mayor impacto. Como se anunció el pasado día 18 de este mes mediante una columna de su autoría publicada en un diario de circulación nacional, se difundieron las medidas que se tomarán para instaurar un plan de la nueva escuela mexicana, buscando dotar de mayor autonomía de gestión, flexibilidad para el calendario escolar y horarios  de clases, así como intentando fortalecer los Consejos Técnicos Escolares  y Consejos Escolares de Participación social.

De todas las medidas mencionadas en el comunicado oficial, se destaca que se reconoce por parte de la autoridad el abandono histórico en que había sumido la política educativa nacional a las comunidades de aprendizaje. Es de elogiarse que hablar de escuelas al centro resulta todo un punto de inflexión respecto al discurso oficial tradicional en la materia.

Sin embargo, sabemos que lo inamovible y rígido tiende a sucumbir en política.En el ámbito educativo, la normalidad mínima, para propios y extraños, estaba comenzando a convertirse en la Muralla China para avanzar en la implementación de la Reforma Educativa, la cual no llevaba la velocidad requerida.Era urgente flexibilizarla y buscar un puente de negociación con la disidencia. Históricamente, lograr institucionalizar a los revolucionarios ha sido una de las tácticas predilectas del sistema político mexicano.

Entre otras medidas de política pública educativa, el lanzamiento del programa “Escuelas al Centro” conllevó una medida que implica la creación de la figura de subdirectores administrativos en educación básica. Habrá que tener especial cuidado en la selección, verificación y transparencia de la idoneidad de estos servidores públicos. Existe la amenaza de que en caso de que no sea así, sea éste un refugio y premio natural para los otrora comisionados,  aviadores y toda clase de personal que realiza funciones ajenas a las que originalmente motivaron su contratación dentro del sistema educativo nacional.   Y resultaría una medida perversamente perfecta: lograría retornar a las escuelas, mediante un ascenso, que implica a su vez incremento salarial para todos los comisionados sindicales, lo que les empoderaría legalmente y les brindaría el control administrativo de cada uno de los planteles, en donde podrían medrar con las evaluaciones de los maestros, teniendo una vez más la posibilidad de tener bajo su yugo a los docentes, so pena de fincarles toda clase de procesos administrativos en contra de los maestros de base.

Si bien, reorientar el servicio educativo hacia los educandos en lugar de entronizar lo administrativo es un paso que debe darse -tal como pareciera ser el espíritu de las siete prioridades que anunció el Lic. Aurelio Nuño-, es de toral importancia que por ningún motivo esta figura de subdirector administrativo vaya a ser colonizada o negociada por la autoridad establecida con los comisionados, aviadores y miembros de grupos fácticos al interior del sistema educativo nacional. Que arribaran los tránsfugas del aula a un puesto de poder sería una catástrofe estrepitosa que por ningún motivo debe de darse, ya que descargar la burocracia precisamente en aquellos más duchos en formular galimatías administrativos para operar contrarreforma educativa puede llegar a constituir el Waterloo de las buenas intenciones para la escuela nacional.

Por todo lo anterior se requiere elaborar una reglamentación minuciosa al respecto, para evitar que esta medida genere un camino en sentido contrario a lo que se pretendía articular originariamente, ya que la subdirección administrativa constituirá una posición de francotirador perfecta para tejer el control político desde la esfera de lo burocrático en cada comunidad de aprendizaje.Aunado a lo anterior, el hecho de que se flexibilice el calendario escolar, permitiendo que los doscientos días de clases que marca el calendario escolar, pudiendo disminuir hasta ciento ochenta y cinco, permitirá que las protestas sindicales y toda clase de distractores de la normalidad educativa tuvieran lugar, sin que hubiera mecanismo alguno de sanción que pudiese permitir tales irregularidades.

Esperemos que estas circunstancias se cuiden al máximo, se normen y se evite por todos los medios al alcance del gobierno mexicano que constituyan un traspié en el desarrollo educativo nacional, ya que en Michoacán, sin duda la afectación sería exponencial.

Sus comentarios son bienvenidos en [email protected] y en Twitter en @Erik_Aviles

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