IMPRESO | RADIO | TELEVISIÓN

Morelia, Michoacán a 23 de marzo de 2017
Morelia
Compra
Venta
USD

18.13

18.90

Golpe a niños con discapacidad

10 de marzo, 2016

admin/La Voz de Michoacán

La campaña de odio orquestada contra el Teletón por algunos medios de información y grupos políticos auto considerados progresistas, ya dio frutos. Por primera vez desde su inicio en 1997, la colecta anual del Teletón de 2015 no alcanzó la meta propuesta y, de hecho , quedó muy abajo del nivel necesario para que los 22 Centros de Rehabilitación Infantil (CRIT), el Hospital Infantil  de Oncología y el Centro de Autismo  puedan seguir operando con la misma cobertura en favor de niños con discapacidad, cáncer o autismo.

Con menos recursos disponibles, la Fundación Teletón se ha visto obligada a suspender este año la construcción de nuevos CRIT y a reducir en 25 por ciento su personal especialista y administrativo. El consejo directivo de la Fundación Teletón tiene el propósito de no menguar el tipo y la calidad de los servicios que presta, pero inevitablemente disminuirá la frecuencia de las sesiones de terapia para los niños y sus familiares. Los turnos vespertinos de servicio, donde los había, ya fueron cancelados. Muchas terapias individuales tendrán que darse ahora en forma grupal. Esto significa un pérdida en la intensidad de la atención y en las oportunidades de superación de más de 30 mil niños con discapacidad. Es, sin exagerar, una verdadera tragedia humanitaria.

Conviene recordar algunos datos acerca de la Fundación Teletón. No es, como muchos lo creen y otros lo difunden a sabiendas de su falsedad, un apéndice de Televisa ni una medio para evadir impuestos. Es una asociación civil del tipo de Institución de Asistencia Privada, en la que participan cientos de empresas y en cuyo patronato tienen un asiento y voto empresas tan disímiles (y hasta rivales en el mercado) como Televisa y Telmex, Grupo Acir y Grupo Fórmula, El Universal y Ovaciones, Farmacias del Ahorro y Constructora Gutsa, entre otras. Como todas las asociaciones civiles, y especialmente las de asistencia privada, la Fundación Teletón tiene que registrar el origen de todos sus ingresos y declarar impuestos al Servicio de Administración Tributaria (SAT). Las empresas o personas físicas que donan al Teletón pueden deducir de impuestos hasta un 30 por ciento de su aportación, de tal manera que si donan 100,000 pesos, el donativo en realidad les cuesta 70,000. En esos donativos de las empresas o personas físicas hay un costo disminuido, no ganancia. Eso cualquiera lo puede entender, a menos que lo ciegue el odio o el dogmatismo ideológico. Además, la Fundación Teletón mantiene una política de auditorías, transparencia financiera e información activa al público que ya quisiéramos que practicaran todos los gobiernos y organismos públicos.

Pero lo más importante del Teletón no es el dinero. Lo verdaderamente esencial del Teletón es que se trata de una iniciativa de la sociedad civil para ayudar a niños y adolescentes con alguna discapacidad o con autismo o cáncer. En ese esfuerzo participan cientos de empresas, decenas de miles de ciudadanos (y niños) con sus donativos, y casi tres mil jóvenes y adultos con trabajo voluntario. Actualmente, 35 mil niños y adolescentes reciben atención en los 24 centros de Teletón; en 17 años desde la creación del primer CRIT, han recibido atención casi 90 mil pacientes. Visitar un CRIT es una experiencia deslumbrante y éticamente formativa: instalaciones amplias, funcionales, bien pensadas para el tipo de pacientes que atiende, limpias, alegres y estéticas; personal médico, terapéutico y administrativo capaz, respetuoso y amable; decenas de voluntarios que orientan a los familiares y acompañan a niños en deportes y paseos. Lo mejor de esa experiencia es mirar de cerca a cientos de niños y adolescentes con alguna discapacidad, que reciben la oportunidad de atenuar sus limitaciones físicas y ser incluidos en la  sociedad con dignidad. Porque los CRIT no sólo dan terapias; también propician la visibilidad y la inclusión social de niños con discapacidad; con sus acciones, los CRIT contribuyen mucho a fomentar una cultura de respeto y no discriminación.

A quienes odian al Teletón, poco les importa todo eso. Han difundido mentiras y calumnias, sin ofrecer alternativas realistas para los niños y adolescentes que requieren una atención especial. Repiten la cantaleta de que es el gobierno el que debe prestar esos servicios, pero ellos mismos son los que propalan con más ardor que todos los gobernantes son corruptos y se roban el dinero. Inclusive algunos políticos con influencia (por ejemplo, diputados), que denunciaron el supuesto fraude de Teletón, nada hicieron para asignar presupuesto a programas de rehabilitación administrados por el gobierno. Tal vez sea porque su ideología se nutre más de odio que de solidaridad.

En 2015, la campaña de odio tuvo efectos. La dirección de la Fundación Teletón probó una estrategia alternativa para contrarrestar la propaganda en su contra y promovió ampliamente las visitas del público a los CRIT durante todo el año. Muchos miles de personas lo hicieron. (Seguramente los enemigos del Teletón no visitaron ni un solo CRIT; seguirán odiando a ciegas). Otro cambio consistió en reducir a la mitad el tiempo de transmisión por televisión de la jornada de colecta de diciembre. El resultado neto fue una merma de 160 millones de pesos en la recolección de donativos. Me pregunto si los enemigos de los CRIT ya estarán satisfechos. Algunos no; los más extremistas no cejarán en su empeño de destruir hasta el último CRIT.  Afortunadamente, son muchas más las personas solidarias, que con donativos y trabajo voluntario mantendrán en pie la iniciativa civil más exitosa en favor de los seres más necesitados de apoyo.

En Michoacán, el año pasado el gobernador Silvano Aureoles ofreció incrementar la subvención gubernamental al CRIT, a fin de poder abrir el horario vespertino. Ojalá que cumpla su ofrecimiento, aunque sólo sea para recuperar la cobertura de atención que tenía antes del recorte.

Comparte la nota

Publica un comentario