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El Proceso del Nuevo Modelo Educativo

17 de marzo, 2017

Christian Fuentes/La Voz de Michoacán

Mexicanos Primero Michoacán, A.C.

Horacio Erik Avilés Martínez

El manejo del tiempo ha sido uno de los mayores obstáculos para la evolución del sistema educativo nacional. Hace un mes se cumplió un siglo de la promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917, en la cual se enunciaba garantizar el derecho a aprender de todos los mexicanos, con una serie de atributos que resultaban de vanguardia en aquel momento histórico.
Ahora, habiendo transcurrido una centuria, sin que se haya notado el espíritu garantista de los diputados constituyentes en miles de comunidades de aprendizaje de la nación, lo cual fue durante muchos años silenciado, pero que hoy, a la luz de los indicadores educativos de la nación de los últimos años, resulta ya inocultable que persisten cifras que exhiben el rezago educativo que manifiestan condiciones muy similares a las que arrojó el Censo Nacional de Población y Vivienda de 1920, en temas tan sensibles y lacerantes como el analfabetismo, por lo que es inobjetable la necesidad de una transformación de gran calado de nuestro sistema educativo nacional.
Actuando en consecuencia, la actual administración federal emprendió una serie de modificaciones en materia legislativa para adecuar el marco jurídico en el ámbito educativo a las necesidades actuales. Asimismo, conformó un sistema de evaluación y ahora un nuevo modelo educativo. Es de reconocerse que se inicia, contra viento y marea con un planteamiento completo, en lo normativo, en lo pedagógico y en lo evaluativo.
Si bien es un primer esfuerzo que es ciertamente perfectible, más allá de criticarlo, denostarlo o bloquearlo, es preciso sostener una ruta de mejora continua para rescatar este esfuerzo que conllevó varios años de trabajo, para que con el debido arropamiento del sector académico, de los paterfamilias y la ciudadanía, se evite que con el cambio de gobierno del año próximo caigan sobre nuestra nación, una vez más, los funestos efectos del denominado Complejo de Adán, que obnubila a muchos funcionarios recién designados y les hace creer que antes de que ellos estuviesen a cargo de alguna dependencia nada existía.La difícil conformación de gobernanza en el sistema educativo no soporta golpes derivados de un “borrón y cuenta nueva”, sino que más bien requiere que ya no permitamos que la apatía y el olvido caigan sobre nuestro sistema educativo.Resulta trascendente que ningún mexicano se sustraiga del deber de aportar a que la educación nacional sea mejor.
Asimismo, será de capital importancia para que tenga éxito el esfuerzo que realiza nuestra nación, que el nuevo modelo educativo cuente con el financiamiento suficientepara su cabal implementación, por encima de veleidades políticas o vendavales macroeconómicos.
Cabe comentar que dentro de la estructura del nuevo modelo educativo, se detallan cinco ejes principales para la transformación del sistema educativo. El primero de ellos, el que implica que la escuela sea el centro de la transformación educativa. Para mejorar el funcionamiento cotidiano de los planteles, estos tendrán recursos propios, infraestructura digna y plantillas de maestros completas, así como menos burocracia y en especial mayor autonomía de gestión. La comunidad escolar tendrá mayor capacidad para decidir el destino de los recursos y la operación de los planteles, lo mismo que para incidir en el contenido del plan de estudios.
El segundo es el de la propuesta curricular, que implica que todos los contenidos estén orientados hacia que los niños aprendan a aprender, por encima de memorizar simplemente, implementando los nuevos enfoques pedagógicos. Se destaca que habrá autonomía en el diseño curricular, permitiendo a cada comunidad educativa de proponer contenidos propios acordes al contexto y necesidades locales.

El tercer eje del nuevo modelo se plantea como objetivo lograr fortalecer la formación y desarrollo profesional docente, ya que los maestros son los actores que más inciden en el logro educativo y con ello son clave para transformar la educación nacional. Esto especialmente apunta a lograr de una vez por todas una gran reforma a la formación inicial de los docentes en el país desde las escuelas normales y su vida interna, especialmente haciendo brillar sus funciones sustantivas como instituciones de educación superior, en cuanto a academia, investigación, vinculación, difusión y extensión se refiere.
El cuarto eje busca asegurar la equidad y la inclusión en el sistema educativo mexicano, priorizando que la infraestructura sea digna y acorde a lo que la normatividad estipula especialmente en los planteles más precarios, que las becas escolares lleguen a quienes se encuentran en condiciones de mayor vulnerabilidad de abandonar la escuela, que las niñas tengan las mismas oportunidades que los niños, que la cultura y la lengua de las comunidades indígenas sean parte de la formación de sus integrantes y que los alumnos con discapacidad estudien en escuelas incluyentes.
Esto por supuesto implica poner seriamente sobre la mesa la posibilidad de implementación del disruptivo planteamiento que realiza Mexicanos Primero en su más reciente informe sobre el estado de la educación nacional, “Todos”, en donde se recomienda considerar que desaparezcan las modalidades de educación indígena, CONAFE y educación especial, por ser excluyentes, per se; en cambio, se propone que todos los planteles escolares de la nación cuenten con la infraestructura, equipamiento, personal capacitado y los apoyos requeridos para que sean completamente inclusivos, sin necesidad de etiquetar o segregar a nadie. Nacer indígena, mujer, en un estrato socioeconómico precario o con alguna discapacidad no debe, por motivo alguno significar tener que acudir a una escuela diferente.
El quinto eje, es el que busca generar un sistema de gobernanza del sistema educativo nacional, que hoy en día es tal vez es el más precario de todos. En la historia de la humanidad, tan importante han sido los objetivos que se ha planteado una sociedad como los medios para alcanzarlos, juntos y a tiempo y en México si algo ha fallado es la construcción de consensos. Si bien hoy hay una serie de mecanismos de participación ciudadana en la educación, sin la conformación debida de los Consejos Escolares de Participación Social en la Educación, su correspondiente articulación con los consejos municipales y el estatal, carecen de toda posibilidad de comunicación entre sí y por ende de actuación colectiva. Resulta indispensable de aquí en adelante otorgar la más alta prioridad a la participación de los actores involucrados en la educación nacional, ya que indefectiblemente, lograr la transformación educativa requiere del compromiso y participación de todos.
Más aun, dentro de la ruta de implementación del nuevo modelo educativo se plantean metas muy ambiciosas para ser alcanzadas en el Ciclo Escolar 2018-2019, como lograr que el cien por ciento de las escuelas cuente con su plantilla docente completa conforme a lo que la normatividad estipula, así como la totalidad de las escuelas que tengan tres o más grupos de estudiantes cuenten con director de plantel, ya no un maestro frente a grupo con funciones de encargado de despacho de la dirección escolar, así como que el cincuenta por ciento de las escuelas de organización completa, priorizando especialmente aquellas inscritas en el programa Escuelasde Tiempo Completo, se encuentren debidamente fortalecidas con subdirectores y apoyos de toda índole para para la gestión de la comunidad de aprendizaje y brindar acompañamiento pedagógico.
Paralelamente, todo ello implicará una enorme reingeniería en cuanto a recursos humanos se refiere, ya que habrá que realizar cambios de adscripción, creación de nuevas plazas, recategorizaciones y recontrataciones. Habrá que estar preparados ante la reacción eventual de los grupos fácticos al interior del sistema educativo nacional. Por ello resulta indispensable participar todos en la conformación constante del modelo educativo, desde las aulas o fuera de ellas, en los hogares, en las calles, en los medios de comunicación, en las empresas, en todas partes.Ya no podemos seguir sustrayéndonos a tan alta obligación, so pena de continuar contemplando la decadencia social, en patética profecía autocumplida. Hagamos nuestro mejor y más coordinado esfuerzo para lograr que sea la nuestra una sociedad educadora, teniendo como basamento institucional un modelo educativo flexible, dinámico, horizontal, que escucha y que responde a las necesidades contemporáneas.
Sus comentarios son bienvenidos en [email protected] y en Twitter en @Erik_Aviles

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