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Indignación frente a la práctica del espionaje

20 de mayo, 2015

admin/La Voz de Michoacán

En la pesadilla orwelliana, el Estado era el “Gran Hermano” que espiaba a toda la sociedad. Un verdadero horror que se hizo realidad en algunos países como la antigua República Democrática Alemana (RDA), fantásticamente retratada en la película La vida de los otros y el libro El expediente de Timothy Garton Ash. Menciono esto porque otro tipo de pesadilla se cierne sobre México: el espionaje generalizado de poderes ocultos que luego publican, a su conveniencia, conversaciones privadas en las redes sociales que finalmente llegan a los medios de comunicación.

Es otro tipo de horror. Piense usted en la gran cantidad de tonterías que todos decimos cuando estamos hablando por teléfono asumiendo que nadie nos escucha. O piense usted en los secretos que se ventilan en la alcoba matrimonial. ¿Le gustaría que estas conversaciones terminaran siendo públicas en el Internet, la radio o la televisión? Desde luego que no porque todos, absolutamente todos, sean funcionarios públicos o no, tienen el derecho a la privacidad e intimidad. Si no dejamos que el Estado nos espíe en el ámbito de lo privado o lo íntimo, mucho menos podemos permitir que cualquiera lo haga y luego lo publique con toda impunidad.

Piense usted en lo que perderíamos si aceptáramos que el espionaje es algo normal. Se impondría el mundo de lo políticamente correcto en nuestras conversaciones privadas e íntimas. Tendríamos, como en La vida de los otros, que cuidarnos todo el tiempo suponiendo que nos están grabando. ¿Queremos vivir en un mundo así? Yo no.

Yo quiero tener el derecho a decir cosas en privado que nunca diría en público. Desde un secreto hasta una estupidez. Es lo que le sucedió a Lorenzo Córdova, presidente del Instituto Nacional Electoral. Hizo un comentario estúpido, como todos lo hacemos porque nadie es perfecto. Es muy desafortunada su caracterización de los indígenas. Pero esto no quiere decir, como leí ayer en algunos lugares, que Lorenzo sea un racista o clasista que tendría que renunciar. ¡Por favor! Este tipo de comentarios sólo favorece a los intereses que grabaron a Córdova y que tenían toda la intención de desprestigiarlo.

Seamos claros: alguien está tratando de golpear a la autoridad electoral y en particular al consejero presidente del INE. Yo puedo pensar en muchos interesados en hacerlo. No voy a especular. Lo único que puedo decir es que Córdova es un hombre íntegro, honesto y de una capacidad probada en el ámbito electoral. Ya quisiera México tener más de este tipo de funcionarios dirigiendo otras áreas del Estado. Tan es así que lo único que sus enemigos encontraron fue una grabación donde hizo un comentario estúpido asumiendo que se encontraba protegido por el ámbito de lo privado. Córdova, correcta y rápidamente, ya ofreció una disculpa. No hay más que decir en este caso particular.

Pero sí mucho en cuanto a la generalización de las grabaciones ilegales en México. Me temo que ya nos estamos acostumbrando a ellas. Es un error. No podemos permitirlo. Las autoridades deben investigar quiénes son los que están grabando las conversaciones privadas, e incluso las íntimas, para castigarlos. Esto no puede quedar impune, mucho menos verlo como normal, común y corriente.

Después de la caída de la RDA se abrieron los archivos de la policía secreta, la temible Stasi. En 1992, el académico británico Timothy Garton Ash viajó a Berlín a buscar su expediente ya que había vivido algunos años en esa ciudad. Lo que encontró fue un espanto: sus buenos amigos lo habían vigilado y delatado a la Stasi. “Lo que encuentras no es tanto maldad como debilidad humana: una vasta antología de debilidades humanas. Y, cuando hablas con los implicados, lo que descubres no es tanto una deliberada falta de honestidad como la capacidad infinita que tenemos todos para engañarnos a nosotros mismos”, concluyó Garton Ash.

Me temo que en el caso mexicano, donde no sabemos quién está espiando, sí se trata de una deliberada maldad y deshonestidad para desprestigiar al árbitro electoral tratando de engañarnos a los electores. No caigamos en ese juego. Pero, sobre todo, levantemos nuestra voz de indignación en contra de la práctica generalizada del espionaje en México. Y exijamos a las autoridades que castiguen a los malditos que lo andan haciendo.

Twitter: @leozuckermann

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